Los bonos largos de EEUU quedan expuestos a una corrección más profunda ante la falta de señales de Warsh

Los inversores de renta fija concentrarán su atención esta semana en el discurso de Kevin Warsh en Jackson Hole, con una nueva corrección de los títulos del Tesoro de mayor plazo en juego mientras el mercado busca señales sobre la respuesta del presidente de la Reserva Federal a la inflación persistente y a las preocupaciones fiscales. Los bonos largos estadounidenses han operado bajo presión en las últimas semanas: el rendimiento del título a 30 años llegó a tocar su nivel más alto desde 2007. El Departamento del Tesoro respondió anunciando planes para al menos duplicar el volumen de recompras de títulos de mayor plazo, medida que aportó únicamente un alivio transitorio a la venta. Reportes de mercado señalan que Warsh se ha abstenido hasta ahora de ofrecer una orientación explícita sobre la trayectoria de la tasa de interés de referencia, en un contexto en que el mercado ya observa un aumento del term premium —la compensación adicional que exigen los inversores por asumir riesgo de duración— como reflejo de la incertidumbre fiscal y del volumen de emisión corporativa asociada a la inversión en centros de datos e inteligencia artificial. El consenso de mercado descuenta que Warsh apoyará recortes de tasa de interés a lo largo del tiempo, con un nivel terminal en el rango de 2,75%-3,0%, aunque la variable determinante sería el tratamiento que dé a la inflación y al deterioro fiscal. Al inicio de la jornada del lunes, los rendimientos de los títulos a 10, 20 y 30 años operaban entre 2,5 y 3 puntos básicos a la baja, con el bono a 30 años en torno a 5,2497%. Fuente: Bloomberg — análisis editorial Sudameris