El verdadero cambio de régimen de Kevin Warsh en la Fed podría darse en la gestión del balance y la plomería del sistema financiero

El nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, podría redefinir el rol del banco central no tanto por movimientos en la tasa de referencia sino por una reconfiguración estructural del balance —actualmente en US$ 6,8 billones, equivalente al 23% del PIB estadounidense, frente a US$ 800.000 millones pre-crisis 2008—. Warsh ha caracterizado el balance como "inflado" en un op-ed en el Wall Street Journal y sostiene que puede reducirse en paralelo a un recorte de tasa de interés. Investigadores del propio Fed publicaron un paper titulado "A User's Guide to Reducing the Federal Reserve's Balance Sheet" que estima reducciones de hasta US$ 2,1 billones bajo el marco actual, con plazos de implementación de al menos un año. Una propuesta provocativa de TS Lombard —cuyo economista jefe Steve Blitz argumenta que "la tasa repo se convierte en la tasa de política"— plantea que un Fed bajo Warsh podría apoyarse en el mercado overnight de repos en lugar de la fed funds rate como mecanismo principal de transmisión de política, lo que permitiría satisfacer la presión presidencial por tasas más bajas manteniendo condiciones de fondeo subyacentes más restrictivas. La propuesta enfrenta resistencia interna: el gobernador Michael Barr advirtió que reducir el balance como objetivo único podría debilitar la resiliencia bancaria, deteriorar el funcionamiento del money market y comprometer la estabilidad financiera, mientras Lorie Logan (Fed de Dallas) enfatizó que cualquier ajuste debe ser "gradual y cuidadosamente planificado".