¿Qué impulsa los mercados hoy?

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El lunes se intensificó la venta de deuda soberana global, con los rendimientos de los Treasuries estadounidenses a 10 años escalando hasta 4,631% —el nivel más alto desde febrero de 2025—, mientras el rendimiento a 2 años, más sensible a las expectativas de política monetaria, alcanzó un máximo de 14 meses en 4,102%. En Japón, el bono soberano a 10 años (JGB) trepó 13 puntos básicos hasta 2,739%, el nivel más elevado desde 1996, en medio de la propuesta gubernamental de emitir deuda adicional para financiar un presupuesto suplementario de estímulo. Los Gilts británicos a 10 años, que habían subido 26 puntos básicos la semana pasada hasta máximos de 18 años, cotizaban en torno al 5,14%–5,19%, comportándose como excepción relativa dentro del rout global. Los Bunds alemanes a 10 años avanzaron más de 2 puntos básicos hasta 3,1827%. El selloff refleja la convergencia de tres vectores: el alza del crudo por los ataques en el Golfo que reavivó expectativas de inflación energética, el deterioro fiscal en economías desarrolladas con presupuestos suplementarios en Japón y señales de expansión del gasto en EE.UU., y la revisión al alza de las apuestas del mercado sobre futuras subas de tasas por parte de la Reserva Federal. La correlación inversa entre precio del petróleo y valor de los bonos —que caracterizó la dinámica del ciclo inflacionario 2021–2023— reaparece como factor de riesgo sistémico para carteras de renta fija global y eleva el costo de financiamiento soberano en mercados emergentes con deuda denominada en dólares. Fuente: Reuters vía Google snippets — análisis editorial Sudameris
Los datos macroeconómicos chinos de abril publicados el lunes mostraron una desaceleración más pronunciada de lo esperado en los principales indicadores de actividad. La producción industrial creció 4,1% interanual —el ritmo más lento desde julio de 2023—, mientras que las ventas al por menor, indicador clave de consumo interno, avanzaron apenas 0,2%, frente al 1,7% registrado en marzo y muy por debajo del consenso, marcando además el incremento más débil desde diciembre de 2022. HSBC y otros bancos de inversión señalaron que la ralentización refleja en parte la absorción de los efectos de los aranceles sobre la actividad manufacturera orientada a la exportación, así como la persistente fragilidad del consumo doméstico. La desaceleración refuerza la presión sobre el Banco Popular de China para mantener un sesgo acomodaticio, con analistas anticipando posibles recortes adicionales en la tasa de reservas requeridas (RRR) o en las tasas de facilidades de crédito a mediano plazo (MLF) durante el segundo trimestre. El dato de ventas minoristas, en particular, alimentó dudas sobre la capacidad de China de sostener su objetivo de crecimiento del 5% para 2026 en un entorno de debilidad de la demanda externa y tensiones geopolíticas persistentes. Los efectos de segunda ronda sobre los socios comerciales de la región —incluyendo economías latinoamericanas exportadoras de commodities agrícolas— podrían materializarse en menor absorción de soja, carne y aceites vegetales paraguayos en el mediano plazo. Fuente: Reuters vía Google snippets — análisis editorial Sudameris
Los mercados de renta variable global cedieron terreno el lunes al confluir dos factores adversos: los ataques de drones en el Golfo Pérsico que presionaron al alza los precios del crudo y los rendimientos de los bonos, y datos macroeconómicos chinos de abril que decepcionaron ampliamente las estimaciones del consenso. Las bolsas asiáticas lideraron las caídas, con el mercado de Hong Kong retrocediendo de forma pronunciada y las acciones continentales chinas prácticamente planas tras haber cedido más del 1% en la sesión previa. El índice dólar (DXY) cotizó firme en la zona de mediados de 98, operando en un rango acotado mientras los inversores procesaban las señales mixtas provenientes de la cumbre Trump–Xi y el deterioro del entorno de riesgo global. Los bancos de inversión revisaron al alza sus proyecciones para el yuan, impulsados por la fortaleza exportadora de China y la estabilización de las relaciones sino-estadounidenses, aunque la lectura débil de demanda interna matizó el optimismo. El alza del crudo retroalimentó el selloff en bonos soberanos, impactando negativamente en los múltiplos de valoración de renta variable a nivel global y generando salidas de capital desde activos emergentes hacia posiciones defensivas. La correlación positiva entre rendimientos de Treasuries y precio del petróleo —ambos al alza simultáneamente— comprimió el espacio de diversificación para carteras multiactivos. Fuente: Reuters vía Google snippets — análisis editorial Sudameris
Los precios del petróleo registraron un avance superior al 1% el lunes después de que drones atacaran la planta nuclear de Barakah en los Emiratos Árabes Unidos, instalación civil que opera cuatro reactores y constituye la primera central nuclear árabe en funcionamiento. Las autoridades emiratíes indicaron que trabajan para determinar el origen del ataque, mientras que analistas citados por Reuters calificaron el incidente como "una advertencia directa: nuevos ataques de EE.UU. o Israel sobre Irán podrían desencadenar más ataques proxy sobre infraestructura energética del Golfo". El crudo Brent extendió ganancias hasta alcanzar máximos de dos semanas, con el mercado incorporando una prima de riesgo geopolítico sobre la región. El contexto del ataque se inscribe en la escalada regional vinculada a la guerra que se inició el 28 de febrero, seguida de ataques de EE.UU. e Israel sobre instalaciones iraníes. Los actores proxy afiliados a Irán han intensificado operaciones contra infraestructura del Golfo desde entonces. La potencial interrupción del suministro desde los EAU —quinto productor de la OPEP+ con cerca de 3,3 millones de barriles diarios de capacidad— y la proximidad geográfica a las rutas de tránsito del Estrecho de Ormuz amplificaron el impacto en los precios, con el diferencial de riesgo incorporado en la curva forward de contratos a corto plazo. Fuente: Reuters vía Google snippets — análisis editorial Sudameris
El presidente Donald Trump concluyó una visita de Estado de dos días a Beijing tras sostener reuniones con el presidente Xi Jinping que abarcaron comercio, energía, Taiwán e Irán. Según declaraciones de Trump a Fox News, China acordó comprar petróleo estadounidense y adquirir 200 aeronaves de Boeing en el marco de la cumbre, mientras Xi definió una hoja de ruta de "estabilidad estratégica" como marco bilateral para los próximos tres años, según medios estatales chinos. Trump anunció adicionalmente una invitación formal a Xi para visitar la Casa Blanca el 24 de septiembre, señal de que las negociaciones comerciales continuarán más allá de la semana de la visita. La confirmación china de la visita a Washington permanece pendiente, aunque medios oficiales reconocieron la invitación. Analistas del American Enterprise Institute señalaron que muchos acuerdos deberán continuar madurando antes de su implementación formal. El calendario diplomático contempla también posibles encuentros en la reunión del APEC en Shenzhen en noviembre y el G20 en Florida en diciembre, lo que configura una agenda bilateral intensa hasta fin de año con implicaciones directas para los flujos de commodities energéticos y la industria aeroespacial.
En su columna "Reuters Open Interest" del 12 de mayo, el periodista Jamie McGeever identifica los argumentos que sustentan la postura de los pocos analistas y funcionarios que, a contracorriente del consenso, mantienen abiertas las puertas a recortes de la tasa de referencia de la Fed en 2026. El argumento central radica en la anticipación de un debilitamiento del mercado laboral en los próximos meses, tendencia estacional que algunos indicadores preliminares ya estarían evidenciando. Esta lectura contrasta con la postura predominante: la reunión de la Fed de finales de abril generó cuatro votos disidentes —el mayor número desde 1992—, con el gobernador Stephen Miran votando a favor de un recorte de 25 puntos básicos y tres presidentes regionales oponiéndose a una comunicación que el mercado interpretó como señal de futura reducción de tasas. El debate interno de la Fed ocurre en un contexto donde la inflación general se reaceleró a 3,8% anual en abril —muy por encima del objetivo del 2%— y los precios de la energía acumulan alzas superiores al 17% interanual. Los holdouts pro-recorte argumentan que las tasas reales se encuentran en territorio significativamente restrictivo y que el shock de precios originado en el conflicto de Irán es de naturaleza transitoria, lo que podría justificar una relajación precautoria antes de que el mercado laboral deteriore materialmente. Una encuesta reciente de Reuters ubicó el primer recorte esperado para fines de 2026, reflejando la predominancia del escenario de pausa extendida entre los analistas del mercado. Fuente: Reuters vía Google snippets — análisis editorial Sudameris
Los precios del crudo cedieron el miércoles, interrumpiendo un rally de tres sesiones consecutivas, a medida que los inversores aguardaban señales más concluyentes sobre el estado del cese al fuego entre Estados Unidos e Irán. El crudo Brent retrocedió hasta aproximadamente USD 107 por barril tras haber escalado más del 3% en la sesión del martes, cuando las esperanzas de una tregua duradera se desvanecieron, reviviendo las preocupaciones sobre la libre navegación por el Estrecho de Ormuz. El presidente Trump descartó la necesidad de mediación china en el conflicto con Irán al tiempo que viajó a China para retomar las negociaciones comerciales bilaterales, mientras armadores y operadores de fletes buscan rutas alternativas al paso estratégico. La volatilidad del crudo refleja la sensibilidad del mercado a cualquier desarrollo en el conflicto que involucra al Estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20% del comercio global de petróleo. El nivel de USD 100 por barril, superado en las últimas semanas, actúa como piso psicológico relevante para los operadores. Paralelamente, la visita de Trump a China introduce un factor adicional de incertidumbre: una distensión comercial sino-estadounidense podría liberar oferta de crudo iraní hacia los mercados asiáticos y moderar las presiones sobre los precios, aunque los analistas advierten que Beijing cuenta con escasos incentivos para ofrecer concesiones sustanciales en el corto plazo. Fuente: Reuters vía Google snippets — análisis editorial Sudameris
Las bolsas europeas operaron al alza el miércoles 13 de mayo, recuperándose de las pérdidas de la sesión previa, en una jornada marcada por el retroceso en los precios del petróleo y la moderación de las tensiones geopolíticas en torno al conflicto entre EE.UU. e Irán. En Wall Street, la sesión del martes 12 resultó mixta: el S&P 500 cedió 0,2% mientras el Dow Jones logró un avance marginal de 0,1%, en un contexto donde los datos del IPC de abril —con inflación en 3,8% anual— pesaron negativamente sobre el ánimo inversor. El dólar se debilitó frente a las principales divisas en respuesta a las actualizaciones geopolíticas y al dinamismo de las operaciones impulsadas por inteligencia artificial. La dinámica de los mercados refleja la tensión entre dos narrativas contrapuestas: por un lado, la resiliencia de las utilidades corporativas y el crecimiento del PIB —el tracker GDPNow de la Fed de Atlanta proyecta un crecimiento del 3,7% para el segundo trimestre— y, por otro, la reaceleración inflacionaria que complica el margen de maniobra de la Reserva Federal. Los inversores se mantienen atentos a las negociaciones comerciales entre EE.UU. y China, donde Beijing, respaldado por datos de crecimiento y exportaciones relativamente resilientes, enfrenta menor presión para realizar concesiones significativas en las negociaciones en curso. Fuente: Reuters vía Google snippets — análisis editorial Sudameris
Los precios de la electricidad en Estados Unidos registraron un alza interanual de 6,1% en abril de 2026 —61% más rápido que la tasa de inflación general de 3,8% en el mismo período—, según datos del BLS publicados por Bloomberg. Esta divergencia refleja la conjunción de dos vectores de demanda: el incremento estructural del consumo energético asociado a la expansión de centros de datos de inteligencia artificial y la presión adicional derivada del conflicto en Irán sobre los costos de generación. En zonas próximas a grandes clústeres de data centers, los precios mayoristas de electricidad acumulan alzas de hasta 267% en los últimos cinco años, costos que se están trasladando progresivamente a los consumidores finales. La tendencia obedece a una combinación de factores de oferta y demanda que los analistas consideran estructural en el mediano plazo. La demanda de energía por parte de los centros de datos de IA ha sobrepasado la capacidad de expansión de la generación limpia, mientras que los costos de combustibles fósiles permanecen elevados debido a las tensiones geopolíticas en Medio Oriente. El informe destaca que los precios eléctricos al consumidor ya superaban en 6,9% el nivel del año anterior al cierre de 2025 —más del doble de la inflación general de 2,9% en ese período según estimaciones de Goldman Sachs—, configurando una presión sostenida sobre el gasto de hogares e industrias intensivas en energía. Fuente: Bloomberg vía Google snippets — análisis editorial Sudameris
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de Estados Unidos aumentó 0,6% en términos mensuales ajustados estacionalmente en abril de 2026 y 3,8% en términos interanuales, superando en 0,1 puntos porcentuales el consenso Dow Jones, según datos publicados el martes por la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS). El IPC subyacente —que excluye alimentos y energía— subió 0,4% mensual y 2,8% anual, manteniéndose muy por encima del objetivo del 2% de la Reserva Federal; la variación mensual fue la más alta desde enero de 2025. La tasa de inflación general alcanza así su nivel más elevado desde mayo de 2023 y acumula medio punto porcentual de alza respecto a marzo. Los precios de energía subieron 3,8% en el mes y 17,9% interanual, explicando más del 40% del avance del índice general; el índice de gasolina acumula un alza de 28,4% en doce meses, con el galón promedio a nivel nacional en USD 4,50. Los alimentos treparon 0,5% mensual y 3,2% anual. Las presiones inflacionarias se extienden más allá de la energía: los costos de vivienda (shelter) avanzaron 0,6% en el mes, la indumentaria subió 0,6%, las tarifas aéreas se dispararon 2,8% mensual acumulando 20,7% interanual, y los artículos del hogar repuntaron 0,7%, evidenciando el efecto pass-through arancelario en múltiples categorías. Los salarios reales por hora promedio cayeron 0,5% mensual y 0,3% interanual, marcando la primera erosión del poder adquisitivo en tres años. Los futuros bursátiles cayeron tras el informe y los rendimientos del Tesoro subieron; los mercados de futuros sobre fondos federales elevaron la probabilidad de una suba de tasas para fin de año a aproximadamente 30%, según datos de CME Group. El presidente entrante de la Fed, Kevin Warsh, había abogado por tasas más bajas, postura que resulta difícil de sostener en el contexto de aceleración inflacionaria vinculada al conflicto en Irán.

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