Cuando el petróleo vuelve a tres dígitos y todos fingen sorpresa
La semana en la que el Brent cruzó los USD 100 por barril —otra vez— fue también la semana en que el rendimiento del Treasury a 10 años tocó su mayor nivel desde 2023, el BCE subió tasas por segunda vez desde el inicio de la guerra con Irán, UBS pronosticó dos subas de la Fed antes de fin de año, y Arabia Saudita reportó su producción más baja desde 1990. Mientras tanto, los asesores más cercanos a Trump le advirtieron en privado que el conflicto podría durar hasta el final de su mandato —detalle que contrasta apenas un poco con la promesa presidencial de que terminará «inmediatamente después» de las elecciones de noviembre—. En Paraguay, la economía creció 5,5% en julio y acumula 5,6% en el año, el FMI dejó una lista de tareas que incluye productividad, déficit fiscal y crédito al consumo, el cerdo siguió conquistando Taiwán y el BCP tuvo que sentarse con los empresarios a explicar por qué un guaraní fuerte no es exactamente una tragedia nacional. Si el mundo financiero fuera una serie, esta semana habría sido un episodio donde todos los arcos narrativos avanzan simultáneamente y nadie resuelve nada.
Paraguay
La economía paraguaya crece 5,5% en julio y el campo se niega a dejar de producir
La actividad económica registró un avance interanual de 5,5% en julio, con lo cual el IMAEP acumula una expansión de 5,6% en los primeros siete meses del año, según datos preliminares del BCP. El sector primario lideró con un crecimiento de 7% en el mes —y 9,5% acumulado—, impulsado por una campaña agrícola favorable en soja, caña de azúcar y mandioca, además de mayor faenamiento porcino y avícola. El sector secundario avanzó 6,7%, con manufacturas creciendo 5,8% y la generación eléctrica como protagonista, aunque la construcción registró una contracción por menor ejecución de obras públicas y privadas.
Los servicios, que explican el grueso del PIB, crecieron 4,5%, con comercio, intermediación financiera y hotelería como motores principales. Excluyendo agricultura y binacionales, la economía igualmente creció 4,3% en julio y 4,9% acumulado, lo cual confirma que la expansión no es un artefacto estadístico de la soja y la energía. Paraguay crece a un ritmo que haría ruborizar a más de un vecino regional —aunque, como suele pasar, el desafío no es crecer sino decidir qué hacer con el crecimiento.
El FMI deja tres tareas para la casa: Productividad, crédito y déficit fiscal
El frente fiscal es el más delicado: el FMI proyecta un déficit de 3,5% del PIB para 2026, más del doble del límite de 1,5% de la Ley de Responsabilidad Fiscal, con la apreciación del guaraní restando recaudación y los atrasos con proveedores sumando presión. El retorno al cumplimiento fue reprogramado para 2028. El Fondo respalda la convergencia gradual pero recomienda incorporar un ancla de deuda y precisar las cláusulas de escape de la LRF. En síntesis, el diagnóstico es el habitual de un alumno con buenas notas parciales al que le piden que estudie más para el examen final.
El cerdo paraguayo sigue conquistando Taiwán, aunque la billetera no acompaña al volumen
La elevada concentración en Taiwán es, simultáneamente, la fortaleza y la vulnerabilidad del sector. Chile aparece como destino de interés para diversificar envíos, y la habilitación de frigoríficos para Argentina —reportada en ediciones anteriores— sigue siendo una ventana relevante. El cerdo paraguayo demuestra que se puede crecer sostenidamente en volumen exportado; el próximo paso es que los dólares crezcan al mismo ritmo. Como en toda relación comercial demasiado dependiente de un solo cliente, la diversificación no es un lujo estratégico sino una necesidad aritmética.
El BCP sale a explicar el tipo de cambio, y los exportadores salen a quejarse del tipo de cambio
Las autoridades del Banco Central presentaron ante representantes del sector empresarial un análisis sobre la evolución del tipo de cambio nominal, en una reunión del Consejo Asesor Empresarial celebrada en el MIC el 8 de septiembre. La exposición responde a la creciente presión del sector exportador, liderada por CAPEX, que estimó en USD 2.342 millones —aproximadamente el 19% del valor exportado— el impacto cambiario sobre los ingresos del sector en los doce meses a julio. Según el gremio, el volumen exportado creció 27% pero los ingresos en guaraníes permanecieron prácticamente estancados en G. 81,89 billones, frente a los G. 97,34 billones que habrían alcanzado sin apreciación cambiaria.
El BCP había señalado en junio que la apreciación respondía a fundamentos macroeconómicos —grado de inversión, ingreso de divisas, productividad— y que no observaba deterioro significativo en exportaciones. La reunión marca, sin embargo, un cambio de tono: el tipo de cambio pasó de ser una discusión técnica de IPoM a ocupar un lugar central en la agenda política del sector productivo. La paradoja es conocida: un guaraní fuerte ayuda en el frente inflacionario pero comprime márgenes exportadores. Lo que no se dice tan abiertamente es que, en un país cuyas exportaciones crecen 23,6% interanual, el argumento de la competitividad perdida necesita más matices de los que un comunicado de prensa puede ofrecer.
Estados Unidos
Inflación mayorista en 5,4% anual y el diésel explicando casi todo
UBS pronostica dos subas de tasas de la Fed en 2026: septiembre y diciembre
UBS Global Wealth Management revisó su pronóstico de política monetaria y ahora espera que la Fed suba tasas en 25 puntos básicos tanto en septiembre como en diciembre, llevando el rango de fed funds de 3,50%-3,75% a 4,00%-4,25% para fin de año. El banco había proyectado previamente que no habría cambios de tasas en 2026. El giro obedeció a tres factores convergentes: el discurso hawkish de Warsh en Jackson Hole, los riesgos inflacionarios derivados de los cuellos de botella energéticos y un informe de empleo de agosto que mostró 162.000 nuevos puestos —cómodamente por encima de las expectativas— con desempleo estable en 4,1%. Citigroup y Macquarie también revisaron sus pronósticos tras el dato.
El rendimiento del Treasury a 10 años toca máximos desde 2023 y se acerca al 5%
El rendimiento del Treasury a 10 años superó el 4,95% el viernes, su nivel más alto desde octubre de 2023, cerrando la semana con un alza de casi 20 puntos básicos. El 30 años cotizaba por encima de 5,36%. El movimiento se aceleró tras la primera operación de recompra ampliada del Tesoro, que resultó por debajo de lo esperado: el gobierno recompró USD 5.200 millones de un tope de USD 6.000 millones, sobre un total de USD 10.500 millones ofrecidos. La débil ejecución de la recompra —diseñada precisamente para calmar el tramo largo de la curva— tuvo el efecto contrario al buscado. Una subasta de notas a 10 años sí registró demanda sólida, con un ratio de cobertura de 2,71 veces, el más alto desde 2019.
Los asesores de Trump advierten que la guerra con Irán podría durar hasta el final de su mandato
Según reportó el Wall Street Journal, los asesores más cercanos del presidente —incluyendo al vicepresidente JD Vance y al secretario de Estado Marco Rubio— advirtieron a Trump en reuniones privadas en la Oficina Oval y la Situation Room que Teherán podría sostener su resistencia, prolongando el conflicto potencialmente hasta el Día de la Inauguración de enero de 2029. La advertencia contrasta frontalmente con la retórica pública de Trump, quien el mismo miércoles afirmó que la guerra terminará «inmediatamente después» de las elecciones de noviembre, argumentando que Irán intenta influir en el voto pero no podrá sostener su resistencia mucho más.
El reporte coincidió con la mayor ola de ataques cruzados desde el inicio de la guerra hace seis meses: EE.UU. destruyó tres petroleros iraníes, Irán lanzó misiles balísticos contra buques de la Armada estadounidense y bases en Jordania, y los hutíes atacaron instalaciones de Aramco en Arabia Saudita. La disonancia entre el optimismo público y el pesimismo privado no es nueva en Washington, pero rara vez se documenta con tanta transparencia. Para los mercados, la implicancia es directa: planificar como si el conflicto fuera temporal mientras los propios arquitectos de la política admiten que podría no serlo.
Mundo
La producción industrial de Alemania retrocedió 1,1% mensual en julio, cuando el consenso esperaba un alza de 0,1%, según la oficina federal de estadísticas. La caída estuvo explicada fundamentalmente por un desplome de 9,2% en el sector automotriz, derivado de un cierre de producción de varias semanas reportado por la VDA. Excluyendo energía y construcción, la producción cayó 2,2%. En la comparación menos volátil de tres meses contra tres meses, la producción fue 0,4% superior, lo que evita el diagnóstico de colapso pero no disimula la fragilidad de la recuperación cíclica.
Jupp Zenzen, de la DIHK, describió la actividad industrial como «arrastrándose», y Alexander Krueger, de Bethmann, señaló que el estímulo fiscal —derivado del fondo especial de infraestructura de EUR 500.000 millones— es visible pero no se traduce aún en mayor utilización de capacidad. Los pedidos industriales, por su parte, subieron 2,5% en julio, confirmando que la demanda existe pero la producción no logra capitalizarla. Alemania sigue siendo la economía que mejor ilustra la diferencia entre tener un motor potente y no poder encenderlo.
El BCE sube tasas por segunda vez desde la guerra con Irán: Lagarde lo califica de «obviedad»
Los mercados respondieron incrementando las apuestas sobre subas adicionales. Deutsche Bank ahora espera otra suba de 25 puntos en diciembre hasta 2,75%, mientras JP Morgan adoptó la misma previsión. Sin embargo, varios analistas advierten que una tasa terminal de 3% o superior —como cotiza el mercado de swaps— sería difícil de justificar sin evidencia clara de efectos de segunda ronda sobre los salarios. El BCE, que pasó buena parte de 2024 y 2025 recortando tasas, se encuentra ahora en la posición incómoda de tener que subirlas por un conflicto que no generó y que no puede resolver. La política monetaria, una vez más, haciendo de bombero en un incendio ajeno.
Las reservas japonesas caen al ritmo más veloz de la historia: El precio de defender al yen
Las reservas internacionales de Japón cayeron 6,18% en agosto hasta USD 1,207 billones, la mayor caída mensual desde que el Ministerio de Finanzas comenzó a registrar datos en el año 2000. Es el cuarto mes consecutivo de descenso, y supera el récord previo de mayo (-5,58%). El gasto acumulado en intervenciones cambiarias en el año alcanza 27,1 billones de yenes, el mayor monto jamás destinado a intervención en un solo año. El yen, que había tocado un mínimo de 40 años en 163,98 por dólar el 23 de julio, cotizaba esta semana cerca de 154 —un nivel que refleja el éxito parcial de la intervención pero también su costo astronómico. Goldman Sachs estima que Japón dispone de aproximadamente USD 200.000 millones en efectivo o equivalentes para intervenciones adicionales —suficiente para «un par de rondas más» del tamaño de la operación de julio, según la estratega Karen Fishman—. El mercado ahora cotiza un 65% de probabilidad de suba de tasas del BoJ en septiembre. Si el banco central no entrega, la presión bajista sobre el yen volvería con fuerza. La defensa de una moneda, como la defensa de un castillo medieval, es perfectamente viable hasta que se acaban las provisiones
El yen se fortaleció hasta 152,89 por dólar durante la sesión asiática del martes, su nivel más fuerte desde febrero y por encima de los niveles alcanzados durante la intervención de julio. La moneda japonesa acumula una apreciación de casi 5% en una semana, impulsada por una confluencia de factores: expectativas de suba del BoJ, repatriación de fondos por inversores japoneses, desarme masivo de posiciones cortas en carry trades y presión política de Washington. La columna de Jamie McGeever en Reuters planteó la pregunta clave: si el yen sigue fortaleciéndose, ¿qué moneda financia el carry trade global? El peso mexicano y el real brasileño se perfilan como candidatos, pero ninguno ofrece la liquidez y la estabilidad institucional del yen.
El cambio de régimen es potencialmente sísmico. Durante años, el yen barato fue el combustible silencioso de buena parte del apalancamiento global —desde posiciones en bonos soberanos de mercados emergentes hasta acciones tecnológicas financiadas con préstamos en yenes—. Si el BoJ sube tasas y el yen se aprecia sostenidamente, el desarme del carry trade podría generar volatilidad en activos que, superficialmente, no tienen nada que ver con Japón. Los mercados financieros son un sistema de vasos comunicantes; tocar uno implica, inevitablemente, que el nivel cambie en todos los demás.
Petróleo y energía
El petróleo vuelve a tres dígitos: Ataques cruzados, Aramco en llamas y Ormuz más cerrado que nunca
El tránsito por el Estrecho de Ormuz, que promediaba entre 8 y 9 millones de barriles diarios a fines de agosto, cayó a menos de 2 millones esta semana. El mercado ya no está cotizando un solo cuello de botella sino dos: Ormuz y Bab al-Mandeb. Bank of America advirtió que si las escaramuzas que restringen los flujos continúan hasta fin de año, el Brent podría cotizar entre USD 95 y USD 120. Goldman Sachs revisó al alza su pronóstico para 2027 hasta USD 85. La energía, que debería ser un input productivo, se ha convertido en el narrador principal de la macroeconomía global.
Arabia Saudita reporta a OPEP su producción más baja desde 1990: El petróleo está, pero no sale
Arabia Saudita comunicó a la OPEP que su producción de crudo se desplomó 1,9 millones de barriles diarios en agosto hasta 6,238 millones —la cifra más baja reportada por el reino desde el inicio de la Guerra del Golfo hace 36 años—. El nivel es inferior incluso al mínimo bélico previo de abril, y representa una caída acumulada de 42% respecto a los más de 10 millones de barriles diarios que producía antes de la guerra. Las exportaciones saudíes cayeron aún más pronunciadamente, a unos 3,1 millones de barriles diarios desde 5,1 millones en julio, el menor nivel desde al menos 2013. El suministro «al mercado», que incluye petróleo extraído de inventarios, se ubicó en 7,122 millones, lo que sugiere que Riad está recurriendo a sus reservas estratégicas para compensar. La causa no es geológica ni voluntaria: Aramco había logrado redirigir parte de sus exportaciones hacia el puerto de Yanbu en el Mar Rojo para evitar Ormuz, pero los ataques hutíes cerraron también esa ruta alternativa. Venezuela, por su parte, evalúa abandonar la OPEP tras el acuerdo que otorgó a EE.UU. control mayoritario sobre parte de sus reservas. Irak presiona por una mayor cuota de producción. El cartel, que ya perdió a los Emiratos Árabes Unidos, enfrenta una crisis existencial donde el problema no es cuánto petróleo tiene bajo tierra, sino cuánto puede sacar de él. La paradoja del mayor productor del mundo incapaz de enviar su producto habría sido material de ficción hace dos años; hoy es simplemente la realidad del mercado
Lectura final