Cuando los mercados deciden recordarnos quién manda
Bienvenidos a otra semana donde la economía global nos recuerda que la estabilidad es solo una ilusión colectiva que mantenemos viva porque necesitamos dormir por las noches. Esta semana nos trae un menú variado: Paraguay haciendo malabares entre cerdos ganadores y vacas perdedoras, Rusia aprendiendo que las sanciones sí funcionan (quién lo hubiera dicho), y los mercados de commodities y crypto compitiendo por el premio al «colapso más dramático del mes». Spoiler alert: nadie gana cuando todos pierden miles de millones. Pero al menos tenemos los números para analizarlo con lujo de detalle mientras tomamos nuestro tercer café del día.
Paraguay
La gran dicotomía cárnica: Cuando el chancho baila y la vaca llora
Las exportaciones de carne bovina decidieron arrancar el año con todo el entusiasmo de un lunes lluvioso. Enero mostró caídas del 21.34% en valor y un apocalíptico 31.89% en volumen. Para ponerlo en perspectiva: exportamos USD 156.9 millones contra los USD 184.7 millones del año anterior. Es como si alguien hubiera decidido que las vacas paraguayas no son tan cool este año.
¿Los villanos de esta historia? Una combinación perfecta de menor faena (148,627 cabezas vs 206,422 en 2025) y el eterno dilema de que cuando Chile, Israel y Estados Unidos son tus mejores amigos, pero igual no compran lo suficiente. Chile se llevó el 38% del total, pero cuando el total es menor, bueno… las matemáticas no mienten, aunque a veces quisiéramos que lo hicieran.
El lado brillante: El cerdo que pudo
Mientras la vaca lloraba, el chancho celebraba. Las exportaciones porcinas explotaron con un crecimiento del 60.14% en valor y 40.07% en volumen. Estamos hablando de USD 4.1 millones y 1,344 toneladas que viajaron principalmente a Taiwán (porque el 85% de nuestro amor porcino va para allá).
Pero aquí viene lo jugoso: la Granja San Bernardo y el Grupo Costa de España planean una inversión de USD 300 millones en los próximos 5 años. Para dimensionarlo: pasarían de 3,000 a 40,000 madres productivas. Eso es multiplicar por 13. Es como pasar de tener un food truck a ser McDonald’s, pero con cerdos.
El objetivo es ambicioso: llevar a Paraguay de producir 90,000 toneladas anuales a entre 330,000 y 350,000 toneladas. Hugo Schaffath, de la granja, lo dejó claro: «Para producir eso, necesitamos más mercados». Traducción: necesitamos que más gente en el mundo descubra lo delicioso que es el chancho paraguayo.
Por otro lado, el acuerdo Mercosur-UE podría ser el Game of Thrones final de esta historia (esperemos que con mejor ending). Europa tiene estándares altísimos de bienestar animal, lo que significa que Paraguay tendrá que jugar en las grandes ligas o quedarse mirando desde la tribuna.
Inflación: El arte de subir sin subir demasiado
El IPC de enero llegó con un elegante 0.6%, que suena casi zen comparado con el 1% del año pasado. La inflación interanual se ubicó en 2.7%, por debajo de la meta del BCP del 3.5%. Es como cuando apuntas a sacar un 7 y sacas un 9: bien, pero ahora todos esperan que sigas así.
Los Sospechosos de Siempre
Las hortalizas decidieron recordarnos que la oferta y la demanda no son conceptos abstractos de libro de economía. El tomate saltó un 77.1%, el locote se disparó 37.3%, la lechuga explotó con un 87.5% (lechuga de oro dirían algunos), y hasta la mandioca subió un 18.9%.
¿El culpable? Menor oferta local más restricciones en importación igual a la perfecta tormenta del vegetal. El BCP, con su optimismo institucional característico, asegura que «estos productos continuarán mostrando alta volatilidad y que, en la medida en que se normalice la oferta, los precios podrán revertirse». Traducción: esperemos que llueva y que los agricultores tengan un buen año.
Las carnes vacunas también subieron (costilla de primera +5.6%, vacío +5.2%), impulsadas por la misma razón que explica por qué tu ex tiene nueva pareja: hay más demanda afuera (exportaciones) que disponibilidad adentro.
Los Héroes Silenciosos
Mientras tanto, los bienes durables importados hicieron su trabajo de bajar precios. Los autos cayeron 1.7% y varios electrodomésticos bajaron discretamente, mientras los combustibles seguían la tendencia internacional del crudo a la baja.
Todo esto gracias a que el guaraní se apreció entre 15% y 16% desde julio 2025. El tipo de cambio es como un superpoder económico: cuando el guaraní sube, los importados bajan. Física básica de las finanzas.
La Jugada del BCP
Sebastián Diz, del Banco Central, básicamente nos dijo: «Tranquis, esto es temporal». La inflación está por debajo de la meta por shocks transitorios (combustibles y bienes importados), y esperan que converja al 3.5% hacia finales de año. En enero, el BCP redujo la tasa de política monetaria en 25 puntos básicos, pero mantienen una postura neutral. Es como bajar el volumen de la música, pero no cambiar de canción.
Estados Unidos
La gran masacre de los commodities: Cuando China estornuda, el mundo se resfría
El 2 de febrero será recordado como el día en que los commodities decidieron recordarnos que la gravedad también aplica a los mercados financieros. El cobre cayó 4.86% hasta USD 12,518 por tonelada métrica después de haber tocado un récord histórico de USD 14,527 apenas días antes. La plata se desplomó casi 15% en una sola sesión, el oro retrocedió 4% desde su pico de USD 5,594 por onza, y el petróleo crudo cedió más del 4%. Hasta el hierro mineral chino entró en pánico, cayendo por debajo de CNY 770 la tonelada a mínimos de siete semanas.
La razón es tan vieja como el capitalismo mismo: China. Cuando el mayor consumidor de metales industriales del planeta muestra señales de desaceleración (con inventarios de hierro en puertos chinos cerca de récords históricos y acerías pausando operaciones antes del Año Nuevo Lunar), los mercados reaccionan con el pánico de un trader primerizo viendo su primera caída del 10%.
Las víctimas del colapso fueron variadas y dolorosas. Los metales industriales cayeron porque menos construcción en China significa menos demanda de cobre, acero y hierro. Los energéticos se desplomaron porque menos fábricas funcionando requieren menos energía. Y hasta los agrícolas sufrieron, porque cuando los mercados entran en pánico, hasta la soja tiene miedo.
Sumemos a esto que el nominado de Trump para la Fed, Kevin Warsh, no ayudó: su perfil a favor de tasas de interés altas fortaleció el dólar y los commodities, cotizados en dólares, se volvieron instantáneamente más caros para el resto del mundo. Resultado: una tormenta perfecta de demanda débil, dólar fuerte, y especuladores saliendo en estampida.
Crypto: $25 mil millones evaporados en el tiempo que tardas en leer esto
El mercado cripto demostró una vez más que «volatilidad» no es solo una palabra elegante que usan los analistas para sonar inteligentes. $25 mil millones en liquidaciones de Bitcoin es el equivalente digital a ver tu casa, tu auto y tu jubilación desaparecer mientras tomas un café.
Las liquidaciones ocurren cuando el mercado se mueve tan rápido que las posiciones apalancadas explotan como pororó en el microondas. Para los no iniciados: es como pedir prestado dinero para apostar en el casino, y cuando pierdes, pierdes tanto tu dinero como el prestado.
El 2 de febrero fue un recordatorio brutal de tres verdades incómodas. Primero, que el apalancamiento es un multiplicador bidireccional que multiplica tanto ganancias como pérdidas con igual entusiasmo. Segundo, que la volatilidad cripto no es un meme, es una característica fundamental del sistema. Y tercero, que el FOMO (Fear Of Missing Out) tiene un primo malvado llamado FOML (Fear Of Maximum Loss) que aparece justo cuando menos lo esperas.
Trump y la India: El deal que nadie pidió pero que aparentemente tenemos
Donald Trump anunció que llegó a un acuerdo comercial con India. Sí, ese Trump. Sí, con India. Y antes de que preguntes: no, no sabemos todos los detalles porque comunicar detalles específicos no es exactamente el fuerte de esta administración.
Lo que sabemos es limitado pero concreto: hay un acuerdo (supuestamente), India está involucrada, y a Trump le gusta hacer anuncios antes de que las tintas se sequen en los papeles. Lo que no sabemos es considerablemente más extenso: los términos específicos, qué sectores están incluidos, y si esto realmente beneficia a alguien o es solo teatro político de alto presupuesto.
El mercado reaccionó con el entusiasmo tibio de alguien que ha visto suficientes «deals históricos» de Trump como para saber que el diablo siempre está en los detalles. Y cuando los detalles no existen públicamente, bueno… es complicado celebrar.
Plot twist: India es un mercado enorme con una clase media en expansión. Si el deal es real y tiene sustancia, podría ser significativo. Si es humo y espejos, será olvidado en dos semanas. El tiempo, como siempre, dirá.
Software: Los short sellers están de fiesta
Mientras las acciones de software caían como dominós en una mesa mal nivelada, los vendedores en corto (short sellers) se embolsaron $24 mil millones en ganancias. Para contexto: eso es más que el PIB de algunos países respetables.
Los short sellers son los pesimistas profesionales del mercado: apuestan a que las acciones van a bajar. Cuando tienen razón, ganan mucho. Cuando se equivocan, pierden su casa, su auto, y posiblemente su fe en el capitalismo.
¿Por qué software?
El sector tech ha estado sobrevalorado durante años, sostenido por tasas de interés bajas (ya no), expectativas irreales de crecimiento (sorpresa: las empresas no crecen 50% anualmente para siempre), y el FOMO institucional que hace que cuando Goldman compra, todos compran.
Cuando la realidad golpea, golpea fuerte. Y la realidad de 2026 es que muchas empresas de software están sobrevaloradas, no generan las ganancias que sus valuaciones requieren, y enfrentan competencia real incluso con toda su IA.
Los $24 mil millones en ganancias de los shorts son básicamente una redistribución masiva de riqueza de los optimistas a los pesimistas. Es el mercado haciendo lo que mejor sabe hacer: humillar a quienes pensaban que habían encontrado el código para ganar siempre.
Mundo
Australia: Cuando el banco central juega al póker
Mientras medio mundo bajaba tasas en 2025, Australia decidió que febrero de 2026 era el momento perfecto para hacer exactamente lo opuesto. El Reserve Bank of Australia (RBA) subió su tasa de política monetaria 25 puntos básicos a 3.85%, marcando la primera suba desde noviembre de 2023. ¿La razón? La inflación trimestral subyacente llegó a 3.4% anual y la headline saltó a 3.8%, ambas cómodamente por encima del rango meta del 2-3%. Después de haber recortado tasas tres veces en 2025 en lo que Bloomberg llamó «uno de los ciclos de alivio más cortos y superficiales» de la historia reciente, el RBA básicamente admitió que se apuró y ahora toca corregir el error.
Michele Bullock, gobernadora del RBA, fue directa: el banco ahora proyecta que la inflación no retornará al rango meta hasta junio de 2027. Para el australiano promedio con un préstamo hipotecario de AUD 600,000, esto significa USD 90 adicionales en pagos mensuales. Los analistas ya están anticipando una segunda suba para septiembre porque, como dice el dicho del RBA, «el banco nunca sube tasas solo una vez». Australia está nadando contra la corriente global mientras la Fed y el BCE recortan agresivamente, pero tiene un problema de inflación doméstica persistente que no desaparece con pensamiento mágico monetario.
Rusia: El crudo despertar de la realidad geopolítica
Los ingresos petroleros rusos cayeron a su nivel más bajo en cinco años. Léanlo de nuevo. Cinco. Años. Las sanciones occidentales, que algunos analistas consideraban «simbólicas», resultaron ser más efectivas que un documental de Netflix sobre hábitos saludables.
Cuando combinas sanciones que muerden de verdad, un rublo que se deprecia más rápido que las promesas de año nuevo, y precios internacionales del petróleo jugando a la montaña rusa, obtienes exactamente esto: un país cuya principal fuente de ingresos está sangrando más que portfolio de tech stocks en 2022.
La lección aquí es geopolítica 101: puedes tener todos los recursos naturales del mundo, pero si nadie quiere (o puede) comprártelos al precio que necesitas, tu economía entra en modo supervivencia. Y Rusia está descubriendo que «economía de guerra» suena más épico en los discursos que en las hojas de balance reales.