El boom de inversión en IA añade presiones inflacionarias subyacentes más allá del shock energético de Irán
El columnista Mike Dolan de Reuters argumenta en su análisis del 2 de junio que el shock energético derivado del conflicto con Irán puede estar enmascarando un segundo vector inflacionario de mayor persistencia: el boom de inversión en infraestructura de inteligencia artificial. La expansión acelerada del gasto en centros de datos está generando presiones sobre salarios en la construcción, escasez de trabajadores especializados en instalaciones eléctricas y de alta tensión, y subas en los precios de materiales industriales, factores que se transmiten gradualmente a los índices de precios al consumidor (IPC) y al deflactor del gasto en consumo personal (PCE). Dolan señala que el 28% de las empresas constructoras en Estados Unidos anticipa dificultades para contratar mano de obra especializada en 2026, lo que sugiere que las presiones de oferta en el mercado laboral de la construcción podrían mantenerse por un período prolongado. La relevancia de este análisis radica en su implicación para la política monetaria de la Reserva Federal: si las presiones inflacionarias subyacentes se intensifican por el canal del gasto en IA —independientemente de lo que ocurra con el precio del crudo— el margen para recortes de tasas se estrecha considerablemente. El argumento contrasta con la narrativa dominante que identifica al conflicto de Medio Oriente como la causa principal de la inflación elevada, sugiriendo que la corrección del precio del petróleo, por sí sola, podría no ser suficiente para devolver la inflación a la meta del 2%. Fuente: Reuters vía Google snippets — análisis editorial Sudameris