¿Qué impulsa los mercados hoy?

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Aerolíneas europeas han advertido sobre riesgos de escasez de combustible de aviación (jet fuel / queroseno) en un horizonte de semanas como consecuencia directa de la guerra con Irán, en un momento en que la temporada de mayor demanda estival se aproxima. La interrupción de los flujos de crudo del Golfo Pérsico ha puesto en evidencia el deterioro estructural de la capacidad de refinación europea, cuya producción de destilados medios —queroseno, gasóleo— ha caído de forma sostenida en la última década como resultado del cierre de refinerías de baja rentabilidad y de la transición hacia fuentes de energía renovables. El análisis de Reuters, firmado por el corresponsal de commodities Ron Bousso, precisa que el petróleo crudo físico cotiza en máximos históricos mientras los contratos a futuro de referencia (Brent, WTI) señalan expectativas de moderación, una brecha (backwardation extrema) que refleja la urgencia de abastecimiento inmediato frente a la incertidumbre de mediano plazo. La dependencia europea de importaciones de queroseno refinado desde el Golfo y Asia agrava la vulnerabilidad: el mercado de swaps de jet fuel ha registrado primas sobre los contratos forward que no se observaban desde la crisis energética de 2021-2022, planteando un riesgo operativo concreto para los planes de capacidad de aerolíneas como Lufthansa, Air France-KLM y Ryanair de cara al verano boreal. [FUENTE: Google snippets — análisis editorial Sudameris]
Los mercados financieros globales han comenzado a descontar un escenario de resolución del conflicto entre Estados Unidos e Irán, con las estimaciones de crecimiento de beneficios corporativos para el ejercicio 2026 registrando una mejora de entre 2 y 3 puntos porcentuales desde el inicio de la guerra, impulsadas principalmente por actualizaciones al alza en los sectores tecnológico y energético. El Fondo Monetario Internacional y los inversores institucionales coinciden en proyectar que el conflicto está en sus etapas finales, aunque subsiste incertidumbre en torno a las condiciones de un acuerdo definitivo: los diez puntos propuestos por Irán y los quince planteados por Estados Unidos son descritos como "irreconciliables" por analistas especializados en Oriente Próximo. La dinámica del mercado crediticio y de renta variable refleja esta expectativa de normalización: el impacto sobre el crecimiento global del año en curso se considera ya incorporado en precios, en tanto que el costo de la energía y las presiones inflacionarias derivadas de la guerra han reducido el margen de maniobra de los bancos centrales en los mercados desarrollados. Los inversores advierten que cualquier ruptura de las negociaciones podría revertir los avances registrados en las últimas semanas, especialmente en los spreads de crédito de emergentes vinculados a la región y en los instrumentos ligados al precio del petróleo. [FUENTE: Google snippets — análisis editorial Sudameris]
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró el 16 de abril de 2026 que la guerra con Irán "debería terminar pronto" y señaló que una nueva ronda de negociaciones entre ambas partes podría concretarse durante el fin de semana. Trump indicó que la tregua de dos semanas —cuya expiración está prevista para la semana próxima— podría ser extendida, aunque expresó no considerarlo necesario dado el interés de Teherán en alcanzar un acuerdo. El mismo día entró en vigor un cese al fuego de diez días entre Israel y Líbano, brokereado por Washington, añadiendo un elemento adicional a la desescalada regional. Un día antes, el 17 de abril, Trump amplió sus declaraciones al señalar que una extensión de la tregua era posible pero "podría no ser necesaria", en un contexto en que el precio del crudo físico sigue cotizando en máximos históricos mientras los futuros de referencia apuntan a una moderación ante la expectativa de resolución del conflicto. El vicepresidente JD Vance encabezará la delegación estadounidense en las próximas conversaciones con Irán, lo que eleva el perfil político de las negociaciones. Operadores y analistas siguen de cerca el ritmo de apertura del Estrecho de Ormuz, cuya reapertura parcial ya ha sido reportada por Reuters. [FUENTE: Google snippets — análisis editorial Sudameris]
El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) de Paraguay se ubicó en 51,32 puntos en marzo de 2026, registrando una mejora respecto al mes anterior y manteniéndose por encima de la zona neutral de 50 puntos. Sin embargo, el indicador acusa un retroceso en la comparación interanual respecto a marzo de 2025. Al interior del indicador, el Índice de Situación Económica (ISE) alcanzó 38,42 puntos —un avance de 0,54 puntos frente a febrero de 2026 y de 0,46 puntos respecto al mismo período del año anterior—, lo que refleja una percepción marginalmente más favorable sobre la coyuntura económica actual, aunque en niveles aún bajos en términos absolutos. El Índice de Expectativas Económicas (IEE) se situó en 64,21 puntos, con un alza mensual de 1,96 puntos que evidencia mayor optimismo prospectivo, si bien el indicador acumula una caída de 1,75 puntos en la variación interanual, señal de cautela persistente entre los consumidores. La predisposición al ahorro se contrajo 2,75 puntos porcentuales respecto a febrero —ubicándose en 22,25% de los encuestados— aunque presenta un incremento de 2,50 puntos porcentuales frente a marzo de 2025. La predisposición a la compra de bienes durables registró descensos tanto en la variación mensual como interanual, reflejando mayor prudencia ante compromisos de gasto de mayor envergadura.
Los mercados accionarios globales completaron el jueves una recuperación en forma de V de seis semanas, con el índice MSCI World alcanzando un nuevo récord histórico tras subir por décima jornada consecutiva. El S&P 500 cerró en un nuevo máximo histórico de 7.022,95 puntos —superando por primera vez el umbral de 7.000 y revirtiendo por completo la corrección de casi 10% registrada desde el inicio del conflicto armado entre Estados Unidos e Irán a fines de febrero—. El rally es atribuido a la combinación de señales de desescalada en el Medio Oriente, sólidos resultados corporativos del primer trimestre y perspectivas de política monetaria moderada por parte de la Reserva Federal; el proceso de transición de liderazgo en la Fed, con el mandato del presidente Jerome Powell próximo a expirar, añade incertidumbre al horizonte de tasas. El Nasdaq Composite registró 104 nuevos máximos de 52 semanas frente a 43 nuevos mínimos en la jornada. El petróleo Brent cotizaba en torno a USD 95/barril al 16 de abril, significativamente por debajo del pico intradiario de USD 127,9 del 2 de abril, pero varios mercados permanecen lejos de los niveles previos al conflicto: los bonos del Tesoro de EE.UU. continúan bajo presión y el dólar muestra fluctuaciones, con el índice DXY en comportamiento irregular mientras los inversores evalúan el impacto fiscal de los estímulos desplegados durante el conflicto. El S&P 500 registró 12 nuevos máximos anuales en la sesión, reflejando la amplitud del rally, aunque persiste asimetría sectorial: energía y defensa siguen rezagados respecto a tecnología y consumo discrecional. La deuda soberana emergente y las divisas de mercados emergentes mostraron comportamientos heterogéneos ante la combinación de menor aversión al riesgo geopolítico y persistente presión inflacionaria derivada de los elevados precios energéticos. [FUENTE: Google snippets — Reuters, BNN Bloomberg, Fortune — análisis editorial Sudameris]
La economía china creció un 5,0% interanual en el primer trimestre de 2026 —por encima del 4,5% del trimestre anterior y del consenso de analistas—, impulsada por un fuerte dinamismo exportador previo al estallido del conflicto bélico con Irán y el sostenimiento del gasto fiscal. El dato alcanzó el límite superior del objetivo oficial de crecimiento anual del 5%, a pesar de la debilidad del consumo minorista interno. Sin embargo, analistas consultados por Reuters advierten que el impacto real de la guerra sobre la demanda energética global y las cadenas de suministro recién comenzaría a manifestarse en el segundo trimestre: el consenso de una encuesta de Reuters prevé una desaceleración a 4,7% de crecimiento en el Q2, arrastrando la expansión anual de 2026 a 4,6%, por debajo del 5,0% registrado en 2025. El conflicto iraní ha encarecido los costos energéticos a nivel global y añade presión al sector exportador chino en un contexto de debilidad de la demanda externa. Los analistas señalan que los datos del primer trimestre no reflejan aún el efecto pleno del shock, ya que el repunte exportador precedió al inicio de las hostilidades. El FMI revisó su proyección de crecimiento para China en 2026 a 4,4%, frente al 4,5% previsto en enero, y estima un 4,0% para 2027. La incertidumbre en torno a la duración del conflicto y la evolución de los precios del crudo —con el Brent estabilizándose en torno a USD 95/barril frente al máximo de USD 127,9 del 2 de abril— se perfila como el principal riesgo para las perspectivas del segundo semestre. [FUENTE: Google snippets — Reuters, Investing.com, Straits Times, CNA — análisis editorial Sudameris]
Según el informe de situación financiera de marzo del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), el déficit fiscal acumulado al cierre del primer trimestre de 2026 alcanzó G. 3.241 mil millones, equivalente al 0,8% del PIB o USD 494,9 millones, mientras que el déficit operativo se ubicó en G. 2.165 mil millones (USD 331,1 millones). Los ingresos totales registraron una caída acumulada de 1,5%, explicada principalmente por la contracción de los ingresos no tributarios en 15,2%, asociada a la reducción de transferencias de las entidades binacionales como consecuencia del mayor consumo interno de energía y la apreciación del guaraní frente al dólar —que acumula un fortalecimiento de 3,3% en el año y 18,3% interanual—. No obstante, los ingresos tributarios mostraron una recuperación moderada del 3,2% acumulado al primer trimestre, apoyada en un crecimiento de 11,7% interanual registrado en marzo, luego de la caída de 2,9% de febrero. El gasto público creció 7,0% en el período, ritmo más contenido que el 11,4% del mismo trimestre de 2025, impulsado por mayores remuneraciones en educación, seguridad y salud, aumentos en jubilaciones, programas sociales y transferencias del Programa Hambre Cero. La inversión pública acumulada ascendió a G. 1.076 mil millones (USD 163,8 millones), equivalente al 0,3% del PIB, con una ejecución presupuestaria por encima del promedio histórico para el período. En términos anualizados, el déficit fiscal se ubicó en G. 7,8 billones —2,0% del PIB—, con una mejora de 0,5 puntos porcentuales respecto a marzo de 2025; el resultado primario fue deficitario en 0,2% del PIB. El contexto macroeconómico general permanece estable: inflación en 1,9% interanual a marzo, tasa de política monetaria en 5,5% y crecimiento del IMAEP de 3,8% interanual a febrero.
El Gobierno paraguayo avanzó en el fortalecimiento de la cooperación bilateral con Singapur, luego de la reunión entre el ministro del Ambiente y Desarrollo Sostenible, Rolando De Barros, y la ministra de Sostenibilidad y Medio Ambiente y encargada de Relaciones Comerciales de Singapur, Grace Fu Hai Yen, quien encabezó una comitiva de empresarios interesados en oportunidades de inversión en sectores estratégicos. El acercamiento se enmarca en la implementación del Artículo 6 del Acuerdo de París, que habilita la comercialización internacional de créditos de carbono, y se sustenta en la ventaja competitiva de Paraguay basada en sus recursos naturales como fuente de monetización de la sostenibilidad, independiente de factores logísticos o variaciones del mercado externo. Ya existen más de 21 proyectos registrados en el país con potencial de transacción con Singapur. En los últimos dos años, el mercado de carbono generó ingresos cercanos a USD 20 millones para Paraguay; con el acuerdo con Singapur se proyecta triplicar ese monto, con una proyección de inversiones que podría superar los USD 1.000 millones. Los proyectos contemplan componentes obligatorios de inversión social en infraestructura, salud y educación, con impacto directo en comunidades de todo el país. En el plano comercial, se registraron avances paralelos: las exportaciones de proteínas aviar, porcina y bovina ya están en marcha, se sumaron huevos fértiles y huevos para consumo, y continúan las gestiones para habilitar la exportación de carne ovina hacia el mercado singapurense.
Los mercados de renta variable europeos abrieron la semana con pérdidas el lunes 13 de abril de 2026, reviriendo el rally de la semana previa —cuando el STOXX 600 había ganado 3% en anticipación de un cese al fuego transitorio entre Estados Unidos e Irán. El índice paneuropeo STOXX 600 retrocedió 0,7%, hasta 610,44 puntos a las 07:18 GMT, mientras que el DAX alemán cayó 1,0% con Commerzbank acumulando una baja de 2,6%. Los futuros sobre el S&P 500 y el Nasdaq cedieron en torno a 0,6% antes de la apertura en Wall Street. Los sectores de consumo, banca y aerolíneas registraron las caídas más pronunciadas, en tanto que el avance del petróleo por encima de los USD 100 por barril impulsó a las empresas del sector energético. Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense operaron al alza, reflejando la combinación de expectativas inflacionarias y demanda de activos refugio. El deterioro del sentimiento de mercado se atribuye directamente al colapso de las conversaciones de paz en Pakistán y al anuncio del bloqueo naval del Estrecho de Ormuz por parte de Estados Unidos. El índice MSCI World cedió 0,2% en el período. Las aerolíneas europeas encabezaron las pérdidas entre los sectores de mayor exposición al precio del combustible y a la demanda de viajes, dado que el encarecimiento del queroseno aeronáutico presiona márgenes operativos y la incertidumbre geopolítica frena la demanda de pasajes en rutas de larga distancia que transitan por el espacio aéreo de Medio Oriente. El mercado descuenta un escenario de volatilidad sostenida en tanto no existan señales de reapertura del canal diplomático.
Un análisis del columnista de Reuters Clyde Russell publicado el 13 de abril de 2026 señala que la amenaza —ahora ejecutada— de bloquear el Estrecho de Ormuz responde a un esquema de presión máxima que Trump ya había ensayado en su primer mandato y que los mercados y actores geopolíticos conocen bien, reduciéndose así su efectividad como herramienta de negociación. Russell argumenta que la reiteración de este tipo de táctica coercitiva genera rendimientos decrecientes en términos de credibilidad diplomática, dado que los interlocutores —incluyendo Irán, China y actores regionales del Golfo— han calibrado previamente la brecha entre la retórica y la acción. El análisis encuadra la medida dentro de un patrón de escalada táctica que busca forzar concesiones mediante shock de oferta energética, pero que corre el riesgo de consolidar una posición de aislamiento para Washington en foros multilaterales. Desde el plano operativo, especialistas en estrategia militar consultados en el marco del análisis señalaron que implementar un bloqueo efectivo del Estrecho de Ormuz constituye un emprendimiento militar de envergadura considerable, que requiere una presencia naval sostenida en una zona de alta conflictividad y expone a las fuerzas estadounidenses a riesgos de confrontación directa. La columna de Russell subraya que la combinación de un mercado de crudo ya sensibilizado y un precedente de amenazas no cumplidas limita la capacidad de Trump de extraer concesiones de Irán sin una escalada efectiva, lo que eleva el riesgo de que la crisis derive en un conflicto de mayor intensidad antes de cualquier resolución negociada.

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