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Wall Street cerró la jornada del 17 de marzo con ganancias modestas, con el S&P 500 sumando 0,25% hasta 6.716,09 puntos, el Nasdaq avanzando 0,47% a 22.479,53 y el Dow Jones Industrial Average apreciándose apenas 0,10% a 46.993,26 puntos —una lectura que refleja resistencia relativa ante la presión energética, en contraste con las pérdidas acumuladas desde el inicio del conflicto en Irán. El WTI cerró en USD 96,21/barril (+2,9%) con el Brent por encima de USD 100 por cuarta sesión consecutiva, luego de que Irán reportara nuevos ataques sobre su infraestructura energética y de que Israel confirmara la eliminación de altos funcionarios del gobierno iraní. Las acciones del sector energético —APA, BP, ConocoPhillips, Devon Energy— marcaron nuevos máximos de 52 semanas, mientras los ETFs sectoriales XLE, VDE y IXC alcanzaron sus máximos históricos. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años descendió 2 puntos básicos en la jornada, retrocediendo alrededor de 10 puntos básicos en la semana, en una señal de que parte del flujo de capital regresó a la renta fija como cobertura ante el riesgo de deterioro económico. El sector de consumo discrecional anotó la mayor suba del día (+1%), liderado por Expedia y Booking Holdings, y por resultados positivos de Delta y American Airlines que presentaron guías de ingresos favorables a pesar del encarecimiento del combustible de aviación —que acumula alzas del 83% en el mes según la IATA. El dólar cedió 0,75% frente a una canasta de divisas desde sus máximos recientes, devolviendo parte de las ganancias acumuladas como activo refugio desde el estallido del conflicto el 28 de febrero.
El dólar cedió posiciones el 18 de marzo ante una moderación transitoria en la volatilidad de los mercados energéticos, en una jornada marcada por decisiones de política monetaria simultáneas de la Fed, el BCE y el Banco de Inglaterra. El yen japonés rebotó desde niveles que habían encendido alertas de intervención en Tokio, en anticipación a la reunión entre el Primer Ministro Sanae Takaichi y el Presidente Donald Trump en Washington; el euro se mantuvo estable tras dos jornadas de apreciación previas al encuentro del BCE. El greenback ha funcionado como único activo refugio remanente durante la tercera semana del conflicto en Oriente Medio, luego de que Teherán confirmara la muerte del jefe de seguridad Ali Larijani —el funcionario de mayor rango eliminado desde el inicio de las hostilidades— a manos de Israel. Las expectativas de relajación monetaria de la Fed se han retraído hasta solo 25 puntos básicos de recortes proyectados para todo 2026, mientras que los mercados de futuros sobre el BCE pasaron de descontar un 50% de probabilidad de un recorte a incorporar casi dos subas para el año, un giro drástico que refleja el potencial inflacionario del shock energético sobre la eurozona. El bitcoin retrocedía 0,48% a USD 74.193 y el ether cedía 0,04% a USD 2.327 en el segmento de criptoactivos, en línea con el tono de cautela generalizado. El dólar australiano avanzaba apenas 0,06% a USD 0,7106 y el kiwi neozelandés cedía 0,02% a USD 0,5856, con ambas divisas sensibles a la evolución del precio del crudo dado el carácter de exportadores netos de materias primas de ambas economías.
La explosión de la demanda de centros de datos para inteligencia artificial ha desencadenado una escasez aguda de chips de memoria a nivel global, forzando a compañías de tecnología y electrónica de consumo a competir por suministros cada vez más reducidos mientras los precios se disparan. El nivel promedio de inventarios de DRAM —el tipo de memoria principal para computadoras y teléfonos— se contrajo a entre dos y cuatro semanas en octubre desde las trece a diecisiete semanas registradas a fines de 2024, según TrendForce. Samsung elevó los precios de sus chips de memoria para servidores hasta un 60% en noviembre de 2025, mientras que Google, Amazon, Microsoft y Meta cursaron órdenes abiertas a Micron —sin límite de cantidad ni restricción de precio— ante la imposibilidad de asegurar suministros bajo contratos convencionales. Alibaba, ByteDance y Tencent despacharon ejecutivos a Corea del Sur para presionar personalmente a Samsung y SK Hynix por cuotas de asignación. El modelo dual que emergió de la explosión de IA ha creado un dilema estructural: los fabricantes de chips redirigieron capacidad productiva hacia HBM (High-Bandwidth Memory) de alto margen, utilizada en los procesadores Nvidia para IA, retirando oferta de los segmentos de DRAM convencional y flash que alimentan smartphones, PCs y electrónica de consumo. Counterpoint Research proyectaba alzas del 30% en precios de memoria avanzada y legacy para el cuarto trimestre de 2025, con una suba adicional del 20% para comienzos de 2026. Fabricantes chinos de smartphones como Xiaomi y Realme advirtieron que podrían trasladar incrementos de entre 20% y 30% al precio final de sus dispositivos. Las nuevas plantas de producción de chips convencionales de Samsung y SK Hynix no estarán operativas hasta 2027–2028, lo que implica que la escasez estructural del segmento no convencional se extenderá al menos dos años más.
Las expectativas de inflación de los hogares estadounidenses se han elevado de manera notable en las últimas semanas, impulsadas por el alza de los precios de la gasolina —que superan los USD 3,80 por galón en promedio nacional— como consecuencia directa del conflicto en Irán y el cierre del Estrecho de Ormuz. Las expectativas de inflación a un año de la Universidad de Michigan se mantuvieron en 3,4% en la lectura de marzo, mientras que las de cinco años se redujeron marginalmente a 3,2%, una señal de que las expectativas de largo plazo permanecen relativamente ancladas pese a la volatilidad energética reciente. El PCE subyacente de enero se ubicó en 3,1% interanual antes del inicio del conflicto, y los precios del crudo ya incorporados a la cadena de distribución aún no se han reflejado plenamente en los datos oficiales de CPI y PCE, que suelen registrar el pass-through con un rezago de uno a dos meses. La lectura dual del mercado —expectativas de corto plazo al alza pero largo plazo relativamente estables— es clave para la interpretación que el FOMC hará del shock en su reunión del 18 de marzo. Los estrategas señalan que este perfil sería consistente con un banco central que puede "mirar a través" del shock energético de corto plazo si no se producen efectos de segunda ronda significativos, es decir, si las presiones salariales y los precios de servicios no se aceleran de manera persistente. Sin embargo, con el PPI de enero marcando un alza mensual de 0,5% en el componente general y 0,8% en el subyacente —su mayor salto en meses— el riesgo de transmisión permanece elevado, y cualquier señal de desanclaje de expectativas podría inclinar al FOMC hacia una postura explícitamente restrictiva antes de las próximas reuniones.
El peor brote inflacionario de una generación en Estados Unidos cumple cinco años este mes, un shock económico que continúa definiendo los debates de política monetaria, condicionando la política nacional y frustrando a los funcionarios de la Reserva Federal en su intento de reconducir el índice PCE al objetivo del 2%. Lo que en marzo de 2021 se interpretó como una señal bienvenida —precios subiendo más del 2% interanual tras la caída deflacionaria de la pandemia— se convirtió en un ciclo que llevó al PCE a superar el 7% en junio de 2022 y al IPC a marcar su mayor ritmo desde 1981, forzando al banco central a una serie de alzas de emergencia que representaron el endurecimiento más rápido de tasas en décadas. Hoy, el PCE subyacente ronda el 3%, un punto porcentual sobre el objetivo, y un nuevo shock energético —con el crudo superando USD 100/barril a raíz del conflicto en Irán— amenaza con ampliar esa brecha. El impacto acumulado sobre el poder adquisitivo ha sido severo: un dólar equivale hoy a aproximadamente USD 0,79 de enero de 2020. Las tasas hipotecarias permanecen por encima del 6%, los precios de alimentos acumulan subas del 3,1% interanual y los costos de la vivienda continúan ejerciendo presión sobre los presupuestos familiares. El precio de la gasolina en la red minorista supera los USD 3,70 por galón, alrededor de 25% más alto que antes del inicio de las hostilidades en Irán el 28 de febrero. En ese contexto, la pregunta relevante para los operadores no es si la Fed recortará tasas en la reunión del 18 de marzo —la pausa está prácticamente descontada al 99%— sino cuándo y cuánto deberá actuar el banco central en un entorno donde la desanclaización de expectativas de largo plazo sería su principal vulnerabilidad.
La Reserva Federal inició el 17 de marzo su reunión del FOMC en un entorno sin precedentes recientes: la inflación medida por el PCE subyacente permanece cerca de 1 punto porcentual por encima del objetivo del 2%, los precios del crudo subieron casi 50% en dos semanas a raíz del conflicto en Irán, y el banco central enfrenta la disyuntiva entre un shock de oferta inflacionario y señales de debilitamiento del crecimiento, con el PIB del cuarto trimestre de 2025 revisado a la baja hasta 0,7% anualizado. Los mercados de futuros asignaban una probabilidad del 99% a una decisión de pausa en el rango 3,75%–4,00%, pero el debate de fondo se concentraba en si el FOMC podría eventualmente contemplar subas de tasas en 2026, una posibilidad que Matthew Luzzetti, economista jefe para EE.UU. de Deutsche Bank Securities, describió como "casi impensable dos semanas atrás" y que ahora se discute con mayor intensidad. El Resumen de Proyecciones Económicas (SEP) actualizado —el primer "dot plot" desde diciembre— será el principal insumo de mercado al cierre de la reunión. Los analistas anticipan una revisión al alza de las proyecciones de inflación subyacente PCE para 2026 (de 3,0% a entre 3,2% y 3,3%) y un posible ajuste de la tasa de desempleo (actualmente proyectada en 4,5%), configurando un escenario de estanflación que es la peor pesadilla para cualquier banco central. Goldman Sachs y Barclays trasladaron sus expectativas de primer recorte al tercer trimestre, con un único movimiento de 25 puntos básicos previsto para el año; Morgan Stanley advirtió que los riesgos se inclinan hacia recortes más tardíos y de mayor magnitud si la actividad económica se deteriora. Powell enfrenta además una transición de liderazgo: su mandato vence el 15 de mayo y la confirmación de Kevin Warsh como sucesor permanece estancada en el Senado.
Desde que Estados Unidos e Israel lanzaron ataques coordinados contra Irán el 28 de febrero de 2026 —la denominada "Operación Epic Fury"— el tráfico de petroleros a través del Estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del comercio mundial de petróleo y volúmenes significativos de GNL, ha caído a niveles casi nulos. La Agencia Internacional de Energía (AIE) estima que el suministro global de crudo se contraerá en 8 millones de barriles diarios solo en marzo, la mayor disrupción de oferta registrada en la historia del mercado petrolero. El Brent escaló hasta cerca de USD 120/barril en los primeros días del conflicto antes de moderarse a cerca de USD 100–108/barril, con el WTI cerrando el 17 de marzo en USD 96,21/barril (+2,9% en la jornada). El nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Khamenei, confirmó que el estrecho permanecerá cerrado mientras continúen las hostilidades. Los ataques iraníes han alcanzado infraestructura energética en países vecinos —incluyendo el campo gasífero de South Pars y las instalaciones de Asaluyeh— mientras la capacidad de refinación regional ha perdido más de 3 millones de barriles diarios de procesamiento. Qatar, cuya planta de Ras Laffan concentra gran parte de las exportaciones de GNL globales, ha reportado interrupciones que presionan los precios del gas natural en Europa. La AIE autorizó la liberación de 400 millones de barriles de reservas estratégicas de emergencia, volumen que equivale a apenas 20 días del flujo habitual por el estrecho. Las exportaciones aéreas y de LPG también han sufrido cortes materiales, impactando la demanda de combustibles de aviación a nivel global y las cadenas de suministro petroquímico en Asia.
El Tesoro de Brasil intervino en el mercado local de deuda por segunda jornada consecutiva el 17 de marzo, anunciando subastas simultáneas de recompra y venta de títulos soberanos para sostener la liquidez y estabilizar las cotizaciones en un contexto donde el alza del crudo amenaza con reorientar la trayectoria de tasas. El rendimiento del bono a 10 años ha escalado por encima del 13,8%, tensionado por una inflación subyacente resistente, un mercado laboral con desempleo récord en mínimos históricos (5,4% en enero) y el encarecimiento de los insumos derivado del conflicto en Medio Oriente, que suma un componente importado de presión inflacionaria sobre una economía que registró el IPC de febrero en 3,81% interanual. El escenario complica las decisiones del Copom, cuya reunión de política monetaria del 18 de marzo arrancó con el mercado dividido entre un recorte de 25 y uno de 50 puntos básicos sobre la Selic, actualmente en 15,0%. La intervención fiscal paralela del gobierno —un paquete de subsidios diesel y exención de impuestos estimado en R$30.000 millones, sumado a la aplicación de una tasa de exportación de petróleo del 12%— agrega incertidumbre fiscal y opaca el análisis de la trayectoria de precios para el banco central. Goldman Sachs y Barclays ya han trasladado sus proyecciones de primer recorte de la Fed al segundo semestre de 2026, con efecto de arrastre sobre los mercados emergentes.
Las exportaciones de las industrias maquiladoras alcanzaron USD 248 millones al cierre de febrero, registrando un incremento interanual del 26% —equivalente a USD 51 millones adicionales respecto al mismo período de 2025— según el último informe del Viceministerio de Industria. Solo en febrero, los envíos del sector sumaron USD 134 millones frente a importaciones de USD 60 millones, generando una balanza comercial positiva donde las exportaciones superan a las importaciones en un 94%, señal de la incorporación efectiva de valor agregado en los procesos productivos locales. Las operaciones de comercio exterior autorizadas en febrero aumentaron 10% interanual, con 5.327 transacciones registradas. Los cinco rubros de mayor participación —autopartes (27%), productos alimenticios (19%), confecciones y textiles (14%), productos químicos y farmacéuticos (8%) y manufacturas de aluminio (7%)— concentran el 75% de los envíos mensuales. El 81% de las exportaciones maquiladoras tuvo como destino países del Mercosur, con Brasil absorbiendo el 67% del total y Argentina el 13%; Estados Unidos y Países Bajos representaron el 5% cada uno. Al cierre de 2025, el sector representó el 69% de las exportaciones de manufacturas de origen industrial del país, frente al 65% registrado en 2024, consolidando su relevancia estructural dentro del perfil exportador paraguayo. El empleo vinculado al sector asciende a 35.357 puestos de trabajo, con un incremento interanual de 3.125 plazas.
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, reveló el lunes desde París —donde participa en negociaciones comerciales con China— que Washington ha optado por no interceptar los buques petroleros iraníes que transitan el Estrecho de Ormuz. "Los barcos iraníes ya están saliendo y lo hemos permitido para abastecer al resto del mundo", declaró Bessent a CNBC. La medida busca aliviar la presión sobre el mercado energético global en un momento en que el tráfico comercial por el Estrecho ha caído drásticamente como consecuencia de los ataques de Irán a buques mercantes. Bessent confirmó que petroleros con destino a India ya han transitado el corredor y que se cree que algunas embarcaciones chinas también han logrado salir del Golfo Pérsico; desde el inicio del conflicto el 28 de febrero, Irán ha enviado al menos 11,7 millones de barriles de crudo a China. El Brent cerró el lunes en USD 100,21/barril (-2,84%) y el WTI en USD 93,50/barril (-5,28%) tras las declaraciones. Bessent proyectó que el precio del crudo caerá "bastante por debajo de los USD 80 por barril" una vez que el conflicto concluya, aunque reconoció no tener certeza sobre el cronograma de finalización de la guerra. Asimismo, descartó intervenciones del Tesoro en los mercados de futuros de petróleo, señalando que dicha institución no tiene autoridad para ello. En paralelo, Trump anunció que en los próximos días revelará la lista de países que se unirán a la coalición naval para escolta de buques por el Estrecho —anticipando que algunos aliados se muestran "poco entusiastas"— y advirtió que EE.UU. podría atacar la infraestructura petrolera en la isla de Kharg si Irán continúa bloqueando el paso. La IEA señala que el conflicto ha desencadenado la mayor disrupción de suministro en la historia del mercado petrolero global.
Los gestores de renta fija intensifican sus apuestas por una divergencia en las políticas monetarias de los principales bancos centrales, resistiendo la narrativa de que la guerra en Irán y el alza del petróleo conducirán inevitablemente a subidas de tasas generalizadas. El argumento central de estos inversores es que el impacto del choque energético será asimétrico: países exportadores de materias primas o con menor dependencia de importaciones de petróleo podrían mantener o profundizar ciclos de relajación monetaria, mientras que economías más expuestas —como la Eurozona y el Reino Unido— enfrentan mayor presión al alza sobre tasas. El Bloomberg Global Aggregate Index, que rastrea la deuda soberana y corporativa investment-grade, borró sus ganancias acumuladas hasta el inicio del conflicto el 28 de febrero, habiendo llegado a acumular hasta un +2,1% en el año. Los mercados de futuros ya reflejan esta divergencia: mientras los traders anticipan con alta probabilidad que la Fed mantendrá las tasas sin cambios hasta al menos septiembre, los derivados sobre tasas en la Eurozona y el Reino Unido incorporan posibilidades crecientes de alzas para la segunda mitad del año. Esta dinámica genera oportunidades de valor relativo en spreads soberanos y en posicionamiento de curva entre jurisdicciones. El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años cotiza al 4,12%, mientras que en el mercado de swaps de inflación a cinco años se descuenta un 2,6% anual de inflación en EE.UU., frente al 2,4% previo al conflicto —todavía muy por debajo del pico de 3,6% registrado durante la invasión rusa a Ucrania en 2022.
El presidente Donald Trump exigió el lunes a la Reserva Federal convocar una "reunión especial" para recortar las tasas de interés de inmediato, en una nueva escalada de su campaña de presión política sobre el banco central. La declaración se produjo el mismo día en que comenzó la reunión regular del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC), cuya decisión se conocerá mañana con una probabilidad de pausa cercana al 100% según el FedWatch de CME. Trump había publicado previamente en Truth Social: "¿Dónde está el presidente de la Reserva Federal, Jerome 'Demasiado Tarde' Powell, hoy? Debería estar bajando las tasas de interés, INMEDIATAMENTE, sin esperar a la próxima reunión". La Fed mantiene actualmente el rango objetivo de la tasa de fondos federales en 3,50%-3,75%, mientras el nominado de Trump para presidir el banco central, Kevin Warsh, aguarda confirmación del Senado para suceder a Powell en mayo. El choque de petróleo derivado del conflicto con Irán ha colocado a la Fed en un dilema de libro de texto: la inflación CPI se ubicó en 2,4% interanual en febrero, por encima del objetivo del 2%, y Goldman Sachs advierte que podría subir a 3% para fin de año si los precios de la energía se sostienen. La tasa fija a 30 años para hipotecas subió a 6,26% al 16 de marzo desde menos del 6% a fines de febrero, según la Mortgage Bankers Association. Dentro de la Fed, el gobernador Christopher Waller calificó la decisión de esta semana como "un cara o cruz", mientras que el gobernador Stephen Miran abogó por cuatro recortes en 2026. Morgan Stanley mantiene su llamada de un primer recorte en junio, condicionado a una desaceleración en el mercado laboral y avances en la inflación subyacente.
El Banco de la Reserva de Australia (RBA) elevó su tasa de referencia en 25 puntos básicos, llevándola del 3,85% al 4,10%, en la reunión más dividida desde que la institución comenzó a publicar resultados de votación: cinco miembros votaron a favor del alza y cuatro en contra. La decisión revierte dos de los tres recortes realizados en 2025 y devuelve la tasa a su nivel más alto en diez meses. El RBA justificó la medida señalando que la inflación repuntó materialmente en el segundo semestre de 2025, con el IPC headline en 3,8% en enero y la inflación subyacente en un máximo de 16 meses de 3,4%, ambas por encima del rango objetivo de 2%-3%. La economía creció 2,6% interanual en el cuarto trimestre, muy por encima del 2% estimado como potencial, mientras el desempleo se mantuvo en el histórico mínimo de 4,1%. La gobernadora Michele Bullock aclaró que el conflicto en Medio Oriente y la consecuente suba del petróleo contribuyen al riesgo inflacionario, aunque señaló que la decisión respondió principalmente a presiones de demanda doméstica preexistentes: "La inflación ya era demasiado alta, reflejando que la demanda excede a la oferta". El RBA había proyectado que el IPC headline alcanzaría 4,2% hacia mediados de 2026 antes del choque petrolero iraní, estimación que podría revisarse al alza. Los cuatro grandes bancos australianos (CBA, NAB, Westpac y ANZ) anunciaron traslado del alza a sus tasas variables de hipotecas a partir del 27 de marzo, con aumentos en las cuotas mensuales de entre AUD 91 para una hipoteca de AUD 600.000 y AUD 160 para una de AUD 1.000.000. NAB y ANZ proyectan un alza adicional de 25 puntos básicos en mayo, lo que eliminaría por completo los tres recortes de 2025.
Los principales bancos centrales del mundo —la Reserva Federal (Fed), el Banco Central Europeo (BCE), el Banco de Inglaterra (BoE) y el Banco de Japón (BoJ)— se reúnen esta semana de forma prácticamente simultánea por primera vez desde 2021, en un contexto marcado por el alza del petróleo y el riesgo de un rebrote inflacionario. La Fed inicia hoy su reunión de dos días con una probabilidad de pausa superior al 99% según el CME FedWatch, con la tasa de referencia en el rango de 3,50%-3,75%. Previo al conflicto, los mercados descontaban dos recortes de 25 puntos básicos para 2026; actualmente solo anticipan uno, con probabilidades del 77% de que permanezca sin cambios incluso en junio. EY-Parthenon revisó su escenario base a un único recorte en diciembre, señalando que es "enteramente plausible" que no haya ningún movimiento este año. El dilema central para los bancos centrales radica en distinguir si el choque energético es transitorio o estructural. La teoría monetaria convencional indica que los shocks de oferta en energía deben ser "mirados a través", pero el historial reciente —pandemia, guerra en Ucrania, aranceles comerciales— ha erosionado esa convicción entre los policymakers. El BCE enfrenta una "genuina disyuntiva" según ING, con inflación persistente por encima del objetivo y crecimiento debilitado por los aranceles estadounidenses. El BoE registra en los mercados de futuros expectativas de posibles subidas de tasas para más adelante en el año. El BCE advirtió que "para ver una subida de tipos, la economía de la Eurozona tendría que mostrar una resiliencia clara". Los mercados de bonos han reaccionado con alzas en rendimientos: el bono del Tesoro a 10 años cotiza al 4,12%, frente al 3,96% anterior al conflicto, reflejando que el mercado pondera más el riesgo inflacionario que el vuelo a la calidad.
Desde el inicio del conflicto armado entre Estados Unidos, Israel e Irán el pasado 28 de febrero, el tráfico de buques por el Estrecho de Ormuz —corredor por el que transita aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo y GNL— ha quedado efectivamente paralizado. El portavoz del Cuartel General Khatam al-Anbiya de las Fuerzas de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), Ebrahim Zolfaqari, advirtió que el precio del crudo podría alcanzar los USD 200 por barril como consecuencia directa de la inestabilidad regional. El Brent superó los USD 100/barril por primera vez en cuatro años la semana pasada, acumulando un alza superior al 50% desde el inicio del conflicto, mientras el WTI cotizaba en torno a los USD 96/barril. La IEA coordinó la mayor liberación coordinada de reservas estratégicas en la historia, con 400 millones de barriles comprometidos por más de 30 países. Analistas de mercado reconocen que el escenario de USD 200/barril no es descartable si el bloqueo del Estrecho se prolonga. Oxford Economics identificó USD 140/barril como el umbral a partir del cual la economía global entraría en recesión leve, con una contracción del PIB mundial de 0,7% hacia fin de año y caídas en el Reino Unido, la Eurozona y Japón. Goldman Sachs proyecta que el Brent promedió más de USD 100 en marzo, con un retroceso hacia USD 85 en abril bajo su escenario base; UBS revisó al alza su estimación para fin del segundo trimestre a USD 90, frente a una proyección previa de USD 65. Los estrategas subrayan que la duración del conflicto y el comportamiento del nuevo líder iraní Mojtaba Khamenei —considerado una línea dura— son las variables determinantes para el precio del crudo en el corto plazo.
En febrero de 2026, el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) en Paraguay se ubicó en 50,07 puntos, manteniéndose por encima del umbral neutral de 50 pero por debajo de los niveles registrados en enero de 2026 (55,34) y en febrero de 2025 (50,51). El Índice de Situación Económica (ISE) alcanzó 37,88 puntos, con una caída de 3,87 puntos respecto al mes anterior, mientras que el Índice de Expectativas Económicas (IEE) se situó en 62,25 puntos, retrocediendo 6,67 puntos frente a enero y 3,42 puntos en comparación interanual. Estos movimientos reflejan una percepción todavía positiva sobre la economía doméstica, pero con mayor cautela en las proyecciones a futuro. En cuanto al comportamiento de gasto, el porcentaje de consumidores dispuestos a ahorrar fue del 25,0% en febrero, inferior en 1,75 puntos porcentuales respecto al mes anterior pero superior en 5,25 puntos frente a febrero de 2025. La predisposición a adquirir bienes durables mostró incrementos mensuales en autos, casas y motos, aunque en términos interanuales estas categorías registraron descensos; los electrodomésticos fueron la excepción, con aumento tanto mensual como anual en la intención de compra. El dato consolida un escenario de equilibrio frágil en la demanda interna, relevante para la proyección del consumo privado en el primer trimestre del año.
Las finanzas públicas de Paraguay atraviesan un escenario de creciente presión fiscal. La Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) registró una variación interanual de -2,9% en febrero, afectada en parte por la depreciación del dólar, que también reduce los ingresos provenientes de las binacionales Itaipú y Yacyretá. A esto se suma una deuda acumulada con proveedores del Estado —farmacéuticas, constructoras y proveedores del programa Hambre Cero— con algunos compromisos pendientes desde hace más de un año, mientras el déficit fiscal de 2025 cerró en 2% del PIB, por encima del 1,9% estipulado en el Presupuesto General de la Nación. La deuda pública alcanzó a enero de 2026 los USD 20.522 millones, equivalente al 36,4% del PIB. Ante este contexto, el ministro de Economía y Finanzas, Carlos Fernández Valdovinos, anunció una serie de medidas de contención: ajustes presupuestarios en ministerios no prioritarios —con excepción de salud, educación, seguridad y protección social—, y la implementación del factoraje como mecanismo para que constructoras y farmacéuticas obtengan liquidez frente a las deudas pendientes del Estado. En paralelo, el debate sobre la reforma de la Caja Fiscal continúa en el Congreso con dos versiones en pugna: la aprobada en Diputados, más cercana a la propuesta original del Ejecutivo que proyectaba reducir el déficit del sistema a 0,5% del PIB al quinto año, y la del Senado, que según los cálculos del MEF mantendría el déficit en torno a 1,1% del PIB en el mismo horizonte temporal.
Los presidentes ejecutivos de las principales bolsas de derivados del mundo —entre ellos CME Group y TMX Group, controlante de la Bolsa de Toronto— expresaron su rechazo a cualquier intervención del gobierno de EE.UU. en el mercado de futuros de petróleo, en el marco de informes que indicaban que el Departamento del Tesoro evaluaba medidas para contener los precios energéticos, incluyendo la compra de futuros de largo plazo mientras vende los de corto plazo, en una variante de la estrategia "Operation Twist" utilizada en el mercado de tasas en 2012. "Los mercados no gustan de la intervención gubernamental en los precios del petróleo", declaró Terry Duffy, CEO de CME, el mayor mercado de derivados del mundo. El miércoles anterior, el gobierno de EE.UU. había anunciado la liberación de 172 millones de barriles de su Reserva Estratégica de Petróleo, mientras la AIE recomendaba una liberación récord global de 400 millones de barriles. Otro CEO de una bolsa relevante, que solicitó anonimato, advirtió que una intervención del Tesoro en el mercado podría agravar el problema al incrementar el riesgo de pérdidas cuantiosas para el gobierno si los precios del petróleo continuaran subiendo. El ex secretario de Estado adjunto para Recursos Energéticos Amos Hochstein, consultado por Semafor, fue más directo: "Esta es la peor crisis de suministro de petróleo en la historia moderna. No se puede resolver con papel financiero". La oposición de los operadores de bolsas sumó presión sobre la Casa Blanca, que habría retrocedido en la idea de intervención directa en futuros, pivotando hacia opciones ya probadas como el alivio en el impuesto a los combustibles y la liberación de reservas estratégicas. El petróleo subió casi un 5% ese mismo miércoles ante nuevos ataques a buques en el Estrecho de Ormuz.
El Departamento de Comercio de EE.UU. publicó el viernes 13 de marzo la segunda estimación del PIB del cuarto trimestre de 2025, revisada drásticamente a la baja hasta un 0,7% de crecimiento anualizado —frente a la estimación previa de 1,4% y muy por debajo del consenso de Dow Jones de 1,5%—, marcando una desaceleración pronunciada desde el 4,4% registrado en el tercer trimestre. La revisión se atribuye principalmente a un menor gasto de los consumidores en servicios, especialmente en salud, y a una caída mayor de lo estimado en las exportaciones. El BEA estima que el cierre parcial del gobierno federal en el Q4 restó aproximadamente 1 punto porcentual al crecimiento. En forma simultánea, el índice PCE subyacente —indicador de inflación preferido de la Fed— subió 0,4% en enero y 3,1% en términos interanuales, acelerándose desde el 3,0% de diciembre. David Russell, estratega de mercados globales de TradeStation, calificó la revisión como "un golpe de realidad justo cuando llega esta crisis energética, que aumenta el riesgo de estanflación". El indicador de demanda privada (private sales to private domestic purchasers) también fue revisado a la baja en 0,5 puntos porcentuales hasta 1,9%, su nivel más bajo desde inicios de 2025. El gasto personal de enero subió 0,4%, la tasa de ahorro personal saltó 0,5 puntos porcentuales hasta 4,5%, y los pedidos de bienes duraderos resultaron planos en enero contra una expectativa de +1,3%. La conjunción de un PIB débil y una inflación subyacente persistente —agravada por el shock petrolero derivado de la guerra con Irán— coloca al Fed en una posición particularmente incómoda de cara a su reunión del 18 de marzo.
El choque energético desencadenado por la guerra con Irán ha colocado a los principales bancos centrales del mundo ante un dilema político de difícil resolución: la combinación de inflación impulsada por el precio del crudo y señales de desaceleración económica eleva el riesgo de estanflación y complica la gestión de tasas de interés. En el Reino Unido, el PIB de enero mostró estancamiento inesperado, con crecimiento nulo frente a la previsión del 0,2%, confirmando que la economía británica lleva esencialmente plana desde junio; la libra cedió frente al dólar ante el dato, y el mercado pasó a descontar una probabilidad del 86% de una suba de tasas del Banco de Inglaterra para fin de año. El BCE enfrenta lo que economistas de ING calificaron de "dilema genuino" dado que un shock de oferta energético podría empujar la inflación ya persistente al alza mientras el crecimiento europeo se debilita por los aranceles estadounidenses. En EE.UU., la Reserva Federal se reúne el 18 de marzo en un contexto de máxima complejidad: el PIB del Q4-2025 fue revisado a 0,7% anualizado —la mitad de la estimación previa de 1,4% y muy por debajo del consenso de Dow Jones de 1,5%—, la inflación subyacente PCE de enero se aceleró a 3,1% interanual, y el empleo en febrero mostró pérdida neta de 92.000 puestos. Los futuros de fed funds descuentan una probabilidad cercana al 99% de que el FOMC mantenga la tasa en el rango 3,50%–3,75%. Economistas de EY-Parthenon revisaron su proyección base a un solo recorte de 25 puntos básicos en 2026, probablemente en diciembre, mientras que la firma Carson Group advirtió que "el Fed probablemente no recortará tasas en 2026 y podría incluso comenzar a hablar de subas a lo largo del año".
Al menos tres de las cuatro principales economías del Golfo —Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Qatar— han iniciado revisiones internas de sus compromisos de inversión actuales y futuros, evaluando si invocar cláusulas de fuerza mayor en contratos existentes para aliviar la presión financiera generada por la guerra de EE.UU. e Israel contra Irán, según informó el Financial Times citando a un funcionario del Golfo. Los fondos soberanos del Golfo administran más de USD 2 billones en activos estadounidenses concentrados en bienes raíces, tecnología, capital privado y bonos del Tesoro. Arabia Saudita, los EAU y Qatar habían comprometido cientos de miles de millones de dólares en nuevas inversiones en EE.UU. tras la visita regional del presidente Trump en mayo de 2025, compromisos que ahora se encuentran bajo revisión discreta pero seria. Las presupuestos de los estados del Golfo enfrentan tensiones simultáneas en múltiples frentes: caída de ingresos por exportaciones de hidrocarburos y GNL —QatarEnergy declaró fuerza mayor ante la disrupción masiva en el Golfo—, pérdidas en turismo y aviación por los ataques iraníes sobre infraestructura civil en Dubai y otros centros financieros, y un incremento significativo del gasto en defensa. Cualquier retiro o reducción de inversiones del Golfo en EE.UU. podría incrementar la presión política sobre la administración Trump para buscar una salida diplomática al conflicto, según asesores gubernamentales citados por el FT. El empresario emiratí Khalaf al-Habtoor fue el primer prominente hombre de negocios del Golfo en criticar públicamente a Trump por la guerra, preguntando en redes sociales: "¿Quién te dio la autoridad para arrastrar a nuestra región a una guerra con Irán?".
La volatilidad sin precedentes en los mercados de petróleo desde el inicio de la guerra con Irán ha infligido pérdidas significativas a fondos cuantitativos y macro que habían apostado a tendencias bien definidas en materias primas. Los dos principales fondos de Brevan Howard —Master y Alpha Strategies— bajaron 2,4% y 1,7% respectivamente en lo que va de marzo, aunque mantienen ganancias en el año. El fondo Taula Capital de Diego Megia, con USD 7.000 millones bajo gestión, cayó más del 3% en el inicio de marzo, mientras que el fondo de Chris Rokos perdió 0,2% en la primera semana del mes. El Pimco Commodity Alpha Fund, una estrategia de valor relativo, acumula pérdidas cercanas al 17% en marzo y alrededor del 26% en lo que va del año, según fuentes citadas por Bloomberg. El problema central para los CTAs (commodity trading advisers) es la falta de señales direccionales claras: el petróleo subió más del 40% en el mes pero con oscilaciones diarias extremas que invalidan las estrategias de seguimiento de tendencia. Los swings de precios esta semana cubrieron el rango más amplio registrado jamás en el mercado del Brent, con movimientos intradiarios que en un momento llevaron al crudo por encima de USD 119 por barril antes de retroceder. Un índice de Bank of America que mide la volatilidad implícita en opciones de renta variable, tasas, divisas y materias primas a nivel global alcanzó 0,79, cerca del pico de 0,89 registrado durante el shock arancelario del "Día de la Liberación" en abril de 2025. Las operaciones de "oil spread" —una categoría de USD 134 mil millones en posiciones cuantitativas estructuradas— han sido particularmente afectadas, con márgenes que se comprimen o invierten abruptamente ante cada declaración oficial sobre el estado del conflicto o el Estrecho de Ormuz.
Los mercados asiáticos abrieron el lunes con cautela, con la mayoría de los índices de renta variable en terreno negativo luego de que Trump amenazara con nuevos ataques sobre la Isla de Kharg y presionara a los aliados para que contribuyan a la reapertura del Estrecho de Ormuz. El Brent superó USD 104,50 en las primeras horas de la sesión asiática. En Wall Street, el S&P 500 cerró la semana anterior con una baja del 0,61% hasta 6.632 puntos, registrando su tercera semana consecutiva de pérdidas, mientras el Dow cedió un 2% y el Nasdaq retrocedió 1,3% en la semana. El índice dólar subió más del 2% en el mes, impulsado por la búsqueda de activos refugio y por la expectativa de que la Fed mantenga tasas sin cambios por un período más prolongado. Los futuros de fed funds descuentan menos de un recorte de 25 puntos básicos para diciembre, contra dos recortes que se esperaban antes del inicio del conflicto. La semana que comienza es decisiva en materia de política monetaria: la Reserva Federal se reúne el martes y miércoles con decisión el 18 de marzo, fecha en que Jerome Powell ofrecerá su última conferencia de prensa con meses de antelación al vencimiento de su mandato en mayo. Los mercados descuentan con una probabilidad del 99% que el FOMC mantenga la tasa de referencia en el rango de 3,50%–3,75%. También tendrán reuniones el Banco de Inglaterra y el Banco de Japón. La combinación de un PIB del Q4-2025 revisado a la baja a 0,7% anualizado, la inflación subyacente PCE de enero en 3,1% y el shock energético en curso han intensificado el debate sobre estanflación entre analistas e inversores, con el VIX aproximándose a niveles observados durante el shock arancelario del "Día de la Liberación" de abril de 2025.
La Primera Ministra japonesa Sanae Takaichi declaró ante el parlamento el lunes 16 de marzo que Japón no tiene planes de enviar buques de guerra al Medio Oriente para escoltar embarcaciones por el Estrecho de Ormuz, pese a la presión directa del presidente Trump, quien solicitó a aliados —incluyendo a Japón, China, Francia, Corea del Sur y el Reino Unido— desplegar navíos de guerra para garantizar el tránsito seguro por la ruta. "No hemos tomado ninguna decisión sobre el despacho de buques de escolta. Continuamos examinando qué puede hacer Japón de manera independiente y dentro del marco legal", declaró Takaichi. La constitución pacifista de Japón limita significativamente el alcance de sus operaciones militares en el exterior, y el umbral legal para justificar su uso es políticamente elevado. Australia también indicó que no enviará buques navales al estrecho, señalando que no ha recibido una solicitud formal al respecto. Trump advirtió que la OTAN enfrenta un futuro "muy malo" si sus miembros no respaldan a Washington, mientras los cancilleres de la Unión Europea debatirán el lunes reforzar una pequeña misión naval en la región, aunque sin expectativas de ampliar su mandato al Estrecho de Ormuz. Takaichi viajará a Washington esta semana para reunirse con Trump, en conversaciones que incluirán el conflicto con Irán; la Premier señaló que buscará discutir la necesidad de una "desescalada temprana". El WTI cotizaba sobre USD 99 y el Brent por encima de USD 104 al inicio de la sesión asiática del lunes.

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