¿Qué impulsa los mercados hoy?

¡Estas noticias te lo explican con claridad y perspectiva!

Los mercados accionarios globales completaron el jueves una recuperación en forma de V de seis semanas, con el índice MSCI World alcanzando un nuevo récord histórico tras subir por décima jornada consecutiva. El S&P 500 cerró en un nuevo máximo histórico de 7.022,95 puntos —superando por primera vez el umbral de 7.000 y revirtiendo por completo la corrección de casi 10% registrada desde el inicio del conflicto armado entre Estados Unidos e Irán a fines de febrero—. El rally es atribuido a la combinación de señales de desescalada en el Medio Oriente, sólidos resultados corporativos del primer trimestre y perspectivas de política monetaria moderada por parte de la Reserva Federal; el proceso de transición de liderazgo en la Fed, con el mandato del presidente Jerome Powell próximo a expirar, añade incertidumbre al horizonte de tasas. El Nasdaq Composite registró 104 nuevos máximos de 52 semanas frente a 43 nuevos mínimos en la jornada. El petróleo Brent cotizaba en torno a USD 95/barril al 16 de abril, significativamente por debajo del pico intradiario de USD 127,9 del 2 de abril, pero varios mercados permanecen lejos de los niveles previos al conflicto: los bonos del Tesoro de EE.UU. continúan bajo presión y el dólar muestra fluctuaciones, con el índice DXY en comportamiento irregular mientras los inversores evalúan el impacto fiscal de los estímulos desplegados durante el conflicto. El S&P 500 registró 12 nuevos máximos anuales en la sesión, reflejando la amplitud del rally, aunque persiste asimetría sectorial: energía y defensa siguen rezagados respecto a tecnología y consumo discrecional. La deuda soberana emergente y las divisas de mercados emergentes mostraron comportamientos heterogéneos ante la combinación de menor aversión al riesgo geopolítico y persistente presión inflacionaria derivada de los elevados precios energéticos. [FUENTE: Google snippets — Reuters, BNN Bloomberg, Fortune — análisis editorial Sudameris]
La economía china creció un 5,0% interanual en el primer trimestre de 2026 —por encima del 4,5% del trimestre anterior y del consenso de analistas—, impulsada por un fuerte dinamismo exportador previo al estallido del conflicto bélico con Irán y el sostenimiento del gasto fiscal. El dato alcanzó el límite superior del objetivo oficial de crecimiento anual del 5%, a pesar de la debilidad del consumo minorista interno. Sin embargo, analistas consultados por Reuters advierten que el impacto real de la guerra sobre la demanda energética global y las cadenas de suministro recién comenzaría a manifestarse en el segundo trimestre: el consenso de una encuesta de Reuters prevé una desaceleración a 4,7% de crecimiento en el Q2, arrastrando la expansión anual de 2026 a 4,6%, por debajo del 5,0% registrado en 2025. El conflicto iraní ha encarecido los costos energéticos a nivel global y añade presión al sector exportador chino en un contexto de debilidad de la demanda externa. Los analistas señalan que los datos del primer trimestre no reflejan aún el efecto pleno del shock, ya que el repunte exportador precedió al inicio de las hostilidades. El FMI revisó su proyección de crecimiento para China en 2026 a 4,4%, frente al 4,5% previsto en enero, y estima un 4,0% para 2027. La incertidumbre en torno a la duración del conflicto y la evolución de los precios del crudo —con el Brent estabilizándose en torno a USD 95/barril frente al máximo de USD 127,9 del 2 de abril— se perfila como el principal riesgo para las perspectivas del segundo semestre. [FUENTE: Google snippets — Reuters, Investing.com, Straits Times, CNA — análisis editorial Sudameris]
Según el informe de situación financiera de marzo del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), el déficit fiscal acumulado al cierre del primer trimestre de 2026 alcanzó G. 3.241 mil millones, equivalente al 0,8% del PIB o USD 494,9 millones, mientras que el déficit operativo se ubicó en G. 2.165 mil millones (USD 331,1 millones). Los ingresos totales registraron una caída acumulada de 1,5%, explicada principalmente por la contracción de los ingresos no tributarios en 15,2%, asociada a la reducción de transferencias de las entidades binacionales como consecuencia del mayor consumo interno de energía y la apreciación del guaraní frente al dólar —que acumula un fortalecimiento de 3,3% en el año y 18,3% interanual—. No obstante, los ingresos tributarios mostraron una recuperación moderada del 3,2% acumulado al primer trimestre, apoyada en un crecimiento de 11,7% interanual registrado en marzo, luego de la caída de 2,9% de febrero. El gasto público creció 7,0% en el período, ritmo más contenido que el 11,4% del mismo trimestre de 2025, impulsado por mayores remuneraciones en educación, seguridad y salud, aumentos en jubilaciones, programas sociales y transferencias del Programa Hambre Cero. La inversión pública acumulada ascendió a G. 1.076 mil millones (USD 163,8 millones), equivalente al 0,3% del PIB, con una ejecución presupuestaria por encima del promedio histórico para el período. En términos anualizados, el déficit fiscal se ubicó en G. 7,8 billones —2,0% del PIB—, con una mejora de 0,5 puntos porcentuales respecto a marzo de 2025; el resultado primario fue deficitario en 0,2% del PIB. El contexto macroeconómico general permanece estable: inflación en 1,9% interanual a marzo, tasa de política monetaria en 5,5% y crecimiento del IMAEP de 3,8% interanual a febrero.
El Gobierno paraguayo avanzó en el fortalecimiento de la cooperación bilateral con Singapur, luego de la reunión entre el ministro del Ambiente y Desarrollo Sostenible, Rolando De Barros, y la ministra de Sostenibilidad y Medio Ambiente y encargada de Relaciones Comerciales de Singapur, Grace Fu Hai Yen, quien encabezó una comitiva de empresarios interesados en oportunidades de inversión en sectores estratégicos. El acercamiento se enmarca en la implementación del Artículo 6 del Acuerdo de París, que habilita la comercialización internacional de créditos de carbono, y se sustenta en la ventaja competitiva de Paraguay basada en sus recursos naturales como fuente de monetización de la sostenibilidad, independiente de factores logísticos o variaciones del mercado externo. Ya existen más de 21 proyectos registrados en el país con potencial de transacción con Singapur. En los últimos dos años, el mercado de carbono generó ingresos cercanos a USD 20 millones para Paraguay; con el acuerdo con Singapur se proyecta triplicar ese monto, con una proyección de inversiones que podría superar los USD 1.000 millones. Los proyectos contemplan componentes obligatorios de inversión social en infraestructura, salud y educación, con impacto directo en comunidades de todo el país. En el plano comercial, se registraron avances paralelos: las exportaciones de proteínas aviar, porcina y bovina ya están en marcha, se sumaron huevos fértiles y huevos para consumo, y continúan las gestiones para habilitar la exportación de carne ovina hacia el mercado singapurense.
Los mercados de renta variable europeos abrieron la semana con pérdidas el lunes 13 de abril de 2026, reviriendo el rally de la semana previa —cuando el STOXX 600 había ganado 3% en anticipación de un cese al fuego transitorio entre Estados Unidos e Irán. El índice paneuropeo STOXX 600 retrocedió 0,7%, hasta 610,44 puntos a las 07:18 GMT, mientras que el DAX alemán cayó 1,0% con Commerzbank acumulando una baja de 2,6%. Los futuros sobre el S&P 500 y el Nasdaq cedieron en torno a 0,6% antes de la apertura en Wall Street. Los sectores de consumo, banca y aerolíneas registraron las caídas más pronunciadas, en tanto que el avance del petróleo por encima de los USD 100 por barril impulsó a las empresas del sector energético. Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense operaron al alza, reflejando la combinación de expectativas inflacionarias y demanda de activos refugio. El deterioro del sentimiento de mercado se atribuye directamente al colapso de las conversaciones de paz en Pakistán y al anuncio del bloqueo naval del Estrecho de Ormuz por parte de Estados Unidos. El índice MSCI World cedió 0,2% en el período. Las aerolíneas europeas encabezaron las pérdidas entre los sectores de mayor exposición al precio del combustible y a la demanda de viajes, dado que el encarecimiento del queroseno aeronáutico presiona márgenes operativos y la incertidumbre geopolítica frena la demanda de pasajes en rutas de larga distancia que transitan por el espacio aéreo de Medio Oriente. El mercado descuenta un escenario de volatilidad sostenida en tanto no existan señales de reapertura del canal diplomático.
Un análisis del columnista de Reuters Clyde Russell publicado el 13 de abril de 2026 señala que la amenaza —ahora ejecutada— de bloquear el Estrecho de Ormuz responde a un esquema de presión máxima que Trump ya había ensayado en su primer mandato y que los mercados y actores geopolíticos conocen bien, reduciéndose así su efectividad como herramienta de negociación. Russell argumenta que la reiteración de este tipo de táctica coercitiva genera rendimientos decrecientes en términos de credibilidad diplomática, dado que los interlocutores —incluyendo Irán, China y actores regionales del Golfo— han calibrado previamente la brecha entre la retórica y la acción. El análisis encuadra la medida dentro de un patrón de escalada táctica que busca forzar concesiones mediante shock de oferta energética, pero que corre el riesgo de consolidar una posición de aislamiento para Washington en foros multilaterales. Desde el plano operativo, especialistas en estrategia militar consultados en el marco del análisis señalaron que implementar un bloqueo efectivo del Estrecho de Ormuz constituye un emprendimiento militar de envergadura considerable, que requiere una presencia naval sostenida en una zona de alta conflictividad y expone a las fuerzas estadounidenses a riesgos de confrontación directa. La columna de Russell subraya que la combinación de un mercado de crudo ya sensibilizado y un precedente de amenazas no cumplidas limita la capacidad de Trump de extraer concesiones de Irán sin una escalada efectiva, lo que eleva el riesgo de que la crisis derive en un conflicto de mayor intensidad antes de cualquier resolución negociada.
Según un análisis de Reuters firmado por Ron Bousso, la guerra con Irán y el cierre del Estrecho de Ormuz han roto el statu quo que prevalecía en los mercados de energía de Medio Oriente, instaurando lo que los especialistas denominan una "nueva normalidad tensa" para el flujo energético del Golfo Pérsico. El Estrecho concentra aproximadamente el 20% del flujo energético global —incluyendo crudo, gas natural licuado (GNL) y productos derivados—, y su cierre efectivo representa la mayor disrupción en el mercado de hidrocarburos desde la crisis del petróleo de los años setenta. La interrupción afecta no solo a las exportaciones iraníes, sino a los flujos de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait e Iraq, todos dependientes del paso por Ormuz para acceder a los mercados asiáticos y europeos. El impacto sobre las cadenas de suministro globales de energía se proyecta como prolongado y de difícil reversión en el corto plazo, dado que las rutas alternativas —como el oleoducto IPSA hacia Arabia Saudita o el Oleducto Abu Dhabi-Fujairah— tienen capacidad de transporte significativamente inferior a los volúmenes que transitaban habitualmente por el Estrecho. Analistas del sector advierten que la crisis reconfigurar estructuralmente los patrones de comercio energético global, incrementando la prima de riesgo geopolítico del crudo en un horizonte de al menos 12 a 18 meses, con presiones sostenidas sobre precios y márgenes de refinación.
El precio del petróleo superó los USD 100 por barril el lunes 13 de abril tras el anuncio del bloqueo naval estadounidense al Estrecho de Ormuz, luego del fracaso de las negociaciones entre Washington y Teherán celebradas el fin de semana. El Brent, referencia global, trepó a USD 102,02 por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) avanzó 7,5% hasta USD 103,78. Informes adicionales señalaron que el crudo North Sea Forties alcanzó niveles cercanos a los USD 150 por barril en cotizaciones intradiarias, reflejando el impacto directo del cierre del principal corredor de exportación de crudo del Golfo Pérsico sobre la oferta disponible en mercados spot. La semana previa, los precios habían retrocedido en torno a expectativas de un alto al fuego transitorio. El bloqueo apunta a estrangular las exportaciones de crudo iraní como instrumento de presión económica sobre el régimen. Irán había advertido previamente que una acción de este tipo desencadenaría shocks de precios escalantes en los mercados petroleros globales. El salto del crudo por encima de los USD 100 por barril reactiva preocupaciones sobre inflación de energía a nivel global, presión sobre las cuentas de importación de economías emergentes y potencial deterioro de los márgenes en sectores intensivos en combustibles, con efectos de segundo orden sobre tasas de interés y política monetaria en múltiples jurisdicciones.
El presidente Donald Trump anunció el domingo 12 de abril de 2026 que Estados Unidos procedería a bloquear el Estrecho de Ormuz luego del fracaso de las negociaciones celebradas en Pakistán para poner fin a la guerra con Irán. El Comando Central de Estados Unidos (USCENTCOM) confirmó que la Marina estadounidense implementaría el bloqueo de puertos iraníes a partir del lunes 13 de abril a las 10:00 a.m. ET. Las conversaciones se interrumpieron sin acuerdo, eliminando las expectativas de una resolución diplomática a corto plazo y escalando las tensiones militares en la región del Golfo Pérsico. Trump también advirtió que un arancel del 50% aplicaría a países que brinden asistencia militar a Irán, una amenaza dirigida explícitamente a China. El Estrecho de Ormuz es el principal punto de tránsito del comercio de hidrocarburos a nivel mundial, por el que circula aproximadamente el 20% del flujo energético global. El bloqueo constituye una medida de presión máxima orientada a cortar las exportaciones de crudo iraní, principal fuente de ingresos del régimen. Analistas calificaron la medida como un acto de guerra de consecuencias geopolíticas y económicas de largo alcance, con impacto inmediato en los mercados de energía, transporte marítimo y cadenas de suministro globales, incluyendo la inmovilización de aproximadamente 20.000 marinos en la zona de conflicto.
El tipo de cambio del dólar estadounidense frente al guaraní mostró una tendencia bajista durante las primeras semanas de abril de 2026, cerrando el viernes 10 de abril en G. 6.411 luego de haber cotizado ligeramente por debajo de G. 6.500 a inicios del mes. El retroceso se enmarca en la depreciación global del dólar asociada al ciclo de reducción de tasas de la Reserva Federal (Fed) iniciado en meses previos, que disminuye el atractivo relativo de los activos denominados en dólares y modera la demanda por la divisa. Si bien tensiones geopolíticas vinculadas a disrupciones en cadenas de suministro de petróleo generaron episodios puntuales de presión alcista sobre el dólar —con búsqueda de activos refugio por parte de los agentes económicos—, el efecto fue más acotado de lo previsto, permitiendo que el mercado cambiario local retomara una dinámica de mayor estabilidad. Las proyecciones de Investor Casa de Bolsa sitúan al tipo de cambio en G. 6.500 para mayo de 2026, G. 6.515 para junio y G. 6.528 hacia mediados de año, anticipando una apreciación moderada y gradual del dólar en el corto plazo. El comportamiento del guaraní refleja la alineación del mercado local con la dinámica cambiaria internacional, en un contexto en que la menor presión sobre el dólar global actúa como ancla para las monedas de economías emergentes de la región.

Asunción

Avda. Aviadores del Chaco esq.
Vasconcellos
Edificio Corporativo Sudameris

Encarnación

Carlos Antonio López esq.
14 de Mayo
Sucursal Sudameris

Ciudad del Este

Avda. Mons. Rodriguez esq.
Jorge Anisimof
Edificio Corporativo Regional Km. 4

© 2025 Sudameris Securities
Todos los derechos reservados