Datos, mercados y algo de cordura en un mundo que claramente no la tiene
Bienvenidos a otra semana en la que el mundo intentó comportarse como adulto y, como siempre, lo logró parcialmente. La inflación americana se portó bien (por ahora), Japón creció lo equivalente a un aplauso educado en una reunión de directorio, el Banco Central Europeo descubrió que el euro necesita marketing y Paraguay cerró el 2025 con ventas dinamizadas, aunque la soja sigue siendo ese amigo que te falla justo cuando más lo necesitás. Café en mano. Vamos.
Paraguay
Las ventas cerraron 2025 con un sólido 5.9%
El Estimador de Cifras de Negocios (ECN) del BCP marcó un crecimiento interanual de 6.3% en diciembre, llevando el acumulado anual a 5.9%. Los grandes ganadores del año fueron los productos químico-farmacéuticos con un +13.3% acumulado, el equipamiento del hogar con +10.7%, y la venta de vehículos con +9.9%. O sea, paraguayos comprando remedios, muebles y autos. Nada que no haga cualquier economía que le va bien. El único sector que cerró en negativo fue la telefonía móvil (-2.1% acumulado), lo cual tiene todo el sentido en un mundo donde nadie llama, solo manda audios de 4 minutos.
La fiesta tiene su cuota
A enero de 2026, el déficit fiscal acumulado cerró en G. 630.000 millones (USD 94.2 millones), equivalente al 0.2% del PIB — perfectamente manejable y en línea con el proceso de convergencia fiscal. El gasto total creció 10.4% interanual, liderado por transferencias al programa «Hambre Cero», jubilaciones y remuneraciones en sectores estratégicos. La inversión pública, eso sí, llegó a USD 348 millones en enero, muy por encima del promedio histórico de USD 245 millones. Los ingresos, en cambio, cayeron un leve 0.5% interanual: las entidades binacionales (léase Itaipú y Yacyretá) aportaron menos. Clásica dependencia de una fuente de financiamiento que tiene fecha de vencimiento.
La soja, ese amor incondicional que nos rompe el corazón cada enero.
Las exportaciones totales cayeron 4.2% en el primer mes del año, alcanzando USD 1.286,4 millones. El culpable principal: los productos primarios bajaron 9.7%, arrastrados por la soja, que colapsó un 17.5% en valor y un 18% en volumen. En términos concretos, se exportaron 671.200 toneladas por USD 253 millones — una merma de USD 53.6 millones respecto a enero 2025. La carne vacuna tampoco ayudó, con una caída del 21.6% y el arroz parbolizado desplomándose un 41.5%. El rayo de sol: las bebidas y líquidos alcohólicos explotaron un 2.234,9% en valor, exportando más de USD 19.7 millones. Alguien, en algún lugar del mundo, está bebiendo algo paraguayo. Y eso siempre es buena noticia.
La carne y la ley del mercado
La Cámara Paraguaya de Carnes (CPC) lanzó un documento que básicamente dice lo siguiente: tranquilos, si la carne es cara en el mercado local, no es culpa de los frigoríficos — es la globalización. Con el 66% de la faena anual destinada a la exportación, Paraguay opera como price taker en el mercado internacional. La correlación entre el precio implícito de exportación y el precio al gancho local es de 0.86 — estadísticamente, casi una relación monógama. El documento es un movimiento inteligente frente al escrutinio de la CONACOM: antes de hablar de poder de mercado, hay que entender que el precio lo pone Chicago, no el frigorífico de la ruta 1. Mensaje recibido, CPC. Ahora que alguien también reciba el asado.
Estados Unidos
El CPI de enero fue el regalo que nadie esperaba
La inflación general de enero llegó al 2.4% interanual, por debajo del consenso de 2.5% y cayendo desde el 2.7% de diciembre — el menor registro desde mayo 2025. El core CPI se ubicó en 2.5%, su nivel más bajo desde marzo de 2021. El alquiler subió apenas 0.2% mensual, la energía cayó 1.5% y los autos usados bajaron 1.8%. Las malas noticias: los pasajes aéreos subieron 6.5% en el mes, la carne bovina acumula un alza del 15% anual y el café un 18% — nada que afecte a quienes leen newsletters financieras desde una plantación de café. El Tesoro se relajó, las expectativas de recortes de tasa mejoraron en el mercado de futuros, y el Secretario Scott Bessent salió a decir que habrá un investment boom. Clásico.
La Fed: Todos quieren la misma reunión, nadie se pone de acuerdo en lo que sigue
Las minutas de la reunión del 16-17 de enero se publicaron esta semana y confirman lo que ya sabíamos: hubo amplio consenso para mantener las tasas en el rango 3.5%-3.75%, pero las visiones sobre qué hacer a futuro son tan variadas como los géneros musicales en un karaoke familiar. La mayoría advirtió que el progreso hacia el 2% podría ser «más lento e irregular de lo esperado» y que el riesgo de inflación persistente es «significativo». Dos miembros (Miran y Waller) votaron en contra en la reunión formal queriendo bajar tasas. Los mercados de deuda respondieron con un alza de rendimientos: el bono a 10 años trepó a 4.087%. En idioma de nosotros los mortales: la Fed no tiene prisa, y el mercado empieza a aceptarlo.
Las fábricas y los bonos corporativos, de fiesta
La producción manufacturera de enero registró su mayor ganancia en 11 meses, señal de que la economía real sigue con pulso. Y los mercados de crédito tampoco se quedan atrás: la demanda por bonos corporativos alcanzó volúmenes récord de trading, según Bloomberg, con inversores que siguen hambrientos de yield en un entorno de tasas que podrían mantenerse altas por más tiempo. Es el mercado de bonos corporativos diciendo: si la Fed no baja, nosotros inventamos la fiesta igual.
Mundo
El BCE descubrió que el euro necesita relaciones públicas
El Banco Central Europeo anunció una iniciativa para expandir el rol global del euro como moneda de reserva y de comercio internacional. En un contexto donde el dólar sigue dominando el sistema financiero global con la arrogancia de un monopolio de servicios públicos, el BCE busca posicionar al euro como alternativa atractiva. La estrategia incluye facilitar el uso del euro en transacciones comerciales y financieras internacionales. No es la primera vez que Europa intenta esto, pero la geopolítica post-aranceles trumpianos podría estar creando el contexto propicio para que más países quieran diversificar lejos del dólar. Veremos.
China y Canadá se dieron la mano en Múnich
El canciller chino Wang Yi se reunió con su homóloga canadiense al margen del Foro de Seguridad de Múnich — una diplomacia de pasillo que sugiere que ambos países están buscando construir puentes en un mundo donde los Estados Unidos redistribuyen presiones geopolíticas con entusiasmo. Nada concreto salió de la reunión, pero el gesto diplomático importa. En la era del multilateralismo a la carta, cualquier conversación de alto nivel entre potencias no-americanas tiene su peso específico.
El Banco de la Reserva de Australia subió tasas en febrero, pero se niega a comprometerse
El RBA realizó su primera suba en este ciclo y aclaró con notable honestidad que no hay un camino predefinido para futuras decisiones. En buen romance: subimos hoy, pero no nos pregunten qué haremos mañana. Una postura que todos los bancos centrales del mundo deberían tatuarse en la frente.
El Reino Unido se enfría, en todos los sentidos
La libra esterlina cayó esta semana tras datos que muestran una desaceleración en el crecimiento salarial y un aumento en la tasa de desempleo. Para rematar, la inflación de enero en el Reino Unido cayó al 3.0% interanual — bien, en dirección correcta, pero el Banco de Inglaterra sabe perfectamente que las presiones de servicios siguen siendo pegajosas. Un país que todavía digiere el Brexit, los efectos de la guerra en Europa y la incertidumbre arancelaria global merece, cuanto menos, algo de compasión.
Japón
El GDP de Japón en Q4 2025: Técnicamente positivo, emocionalmente neutral
La cuarta economía del mundo creció un 0.2% anualizado en el cuarto trimestre de 2025, evitando por los pelos una recesión técnica tras la contracción del 2.6% revisado del trimestre anterior. El consenso esperaba +1.6%. Lo que salió fue +0.2% — la diferencia entre lo que pediste por internet y lo que te llegó. El consumo privado subió un tímido 0.1%, la inversión de capital apenas 0.2%, y las exportaciones netas no contribuyeron nada. El culpable silencioso: los alimentos siguen caros, los salarios reales en términos anuales siguen negativos y las familias japonesas gastan con la cautela de alguien que ya pagó demasiados impuestos. El analista de Mitsubishi UFJ Research lo dijo sin anestesia: todo depende de si los salarios reales pueden finalmente crecer en positivo. El resultado de las negociaciones salariales de este año, el famoso shunto, será la clave.
El FMI a Japón: seguí subiendo tasas y no toques los impuestos
El Fondo Monetario Internacional, con la implacable gentileza de un dentista que te dice que necesitás tres empastes, instó esta semana a Japón a continuar normalizando su política monetaria — es decir, seguir subiendo las tasas — y a no reducir el impuesto al consumo como alternativa de estímulo. El FMI argumenta que la reducción impositiva sería una señal equivocada en términos de sostenibilidad fiscal. El Banco de Japón, mientras tanto, sigue en su camino de normalización gradual, con el respaldo relativo de que la economía al menos no está en recesión. Al 0.2%, tampoco está volando.
Japón y Trump: USD 36.000 millones para los nuevos mejores amigos
En el capítulo de geopolítica-financiera-meets-diplomacia-transaccional, Japón anunció planes de inversión de aproximadamente USD 36.000 millones en territorio americano bajo el paraguas del acuerdo con la administración Trump. La movida es coherente con la estrategia japonesa de acercarse a Washington en un momento donde los aranceles base del 15% sobre exportaciones japonesas — notablemente menores al 27.5% amenazado en su momento — ya están formalizados. En el nuevo orden comercial, la mejor tarifa es la que se compra con inversión directa. El viejo dicho actualizado: si no puedes con tu acreedor, invierte en su patio.
Si hay que quedarse con algo, es con esto…
Esta semana dibujó un mundo que sigue navegando en la misma tensión de fondo: inflación que mejora, pero no suficiente, bancos centrales que no quieren comprometerse, economías que crecen, pero por debajo de lo esperado y geopolítica que se gestiona con billetera en mano. Paraguay, en ese contexto, muestra un cuadro relativamente sano — consumo dinámico, déficit controlado — pero con la eterna advertencia de que la soja sigue siendo el termómetro que nadie puede controlar. Mientras el mundo negocia aranceles, tasas y monedas de reserva, acá en el corazón de Sudamérica la pregunta sigue siendo la misma de siempre: ¿qué hará el tiempo con la cosecha? Todo lo demás es, en cierta medida, comentario. Hasta la próxima semana.