Los mercados globales retroceden por la caída de los fabricantes de chips; los bonos celebran la inflación más benigna
Las acciones asiáticas cayeron el jueves ante el tropiezo de los fabricantes de chips previo a los resultados de TSMC, mientras que los bonos se beneficiaron de otra lectura benigna de la inflación estadounidense que redujo el riesgo de una suba inminente de la tasa de interés. El índice más amplio de MSCI de acciones de Asia-Pacífico excluyendo Japón cedió 1,7%, con el Kospi surcoreano desplomándose alrededor de 6% —arrastrado por Samsung (−8%) y SK Hynix (−11%)— tras haber duplicado su valor en el primer semestre y ceder cerca de 20% en el mes. El Nikkei japonés retrocedió aproximadamente 3% y las acciones taiwanesas bajaron 0,5%, mientras que el índice Hang Seng de Hong Kong ganó cerca de 1,2%, impulsado por Alibaba. En Europa, el STOXX 600 también operó a la baja, con las alzas de ASML compensadas por caídas de 0,5% a 1% en sectores como servicios públicos y telecomunicaciones. Los inversores en renta fija se concentraron en los datos de inflación más fríos: el rendimiento del Tesoro a 2 años subió 2 puntos básicos a 4,1493% tras caer 14 puntos básicos en las dos jornadas previas, mientras que el de 10 años se mantuvo en torno a 4,5593%. El dato de PPI de junio, sorprendentemente suave y sucesor de cifras de inflación al consumidor benignas, llevó a los operadores a recortar a apenas 10% la probabilidad de una suba de tasas de la Fed este mes, desde niveles de hasta 43% en semanas recientes. El índice dólar se mantuvo estable en torno a 100,48–100,52 tras caer 0,4% a su nivel más bajo desde el 18 de junio, con excepción del yen, que rondaba las 162,08–162,16 unidades por dólar, no lejos del mínimo de 40 años de 162,84, en medio de la cautela de los especuladores ante una eventual intervención japonesa. El crudo repuntó levemente tras nuevos ataques nocturnos de EE.UU. sobre Irán. En Europa, el rendimiento del bono alemán a 10 años subió a 3,13%, su nivel más alto desde el 20 de mayo, ante el temor de que el repunte del petróleo y el gas obligue al BCE a endurecer su política con mayor agresividad. Fuente: Reuters (vía sindicación) — análisis editorial Sudameris