Cuando el mercado de bonos decide hacer terapia de grupo en público
Hubo una semana en la que el mundo financiero se puso de acuerdo, por una vez, en una sola cosa: nadie sabe muy bien qué hacer con los bonos. El rendimiento a 30 años estadounidense tocó su nivel más alto desde 2007, la deuda pública de Estados Unidos superó por primera vez los USD 40 billones, y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, tuvo que duplicar de urgencia las recompras de deuda, como quien apaga un incendio con la manguera del vecino. En paralelo, el diésel estadounidense cruzó el umbral psicológico de los USD 100 por barril de crack spread, Irán amenazó con pasar a la ofensiva en Ormuz, Trump prometió una guerra económica que suena más a eslogan que a política exterior, y el oro subió 4,7% en la semana, fiel a su papel de amigo pesimista de la fiesta. En Paraguay, la macro se movió con menos drama pero con una paradoja propia: mejoran las proyecciones de crecimiento e inflación para 2026, mientras el déficit fiscal se acelera y la confianza del consumidor sigue de duelo. Repasemos, con la calma que el tema no tiene, todo lo que pasó.
Paraguay
El consumidor paraguayo sigue de mal humor, aunque un poco menos
El Índice de Confianza del Consumidor subió a 42,99 puntos en julio, una mejora de 1,76 puntos frente a junio, pero todavía muy por debajo de los 47,80 puntos de julio de 2025 y del umbral neutral. Según el Banco Central del Paraguay, la mejora vino de una percepción algo más benigna sobre la situación del país y del hogar, aunque la capacidad de ahorro declarada cayó a 13,50% de los hogares, desde 18,25% un año atrás.
La lectura es la de un consumidor que dejó de estar francamente pesimista para instalarse en un pesimismo más moderado, algo que no es motivo de champán pero tampoco de alarma. El desafío de la segunda mitad del año será que esa mejora incipiente no se quede en anécdota estadística.
El mercado de forwards crece 22,8% y Paraguay se anima, tímidamente, a cubrirse
El mercado de forwards de moneda extranjera movió USD 1.721 millones en los doce meses a julio, un salto de 22,8% frente a los USD 1.409 millones de julio de 2025. Las personas jurídicas explican el 69,9% del volumen, los no residentes el 16,7% y el sector financiero el 13,4%. Marcelo Prono, gerente general de Cavapy, atribuyó el crecimiento a una presión creciente de empresas por administrar su exposición cambiaria.
En paralelo, la Caja de Valores y la Bolsa de Valores de Asunción avanzan en desarrollar futuros de divisas estandarizados para ampliar la liquidez del mercado. Cada vez más empresas paraguayas entienden que cubrirse contra el tipo de cambio no es un lujo de tesorería sofisticada, sino sentido común con nombre técnico.
El mercado sube la nota al crecimiento y la baja a la inflación y al dólar
La última encuesta de expectativas económicas mostró un giro optimista: la proyección de crecimiento del PIB para 2026 subió a 4,3% desde 4,2%, la inflación esperada bajó a 3,3% desde 3,5% y el tipo de cambio de cierre de año se redujo a G. 6.150 por dólar desde G. 6.300. La Tasa de Política Monetaria se mantiene sin cambios en 5,50%, y para 2027 el mercado ya proyecta un recorte de 25 puntos básicos.
Es una combinación relativamente rara en el menú macroeconómico regional: más crecimiento, menos inflación y un guaraní más firme, todo en la misma encuesta. Que esa combinación sobreviva al contexto internacional, con rendimientos globales en niveles de dos décadas, es la pregunta que se hace cualquiera que haya leído más allá del primer párrafo.
El déficit fiscal anualizado llega a 2,6% del PIB
El déficit fiscal anualizado cerró julio en 2,6% del PIB, con un acumulado de siete meses de G. 4,7 billones (USD 781 millones). Los ingresos tributarios crecieron apenas 2,3% interanual, una fuerte desaceleración frente al 9,8% del mismo período de 2025, mientras el gasto total avanzó 9,7%. El resultado operativo pasó de un superávit de 0,5% del PIB en julio de 2025 a un déficit de 0,2% este año.
El Ministerio de Economía y Finanzas proyecta ahora un déficit de 3,2% del PIB para el cierre de 2026 y de 3,9% para 2027, antes de converger a 1,5% en 2028 por mandato de la Ley de Responsabilidad Fiscal. La apreciación del guaraní, que ayuda en el frente inflacionario, es la misma variable que le resta oxígeno a la recaudación tributaria. La política fiscal, una vez más, demuestra que no hay almuerzo gratis, ni siquiera en guaraníes fuertes.
El sector exportador no se entera de que hay déficit fiscal
Mientras las cuentas públicas se tensionan, el sector exportador sigue de fiesta. Las manufacturas de origen industrial crecieron 35% interanual hasta julio, hasta USD 1.313,6 millones, con hilos y cables eléctricos, aluminio y cobre a la cabeza, más 48 nuevos proyectos de Maquila aprobados en el año, contra 20 en 2025. El complejo sojero generó cerca de USD 3.000 millones en divisas en el primer semestre, de los cuales USD 350 millones correspondieron a harina de soja y USD 355 millones a aceite, este último impulsado por precios internacionales en recuperación; India absorbe la mitad de las exportaciones de aceite, mientras la Unión Europea, Chile, Perú y Reino Unido concentran las de harina. Cierra el podio la carne aviar, con exportaciones que saltaron 55,9% en valor y 47,7% en volumen hasta julio, hasta USD 10,9 millones, con Irak como principal comprador.
El hilo conductor es el mismo en los tres casos: producción física en expansión, capacidad industrial todavía subutilizada y mercados externos absorbiendo cada vez más. El presidente de Cappro, Raúl Valdez, lo resumió con una franqueza poco habitual en el gremialismo: Paraguay hizo inversiones importantes y cuenta con una capacidad industrial significativa, pero todavía no la estamos aprovechando plenamente. Mientras el Ministerio de Economía lidia con la recaudación, el sector privado exportador parece decidido a financiar el crecimiento por su propia cuenta.
Estados Unidos
El consumidor estadounidense también se toma un respiro, y no por gusto
Las ventas minoristas de julio cayeron 0,6%, la primera contracción en nueve meses y la mayor en catorce, muy por debajo de la expectativa de un alza de 0,1%. Las ventas núcleo retrocedieron 0,4%, cuando se esperaba un alza de 0,3%. El economista Sal Guatieri, de BMO, lo calificó como una señal de una desaceleración material en el consumo real del tercer trimestre, mientras el índice de confianza de la Universidad de Michigan cayó a 51,0 puntos desde 55,2.
El diagnóstico combina el fin del efecto de las devoluciones de impuestos, el traslado del Prime Day de Amazon de julio a junio, y una nafta que, aunque bajó desde el pico bélico, sigue en niveles bien superiores a los previos al conflicto con Irán. Goldman Sachs ya recortó su proyección de crecimiento del tercer trimestre a 2,2%. La resiliencia del consumidor estadounidense, ese mito fundacional de cada ciclo económico reciente, empieza a mostrar grietas justo cuando más se la necesitaba.
El diésel estadounidense cruza el umbral de los USD 100 por primera vez en la historia
El crack de diésel, la diferencia entre el futuro de diésel y el WTI tocó un récord histórico de USD 102,20 por barril el lunes, marcando máximos intradiarios en cinco de las últimas seis sesiones. La causa es una combinación severa: guerras simultáneas en Irán y Ucrania recortando el refino global, que promedió 80,9 millones de barriles diarios en julio, unos 5 millones menos que un año atrás. Los inventarios de destilados en Estados Unidos están en su nivel más bajo para esta época del año desde 1996.
El impacto no es abstracto: golpea directamente a los agricultores en plena cosecha del hemisferio norte y siembra del hemisferio sur, y se propaga hacia la manufactura y el transporte. Como resumió un operador consultado por Reuters, esto no es un problema de incentivos de refinación, es un problema de capacidad de refino y de barriles de reemplazo global. Ninguna palabra sobre incentivos hará aparecer una refinería que no existe.
Mundo
Shanghái le gana la carrera de las valuaciones a Wall Street
El índice Star 50 de Shanghái, el Nasdaq chino, cotiza con una relación precio-utilidad superior a 150, más de cuatro veces el 35 del Nasdaq 100 estadounidense, según reportó el Financial Times. El fenómeno combina el respaldo estatal de Beijing, fondos públicos comprando activamente acciones tecnológicas y una demanda minorista desbordante por compañías locales de inteligencia artificial y semiconductores.
La lectura no es sutil: mientras Washington discute si su propio boom de inteligencia artificial está sobrecalentado, China decidió subir la apuesta con entusiasmo estatal incluido. Que ambas burbujas, si lo son, puedan convivir indefinidamente es la clase de pregunta que los bancos centrales prefieren no responder en público.
Una vacuna personalizada le da a Moderna su mejor semana en años
Moderna y Merck anunciaron que su vacuna personalizada de ARNm contra el melanoma, combinada con Keytruda, cumplió sus objetivos primarios y secundarios en un ensayo de fase avanzada, reduciendo la recurrencia y la diseminación del cáncer frente a Keytruda solo. Las acciones de Moderna saltaron hasta 160%, agregando casi USD 40.000 millones de capitalización, y Merck subió 12%. Barclays estima ventas anuales de hasta USD 3.000 millones para 2035 solo en melanoma.
Es la primera vez que una vacuna de ARNm contra el cáncer muestra resultados positivos de fase avanzada, y la primera vez que un tratamiento sumado a Keytruda supera a Keytruda solo. Para Moderna, castigada por su dependencia de la vacuna COVID y por la hostilidad regulatoria de la administración Trump hacia el ARNm, es la clase de noticia que reescribe una narrativa corporativa completa en una sola tarde de trading.
Bonos — Cronología de una semana a los gritos con los rendimientos
Viernes 14 — los bonos dejan de escuchar a la Fed y empiezan a escuchar al petróleo. Kathryn Kaminski, de AlphaSimplex, describió el problema de fondo: la correlación de los bonos con la energía se volvió más fuerte que su correlación con las acciones, rompiendo las señales tradicionales que usaban los traders. El mercado de renta fija dejó de cotizar el ciclo económico de Estados Unidos y empezó a cotizar el conflicto en Ormuz.
Domingo 16 y lunes 17 — el mundo entero se pone de acuerdo en subir tasas, menos la Fed. Bloomberg reportó que dos tercios de los 32 mercados de swaps que sigue, de Japón a Canadá, de la eurozona al Reino Unido, cotizan subas de tasas, con Corea del Sur liderando con más de 100 puntos básicos. El rendimiento a 30 años ya cotizaba en niveles no vistos en 19 años, y el diagnóstico de Wall Street, según el WSJ, apuntaba a la guerra entre Estados Unidos e Irán, un diluvio de emisión corporativa tecnológica compitiendo por el mismo dinero, la preocupación por los déficits fiscales y la falta de claridad de un nuevo presidente de la Fed.
Lunes 17 — la emisión corporativa investment grade bate su tercer récord mensual del año. La oferta de deuda corporativa de alta calidad en agosto llegó a USD 145.200 millones, superando el récord de agosto de 2020, impulsada por el gasto en infraestructura de inteligencia artificial. Las tecnológicas financian el boom de IA como Wall Street financia casi todo: con la tarjeta de crédito de otro, en este caso la de los inversores de renta fija que también quieren comprar Treasuries.
Martes 18 — una guía de supervivencia para entender por qué esto le importa a todo el mundo. Reuters explicó que los rendimientos suben por una mezcla de endeudamiento público creciente, crecimiento económico resiliente, riesgos inflacionarios del conflicto en Medio Oriente y dudas sobre si la Fed mantendrá tasas altas, más señales de que algunos inversores extranjeros empiezan a diversificarse fuera de los Treasuries. El impacto se siente en las hipotecas, en el financiamiento corporativo, particularmente doloroso para el sector tecnológico que emite deuda para centros de datos, y en el propio presupuesto federal, atrapado en una espiral en la que la preocupación fiscal empuja los rendimientos, que a su vez empeoran la situación fiscal.
Miércoles 19 — todo se junta el mismo día. Por la mañana, el Tesoro anuncia que duplicará el tamaño de sus recompras de deuda de largo plazo a al menos USD 4.000 millones por operación, un día después de que el rendimiento a 30 años tocara 5,34%, su nivel más alto desde 2007. Horas más tarde, las minutas de la reunión de julio de la Fed muestran que varios responsables de política monetaria estaban listos para subir tasas y muchos consideraban que una suba sería necesaria si la inflación no cede hacia el objetivo de 2%, sin ninguna mención a recortes. Y para cerrar el combo, la deuda pública total de Estados Unidos supera formalmente los USD 40 billones, apenas cuatro años y medio después de haber cruzado los USD 30 billones. La reacción es inmediata: el 30 años cae unos 10 puntos básicos hasta 5,19%, el dólar se debilita 0,84% hasta 98,80 en el índice DXY, el euro sube a su nivel más alto en dos meses y medio, y el oro salta 4,05% hasta USD 4.508,64 la onza.
Miércoles 19, otra vez — no le echen la culpa a la inteligencia artificial. El columnista de Reuters Jamie McGeever revisa los números antes de sumarse al coro: la emisión corporativa total suma USD 1,68 billones entre enero y mediados de agosto, un alza de 27% interanual, pero el sector de alta tecnología explica solo 12,8% de ese total. Goldman Sachs estima que el impacto agregado de la deuda de inteligencia artificial sobre las tasas es de apenas 5 puntos básicos. El verdadero sospechoso, según McGeever, es el propio presidente de la Fed, Kevin Warsh, cuyos comentarios ambiguos sobre inflación dejaron a los inversores sin la confianza de que la Fed vaya a actuar.
Jueves 20 — Washington confirma que tiene tácticas, no una estrategia. El columnista Mike Dolan resume el problema de fondo: las recompras de bonos no cambian el total de deuda, solo reordenan el mazo. La deuda en manos del público ya se acerca al 100% del PIB, el déficit anual ronda el 6% del PIB desde hace seis años consecutivos, y no hay ningún plan de reducción de déficit en danza. La prima por plazo de los Treasuries, la compensación que exigen los inversores por el riesgo de mantener deuda de largo plazo, está en su nivel más alto en doce años.
Jueves 20, otra vez — Bessent promete que la recompra de bonos puede crecer todavía más. En una entrevista con CNBC, el secretario del Tesoro dijo que el alza de los rendimientos de largo plazo no está justificada dada la fortaleza de la economía estadounidense, y que las recompras podrían superar los USD 4.000 millones por operación anunciados el día anterior. También anunció, junto al director de presupuesto Russell Vought, un nuevo esfuerzo de consolidación fiscal, aunque aclaró que no hay nada mágico en el umbral de los USD 40 billones. Para entonces, la mitad de la caída de rendimientos del miércoles ya se había revertido.
Viernes 21 — el oro cierra la semana como el único activo que entendió el mensaje. Sube 4,7% en la semana, con los futuros tocando USD 4.647,70 la onza, en camino a un máximo de tres meses. UBS proyecta que la preocupación por la deuda global y un dólar débil podrían llevarlo a USD 5.400 en los próximos doce meses, mientras la encuesta anual de reservas de oro de bancos centrales del World Gold Council mostró que 89% de los bancos centrales espera aumentar sus reservas del metal el próximo año.
El resumen de la semana es sencillo: el Tesoro descubrió que comprar tiempo con liquidez es más fácil que resolver un déficit del 6% del PIB, y el mercado, por ahora, decidió darle el beneficio de la duda por apenas 48 horas.
Petróleo — Cronología de una semana con Ormuz otra vez cerrado
Lunes 17 — Irán amenaza con pasar a la ofensiva en Ormuz. Un funcionario iraní advirtió a Reuters que Teherán adoptará una postura totalmente ofensiva si Washington no cumple el memorando de entendimiento firmado en junio, cuyo plazo de 60 días venció ese mismo lunes. Trump descartó extender el cese al fuego temporal y amenazó con bombardear Omán si se mete en el medio de las negociaciones sobre el manejo del Estrecho. El Brent cerró en USD 90,87, más de 75% arriba de sus niveles previos a la guerra.
Martes 18 — el petróleo cierra en su nivel más alto en tres semanas mientras las esperanzas de paz se apagan. El Brent sumó 0,17% hasta USD 91,02 y el WTI 0,52% hasta USD 84,94, ambos en máximos desde el 24 de julio, después de que Irán confirmara que mantendría cerrado el Estrecho de Hormuz. Aramco retomó cargas dentro del estrecho vía transferencias barco a barco frente a Fujairah, y navieras chinas empezaron a recoger cargamentos fuera del Golfo.
Martes 18, otra vez — el mercado deja de tratar la crisis como algo temporal. En su columna, Ron Bousso plantea que el mercado petrolero ya se comporta como si las disrupciones en Medio Oriente fueran una nueva normalidad y no un shock pasajero. El flujo por Ormuz, que promediaba 18 millones de barriles diarios antes de la guerra, cayó a apenas 2 millones en lo que va de agosto. Los inventarios globales de crudo tuvieron su mayor caída trimestral en al menos una década, y las tarifas de flete para petroleros desde Medio Oriente hacia China se multiplicaron casi por diez desde comienzos de año.
Miércoles 19 — Trump declara la guerra económica a Irán, con todo y mayúsculas. En un posteo en Truth Social, Trump anunció la operación económica más aplastante jamás emprendida contra un país, amenazando con sanciones a cualquier nación que ayude a Irán a evadir el bloqueo. Irán respondió acusando a Washington de terrorismo económico y de desviar la atención de su propia crisis de deuda, un punto irónico, algo exagerado, pero no del todo inexacto. El episodio llegó un día después de que los Emiratos Árabes Unidos suspendieran todo comercio con Teherán. El Brent apenas se movió 0,5%.
Jueves 20 — la verdadera crisis energética recién empieza, y no es la del crudo. Ron Bousso vuelve a la carga con una tesis incómoda: mientras el crudo se estabilizó cerca de USD 90, los combustibles refinados no dieron tregua. El diésel europeo subió más de 70% desde el inicio de la guerra y la nafta estadounidense cerca de 60%, reflejando una caída de más de 20% en la capacidad de refino de Medio Oriente y un recorte de 30% en el procesamiento ruso por los ataques ucranianos. Incluso si Washington y Teherán llegaran a un acuerdo mañana, más de 20 refinerías dañadas en el Golfo necesitarán reparaciones que, dados los plazos de entrega de equipos especializados, no serán rápidas.
Viernes 21 — el petróleo cierra su segunda semana consecutiva de alza. El Brent cotiza en USD 93,96 y el WTI en USD 86,94, con una suba semanal superior al 5%, después de que Bessent confirmara a CNBC que Washington impondrá las sanciones más duras de la historia contra Irán. El propio Bessent admitió no entender por qué el crudo subía tras el anuncio, dado que la máxima presión económica hacía improbable un regreso a ataques militares a gran escala.
Lectura Final
Tres conclusiones para la gestión de carteras. Primero, el mercado de bonos dejó de ser un termómetro pasivo de la política monetaria y se convirtió en un actor con opinión propia: cuando el Tesoro sale a comprar su propia deuda para calmar a los inversores, la relación entre Washington y sus acreedores cambia de naturaleza. Segundo, la crisis energética de Medio Oriente muestra que el crudo y los combustibles refinados ya no se mueven juntos: el primero encontró un piso relativamente estable, mientras diésel y nafta siguen escribiendo récords, con consecuencias inflacionarias que pueden durar más de lo que el crudo sugiere. Tercero, la dispersión de respuestas, recompras de bonos, sanciones con mayúscula, bancos centrales acumulando oro, sugiere que ninguna autoridad tiene todavía una estrategia coherente frente a un problema que combina deuda, energía y geopolítica al mismo tiempo. Para Paraguay, el mensaje es doble: un contexto internacional de tasas altas encarece el financiamiento externo justo cuando el déficit fiscal local se acelera, mientras el complejo exportador, soja, carne, maquila, sigue siendo por ahora el amortiguador que compensa lo que la política fiscal todavía no resuelve.