¿Qué impulsa los mercados hoy?

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El presidente argentino Javier Milei compareció ante inversores y ejecutivos en la sede de JPMorgan en Manhattan como parte de "Argentina Week", un roadshow diseñado para mantener el atractivo de la narrativa de estabilización económica argentina frente al contexto de aversión al riesgo generado por la guerra en Medio Oriente. Milei argumentó que la transición de Argentina de importador a exportador neto de energía la posiciona favorablemente ante el shock de términos de intercambio: "Nuestras cuentas externas se beneficiarán del cambio temporal en los términos de comercio", afirmó, instando al titular del Banco Central, Santiago Bausili, a prepararse para un incremento en el flujo de divisas. El precio del crudo acumuló un alza de casi 30% en el mes hasta USD 90/b, mientras el fortalecimiento del dólar y el vuelo hacia activos seguros alejó capital de los mercados emergentes. El respaldo del gobierno de Trump se ha convertido en un elemento central del discurso inversor del presidente Milei: la administración estadounidense apoyó a Buenos Aires en las elecciones de medio término de octubre de 2025, activó una facilidad de liquidez que evitó una corrida cambiaria y firmó en febrero de 2026 un acuerdo de comercio e inversión recíproco con énfasis en minerales críticos, redireccionando la política exterior argentina respecto a la influencia económica china acumulada en la región. Argentina aún enfrenta desafíos pendientes: debe reconstruir reservas de divisas, atraer inversión de largo plazo y recuperar acceso sostenible a los mercados de capitales internacionales tras años de default y controles de capital, algunos de los cuales permanecen vigentes. El roadshow también incluyó al ministro de Economía Luis Caputo y al ministro de Desregulación Federico Sturzenegger.
El dólar estadounidense cedió posiciones el miércoles mientras los operadores aguardaban señales sobre el curso del conflicto EE.UU.-Israel-Irán, con el sentimiento inversor oscilando entre las declaraciones contradictorias de Trump sobre un posible fin próximo de la guerra y las amenazas de escalada en caso de bloqueo del Estrecho de Ormuz. El euro recuperó un 0,18% hasta USD 1,1632, alejándose del mínimo de tres meses registrado el lunes en USD 1,1505, mientras la libra avanzó 0,25% a USD 1,3449. La divisa nipona cotizó en torno a los 158 yenes por dólar; el yen, que habitualmente se aprecia en episodios de aversión al riesgo, sufrió presiones a la baja por el estatus de Japón como importador neto de crudo —el 70% del petróleo japonés proviene de Oriente Medio— y por el deterioro de su posición como activo de refugio. El franco suizo, en contraste, tocó máximos de más de una década frente al euro. Los mercados de futuros de tasas de la Fed recalibraron sustancialmente sus expectativas: una pausa en marzo es considerada certeza por el consenso del mercado, mientras la probabilidad de un recorte en junio cayó al 40%, situando a septiembre como el escenario más probable para cualquier flexibilización. La estratega Kristina Clifton del Commonwealth Bank of Australia señaló que el mercado espera que la guerra se extienda meses y no semanas. El dato del IPC de febrero de EE.UU. cobra especial relevancia al constituir la última lectura de inflación "limpia" previa al impacto energético del conflicto, con el consenso de economistas encuestados por Reuters proyectando un alza mensual del 0,2% en el componente subyacente y del 0,3% en el indicador general.
El crudo WTI avanzó USD 2,90 por barril (+3,5%) hasta USD 86,33 en la apertura del miércoles, recuperando terreno tras el desplome superior al 11% del martes —la caída porcentual más pronunciada desde 2022—, jornada en la que Trump anticipó un fin rápido del conflicto. El rebote se produjo en un contexto de alta volatilidad, con el WTI habiendo alcanzado un máximo intradía de USD 119,48 el lunes. La marina estadounidense eliminó 16 embarcaciones iraníes que intentaban instalar minas en las inmediaciones del Estrecho de Ormuz, mientras el Comando Central de EE.UU. ejecutó los bombardeos que el Pentágono calificó como los más intensos de la campaña. La Armada de EE.UU. rechazó, no obstante, solicitudes de escolta de la industria naviera por considerarlas de riesgo operativo excesivo. El analista Tony Sycamore de IG Sydney proyecta que el crudo permanecerá en un rango volátil de USD 75 a USD 105 en las sesiones próximas, condicionado por el flujo de noticias del frente bélico. La guerra en Irán sustrae del mercado unos 15 millones de b/d de crudo y derivados del Golfo Pérsico, nivel que según analistas podría elevar los precios hasta USD 150/b de prolongarse. Los líderes del G7 celebraron una videoconferencia convocada por el presidente francés Emmanuel Macron para coordinar la respuesta energética, mientras el precio del Brent cotizaba en torno a USD 87,91 tras incorporar la noticia de la propuesta de la AIE de liberar reservas estratégicas.
La Agencia Internacional de Energía (AIE) ha propuesto la liberación más grande de reservas petroleras estratégicas en su historia para contrarrestar el alza de precios derivada de la guerra EE.UU.-Israel con Irán, según informó el Wall Street Journal citando funcionarios familiarizados con el asunto. El volumen propuesto superaría los 182 millones de barriles liberados en dos rondas durante 2022 tras la invasión rusa a Ucrania. La AIE convocó una reunión extraordinaria de miembros el martes; la decisión se adoptaría al día siguiente salvo objeción de alguno de los países miembros, condición que podría postergar el mecanismo. Los mercados reaccionaron con ambigüedad ante el anuncio: el WTI y el Brent, que habían recuperado terreno en las primeras horas del miércoles, revirtieron ganancias inmediatamente después de la publicación del WSJ, evidenciando escepticismo sobre la capacidad de una liberación de reservas para compensar el shock físico de oferta. Los miembros de la AIE poseen más de 1.240 millones de barriles en reservas gubernamentales, con otros ~600 millones en inventarios industriales movilizables. Corea del Sur confirmó estar participando en las deliberaciones. El mecanismo de liberación colectiva de reservas ha sido activado solo cinco veces desde la creación de la AIE, la más reciente en 2022 con ocasión de la invasión rusa a Ucrania.
El conflicto bélico entre EE.UU.-Israel e Irán expone los riesgos sistémicos de la dependencia global en petróleo y gas, cuestionando el argumento político de la administración Trump de profundizar la producción de combustibles fósiles como estrategia de seguridad energética. Por segunda vez en cuatro años —tras la invasión rusa a Ucrania en 2022— una crisis geopolítica ha generado disrupciones masivas de oferta y escaladas de precios, en esta ocasión con el cierre efectivo del Estrecho de Ormuz y la paralización del 20% del comercio global de hidrocarburos. Analistas de Raymond James señalaron que el caso económico para proyectos de energía renovable es más sólido hoy que antes del inicio de las hostilidades, lo que está impulsando flujos de capital hacia fondos de energía limpia. El shock energético ha generado presiones inflacionarias que amenazan la agenda económica del gobierno: según Raymond James, el alza de USD 25 en el precio del barril de crudo respecto a los niveles previos a la guerra podría anular prácticamente todos los beneficios fiscales derivados de los recortes impositivos del "One Big Beautiful Bill Act". Los precios del gas natural en Europa se dispararon hasta un 50% ante los ataques iraníes a la infraestructura de GNL de Qatar, que suministra el 20% del GNL mundial. La EIA prevé que la producción estadounidense de crudo promediará 13,6 millones de b/d en 2026, impulsada por los mayores precios, pero este incremento no puede compensar la brecha de 15 millones de b/d que actualmente sustrae el conflicto del mercado global.
La administración Trump ha elevado el control sobre los activos petroleros a una prioridad estratégica de política exterior, combinando la intervención militar en Irán con el objetivo explícito de redistribuir el poder energético global hacia empresas y aliados estadounidenses. Esta lógica se alinea con la operación de enero de 2026 en Venezuela —que resultó en la captura del presidente Maduro y la declaración de Trump de que compañías estadounidenses reconstruirían la infraestructura petrolera venezolana— y con las amenazas de "tomar control" del Estrecho de Ormuz. El Departamento del Tesoro ha explorado medidas sin precedentes para contener el shock de precios, incluyendo la intervención directa en mercados de futuros de petróleo, una versión del denominado "Operation Twist" aplicada al mercado de tasas en 2012. El rediseño geopolítico de los flujos petroleros tiene implicancias profundas para los mercados emergentes y las cadenas de suministro globales. India recibió una autorización temporal de la administración Trump para adquirir crudo ruso sancionado como mecanismo de alivio de precios, reconociendo la ausencia de opciones inmediatas ante el cierre del estrecho. Venezuela, con 303 mil millones de barriles en reservas probadas —el 17% del total mundial—, emerge como activo estratégico clave si EE.UU. logra restablecer su capacidad productiva. La redistribución política del petróleo podría reconfigurar los lazos comerciales de América del Sur, donde China había expandido significativamente su presencia económica en la última década.
El alza en los precios del diésel amenaza con frenar la actividad económica mundial, dado que la guerra en Medio Oriente presiona el suministro del combustible industrial y del crudo sour de alta densidad necesario para su refinación. El diésel ha enfrentado escasez estructural durante años por los ataques ucranianos a refinerías rusas y las sanciones occidentales a las exportaciones de Moscú; la guerra entre EE.UU.-Israel e Irán agrava la situación al interrumpir el flujo por el Estrecho de Ormuz, a través del cual transita entre el 10% y el 20% del suministro marítimo global de diésel. El combustible "subyace al transporte de carga, la agricultura, la minería y la actividad industrial, siendo el barril más sensible a nivel macroeconómico del sistema", señaló Shohruh Zukhritdinov, fundador de Nitrol Trading, con sede en Dubái. La crisis del diésel tiene dimensiones particulares respecto a shocks previos: a diferencia del crudo, no existen rutas alternativas significativas ni reservas estratégicas específicas para el producto refinado. Goldman Sachs proyecta que si los precios del crudo se sostienen en los niveles actuales durante varios meses, la inflación en economías desarrolladas podría subir hasta 0,7 puntos porcentuales adicionales. En Alemania, los precios de gasolina y diésel registraron saltos de dos dígitos en la última semana según el ADAC, mientras en EE.UU. el precio promedio nacional de la gasolina alcanzó USD 3,59 por galón, frente a los USD 2,92 de hace un mes.
El CEO de Saudi Aramco, Amin Nasser, advirtió que el bloqueo sostenido del Estrecho de Ormuz podría tener consecuencias catastróficas para el mercado petrolero mundial y ramificaciones aún más drásticas para la economía global. El conflicto bélico entre Estados Unidos, Israel e Irán iniciado el 28 de febrero de 2026 paralizó el tránsito de buques por el estrecho, interrumpiendo aproximadamente el 20% del suministro global de crudo —equivalente a unos 13 millones de barriles por día según Kpler— y provocando una caída de los inventarios mundiales a mínimos de cinco años. El precio del crudo Brent llegó a superar los USD 119 por barril el lunes, su nivel más alto desde junio de 2022. La clausura efectiva del estrecho ha obligado a Iraq y Kuwait a recortar producción al colmarse su capacidad de almacenamiento, mientras Qatar declaró fuerza mayor sobre sus exportaciones de GNL tras ataques iraníes a sus instalaciones en Ras Laffan. La terminal de exportación Ras Tanura de Saudi Aramco también fue cerrada. Las alternativas de rutas existentes —el oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita con capacidad de 7 millones de b/d y el oleoducto de Fujairah de los EAU— no son suficientes para compensar el volumen total del estrecho. La EIA proyecta que el precio del Brent se mantendrá por encima de USD 95/b durante los próximos dos meses antes de moderarse en el tercer trimestre.
El indicador de liquidez del sistema financiero paraguayo registró 30,03% en enero de 2026, por debajo del 30,47% de diciembre de 2025 y del 30,87% observado un año antes, de acuerdo con el informe de indicadores financieros del Banco Central del Paraguay (BCP). El ratio mide la relación entre disponibilidades e inversiones temporarias respecto al total de depósitos, y su descenso gradual desde mediados de 2024 se asocia a una mayor dinámica crediticia, ya que el incremento de los préstamos transforma parte de la liquidez disponible en financiamiento dentro de la economía real. A pesar de la compresión del indicador, el sistema financiero mantiene niveles adecuados para sostener la intermediación bancaria. El economista Humberto Colmán, exdirector del BCP, señaló que la emisión de bonos soberanos por USD 1.000 millones en moneda nacional contribuirá a incrementar la oferta de guaraníes, lo que podría estabilizar parcialmente la liquidez. El BCP realizó dos recortes a la tasa de política monetaria en lo que va del año y mantiene cautela frente al contexto geopolítico internacional, preservando una postura monetaria próxima al rango neutral respecto a la inflación.
Las exportaciones de China crecieron un 21,8% en términos de dólares en el período enero-febrero de 2026, muy por encima del 7,1% proyectado por el consenso de analistas encuestados por Reuters y del 6,6% registrado en diciembre. El superávit comercial acumulado en los dos primeros meses del año alcanzó USD 213.600 millones, superando ampliamente los USD 169.210 millones del mismo período del año anterior y la previsión media de USD 179.600 millones. La demanda de circuitos integrados y exportaciones tecnológicas lideró el crecimiento, en línea con el ciclo de inversión en inteligencia artificial a nivel global, mientras que el dinamismo en textiles, confecciones y marroquinería sorprendió al mercado dado el flojo desempeño de esos rubros en 2025. Las importaciones también se aceleraron, con un alza del 19,8% en enero-febrero frente al 5,7% de diciembre, en tanto que China mantiene su objetivo de crecimiento económico en un rango de 4,5%-5% para 2026, inferior al 5% del año anterior —meta que fue alcanzada en parte gracias a un superávit comercial que creció una quinta parte en 2025 hasta superar USD 1,2 billones. El premier Li Qiang reconoció el impacto de los aranceles estadounidenses, aunque los fabricantes chinos han redirigido flujos hacia mercados de Asia Sudoriental, África y América Latina para amortiguar la pérdida de cuota en EE.UU. El economista jefe de Pinpoint Asset Management, Zhiwei Zhang, señaló que el sólido desempeño exportador reduce el incentivo para que Pekín introduzca estímulos adicionales en el corto plazo. El riesgo latente para el resto del año es un eventual shock energético y logístico derivado del conflicto en Irán, que podría interrumpir los corredores de transporte marítimo asiáticos.

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