Las exportaciones de China crecieron un 21,8% en términos de dólares en el período enero-febrero de 2026, muy por encima del 7,1% proyectado por el consenso de analistas encuestados por Reuters y del 6,6% registrado en diciembre. El superávit comercial acumulado en los dos primeros meses del año alcanzó USD 213.600 millones, superando ampliamente los USD 169.210 millones del mismo período del año anterior y la previsión media de USD 179.600 millones. La demanda de circuitos integrados y exportaciones tecnológicas lideró el crecimiento, en línea con el ciclo de inversión en inteligencia artificial a nivel global, mientras que el dinamismo en textiles, confecciones y marroquinería sorprendió al mercado dado el flojo desempeño de esos rubros en 2025. Las importaciones también se aceleraron, con un alza del 19,8% en enero-febrero frente al 5,7% de diciembre, en tanto que China mantiene su objetivo de crecimiento económico en un rango de 4,5%-5% para 2026, inferior al 5% del año anterior —meta que fue alcanzada en parte gracias a un superávit comercial que creció una quinta parte en 2025 hasta superar USD 1,2 billones. El premier Li Qiang reconoció el impacto de los aranceles estadounidenses, aunque los fabricantes chinos han redirigido flujos hacia mercados de Asia Sudoriental, África y América Latina para amortiguar la pérdida de cuota en EE.UU. El economista jefe de Pinpoint Asset Management, Zhiwei Zhang, señaló que el sólido desempeño exportador reduce el incentivo para que Pekín introduzca estímulos adicionales en el corto plazo. El riesgo latente para el resto del año es un eventual shock energético y logístico derivado del conflicto en Irán, que podría interrumpir los corredores de transporte marítimo asiáticos.