¿Qué impulsa los mercados hoy?

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La interrupción efectiva del tráfico en el Estrecho de Ormuz —principal arteria marítima para el suministro energético global— generó disrupciones simultáneas en los mercados de crudo, Gas Natural Licuado (GNL), productos refinados y flete marítimo. Los precios europeos de gas natural (TTF) se dispararon un 90% en dos jornadas de negociación, mientras que el benchmark asiático JKM registró movimientos equivalentes ante la suspensión de exportaciones de GNL de QatarEnergy, que cubre aproximadamente el 20% del suministro mundial de ese hidrocarburo. Las tarifas de flete de VLCC alcanzaron un récord histórico de USD 423.736 por día, un avance de 94% en una sola jornada. Actores navieros como Maersk, Hapag-Lloyd, MSC y CMA CGM suspendieron aceptación de carga con origen y destino en los Emiratos Árabes Unidos, Omán, Irak, Kuwait, Qatar, Jordania, Bahréin y Arabia Saudita hasta nuevo aviso. Para los mercados asiáticos, el impacto resultó especialmente severo dado que China, India, Japón y Corea del Sur concentran cerca del 70% de los envíos de crudo que transitan el Estrecho. Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos —con capacidad de reserva combinada estimada en 3,5 millones de barriles diarios de la OPEP+— están evaluando rutas alternativas como el oleoducto Este-Oeste saudí y el Mar Rojo, pero su capacidad es insuficiente para compensar el volumen total en tránsito por Ormuz. Goldman Sachs estimó que cada mes adicional de cierre sostenido del Estrecho incrementaría el precio del crudo en aproximadamente USD 15 por barril sobre el nivel de equilibrio, con analistas proyectando un rango de USD 100-120/barril en el escenario de mayor escalada.
El martes 3 de marzo los mercados globales registraron un fenómeno inusual: la liquidación simultánea de activos considerados seguros —oro, bonos del Tesoro de EE.UU. y otras deudas soberanas— junto con renta variable, mientras el efectivo y el dólar emergieron como los únicos repositorios de valor durante la escalada del conflicto con Irán. La ruptura del patrón clásico de correlación activo seguro/activo de riesgo respondió a la ampliación del conflicto hacia el Líbano, los ataques iraníes sobre infraestructura energética en países del Golfo y los bloqueos en el Estrecho de Ormuz. El Dow Jones cedió hasta 1.200 puntos en el pico de la jornada, aunque cerró con pérdidas más moderadas; el S&P 500 y el Nasdaq se estabilizaron en descensos inferiores al 1% tras el anuncio de Trump sobre escolta naval. El dólar reforzó su posición como refugio primario, con el índice DXY avanzando cerca de 0,95% hasta su nivel más alto en cinco semanas. Los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 años registraron su mayor suba diaria desde octubre al superar el 4,04%, reflejando expectativas de presiones inflacionarias derivadas del encarecimiento del crudo. El oro cotizó por encima de los USD 5.300 por onza, en tanto que analistas de State Street y Carson Group señalaron que, históricamente, el S&P 500 tiende a recuperar terreno en el semestre posterior a eventos geopolíticos de alta envergadura, con una ganancia promedio del 3,4% a seis meses desde el inicio del conflicto.
El sector financiero de Estados Unidos activó protocolos de ciberseguridad reforzados tras el inicio del conflicto armado con Irán, en respuesta a la amenaza de ciberataques patrocinados o coordinados por Teherán. Las instituciones financieras incrementaron el monitoreo de sus sistemas ante el riesgo de ataques de denegación de servicio distribuido (DDoS) y otras intrusiones dirigidas a infraestructura crítica de pagos, compensación, liquidación y plataformas de negociación. Una evaluación de inteligencia de EE.UU., reportada por Reuters, identificó que grupos "hacktivistas" alineados con Irán podrían ejecutar ataques de baja intensidad pero con capacidad disruptiva sobre redes financieras occidentales. La calificadora Morningstar DBRS advirtió que, si bien los riesgos más significativos para bancos y gestoras de activos globales son de naturaleza indirecta —como la sostenibilidad de precios del petróleo elevados y el deterioro crediticio de prestatarios expuestos— el riesgo cibernético representa un vector adicional que no debe subestimarse. El equipo de asesoría geopolítica de Lazard destacó que Irán ha demostrado históricamente voluntad de desplegar capacidades cibernéticas contra objetivos comerciales, incluyendo sistemas financieros, lo que eleva el perfil de riesgo operacional del sector en este contexto.
El presidente Donald Trump anunció el martes 3 de marzo que el gobierno de Estados Unidos ofrecerá, a través de la Corporación de Finanzas para el Desarrollo Internacional (DFC), seguros de riesgo político y garantías de seguridad financiera para todo el comercio marítimo que transite el Golfo Pérsico, con especial énfasis en la carga energética. La medida se activó en respuesta a la escalada del conflicto con Irán y al cierre efectivo del Estrecho de Ormuz, que disparó los precios del crudo más de un 15% desde el inicio de las hostilidades el 28 de febrero. El anuncio tuvo impacto inmediato en los mercados: el Brent redujo su avance diario a 2%, cotizando cerca de USD 79 por barril, mientras el Dow Jones recortó pérdidas desde los 1.200 puntos de caída inicial hasta un descenso de aproximadamente 400 puntos al cierre. Adicionalmente, Trump indicó que la Marina estadounidense escoltará tanqueros por el Estrecho de Ormuz si resulta necesario, en una medida que busca contener la escalada inflacionaria que el alza del petróleo podría generar en Estados Unidos. Al momento del anuncio, nueve destructores lanzamisiles y tres buques de combate litoral se encontraban desplegados en el Mar Arábigo. Grandes operadores navieros como Maersk, Hapag-Lloyd y MSC ya habían optado por desviar sus rutas, evitando el paso estratégico que en 2024 procesó 20,3 millones de barriles diarios de crudo. La intervención del gobierno estadounidense busca reducir el estigma asociado al descuento en ventanillas de liquidez y estabilizar la cadena global de suministro energético.
Tras los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel sobre objetivos iraníes el 28 de febrero de 2026, las Fuerzas Revolucionarias Islámicas de Irán (IRGC) declararon el cierre del Estrecho de Ormuz al tráfico comercial, desencadenando un shock energético de proporciones históricas. El tráfico marítimo en el estrecho se desplomó más de un 80% en la primera semana del conflicto, con aproximadamente 150 buques varados en la región. Las aseguradoras de riesgo de guerra —entre ellas Gard, Skuld, NorthStandard y London P&I Club— cancelaron sus coberturas en el Golfo Pérsico, elevando las primas de riesgo bélico desde 0,2% a 1% del valor del buque por viaje. Las tarifas de los superpetroleros VLCC (Very Large Crude Carriers) para rutas del Medio Oriente a China alcanzaron un récord histórico de USD 423.736 por día, un aumento del 94% respecto al cierre previo. El Brent cotizó en torno a los USD 79 por barril el martes 3 de marzo, tras haber superado los USD 82 en la sesión del lunes. QatarEnergy suspendió la producción de GNL en su planta de exportación más grande del mundo, lo que provocó que el benchmark europeo de gas TTF se disparara un 90% en dos días de sesión hasta USD 13,94/MMBtu. El Estrecho concentra aproximadamente 20 millones de barriles de petróleo diarios —cerca de un quinto del suministro global— y el 20% del comercio mundial de Gas Natural Licuado (GNL). Goldman Sachs estimó que, sin disrupciones sostenidas en el suministro, el valor razonable del Brent se sitúa en torno a los USD 65/barril, lo que implica que el mercado ya está descontando alrededor de cuatro semanas de interrupción.
La Dirección Nacional de Ingresos Tributarios (DNIT) recaudó G. 2,65 billones (USD 411,1 millones) en efectivo durante febrero de 2026, lo que representa una contracción interanual de 2,9% equivalente a G. 80.272 millones (USD 12,4 millones) menos respecto al mismo mes del año anterior. El resultado fue determinado principalmente por la caída de 10,5% en los ingresos aduaneros, que totalizaron G. 1,18 billones (USD 182,7 millones), atribuida a la apreciación del guaraní del 18,5% en el mes, la cual redujo en 13,8% la base imponible en moneda local de las importaciones pese a que el valor en dólares de las mismas creció 4,1%. En contraste, los impuestos internos mostraron dinamismo, con una recaudación de G. 1,47 billones (USD 228,4 millones) y un crecimiento interanual del 4,1%, impulsado por sectores como comercio, construcción, ganadería y manufactura de productos metálicos. En términos acumulados al bimestre, la recaudación total retrocedió 1,0% interanual, aunque la DNIT precisó que el efecto responde a un componente de valuación cambiaria y no a una contracción real del comercio exterior.
La Cámara Vial Paraguaya (Cavialpa) advirtió que la deuda acumulada del Estado con las empresas constructoras de obras públicas supera los USD 250 millones en capital, a lo que se suman aproximadamente USD 110 millones en intereses devengados por mora. La situación ya está generando paralizaciones y ralentización de proyectos de infraestructura en distintos puntos del país, comprometiendo la ejecución de la inversión pública en el corto plazo. Como solución estructural, el sector impulsa la reglamentación del mecanismo de factoring o cesión de créditos, que permitiría a las constructoras adelantar el cobro de sus certificados de obra a través del sistema financiero, mientras el Estado liquida las obligaciones en un plazo diferido. El presidente de Cavialpa, Paul Sarubbi, indicó que el 11 de febrero se acordó con el Ministerio de Economía un plazo de 30 días para definir el instrumento, del cual ya transcurrió la mitad sin avances concluyentes. Sin una solución de liquidez inmediata, la ejecución de la cartera de infraestructura vial podría verse seriamente comprometida en los próximos meses.
Según datos del Servicio Nacional de Calidad y Sanidad Animal (Senacsa), Paraguay exportó 44.384 toneladas de carne bovina por USD 287 millones en el primer bimestre de 2026, registrando una contracción interanual del 26,82% en volumen y del 15,25% en valor respecto al mismo período de 2025. Los cinco principales destinos fueron Chile (USD 96,3 millones; 33% del total), Israel (USD 53,3 millones; 19%), Estados Unidos (USD 47,4 millones; 16%), Taiwán (USD 29,3 millones; 10%) y Brasil (USD 18,1 millones; 6%), concentrando estos mercados el 84% de los ingresos totales del sector. Las exportaciones de menudencias bovinas también acusaron una caída significativa: cayeron 30,15% en valor hasta USD 14 millones y 39,46% en volumen hasta 6.966 toneladas, con Rusia, Taiwán y Brasil como principales compradores. El resultado contrasta con el récord histórico de USD 2.112 millones alcanzado por el sector en 2025, y refleja la presión sobre un rubro en el que aproximadamente el 66% de la faena anual se destina a mercados externos.

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