China consolida su «fortaleza petrolera» y redefine el orden energético global

En una columna de Reuters, Ron Bousso sostiene que China sorprendió a la industria petrolera durante la guerra con Irán al accionar mecanismos que la aislaron del mayor shock energético en décadas: recorte drástico de importaciones de crudo, restricción de exportaciones de combustibles refinados y uso de inventarios domésticos. Tras el cierre efectivo del Estrecho de Ormuz —por donde antes transitaba el 20% del suministro energético mundial—, el Brent saltó desde unos USD 72 por barril hasta un máximo de USD 118 a fines de marzo, para retroceder a niveles previos a la guerra a comienzos de julio. Las entregas de crudo a China en junio se desplomaron más de 41% interanual, a 7,12 millones de barriles diarios (b/d), el nivel más bajo desde octubre de 2016, factor que permitió a la economía global absorber la pérdida de más de 13 millones de b/d de exportaciones de Medio Oriente. China importó un récord de 11,55 millones de b/d en 2025 (cerca de dos tercios de su consumo y 16% de la demanda global), pero entró a la crisis bien preparada gracias a una campaña de acumulación que dejó reservas estimadas en 1.300 a 1.500 millones de barriles, equivalentes a más de 100 días de importaciones promedio. En marzo suspendió además las exportaciones de gasolina, diésel y combustible de aviación para asegurar el abastecimiento interno, medida que preocupó a países asiáticos como Australia, Bangladés y Filipinas antes de flexibilizarse parcialmente en julio. Según cálculos de Reuters, los inventarios cayeron entre abril y junio a un ritmo moderado de 500.000 a 1 millón de b/d, ya que Beijing optó por reducir el procesamiento en refinerías (throughput de junio -18% interanual, a unos 12,5 millones de b/d). Con producción doméstica récord de 4,3 millones de b/d y una expansión acelerada de vehículos eléctricos, el autor concluye que China transita de ser un tomador de precios a un formador de precios, con implicancias que se extienden al equilibrio de poder global. Fuente: Reuters (columna de opinión, Ron Bousso), vía sindicación Reuters (The Economic Times / BOE Report) — análisis editorial Sudameris