Selloff en Treasuries pone a prueba la tolerancia de Washington frente al alza del costo financiero
El selloff sostenido en el mercado de Treasuries estadounidense está poniendo a prueba la tolerancia política de Washington frente al encarecimiento del fondeo soberano, en un contexto donde el rendimiento del bono a 30 años alcanzó su mayor nivel desde 2010 y los inversores rechazan ampliamente el papel pese a las primas ofrecidas. La presión proviene de un deterioro del panorama fiscal en EE.UU., con el paquete de recortes impositivos de la administración Trump estimado en un costo incremental superior a US$ 2 billones de deuda federal en una década, lo que acentúa preocupaciones sobre la sostenibilidad de la trayectoria de emisión del Tesoro. El movimiento alcista de los rendimientos largos también responde a la rebaja crediticia de Moody's sobre la deuda soberana estadounidense, que ha reforzado la tesis bajista entre gestores de renta fija. El alza del costo financiero ha tenido efecto contagio sobre los gilts británicos —que también marcaron máximos históricos— y se traslada directamente a las tasas hipotecarias y corporativas, condicionando el margen de maniobra de la política fiscal en el corto plazo y reduciendo el espacio para nuevos estímulos sin desencadenar mayor presión sobre la curva.