Dos semanas de tregua, tres días de dudas y un mercado que aprendió a no festejar antes de tiempo
Si la semana pasada el mercado energético global había decidido comportarse como una telenovela con pozos petroleros, esta semana los guionistas añadieron una tregua, una advertencia presidencial de «guerra mayor», un reporte de empleo estadounidense que nadie sabe cómo leer, y un FMI que, con la puntualidad institucional que lo caracteriza, confirmó lo que todos ya sabían: que la guerra en Medio Oriente ralentiza el crecimiento y sube la inflación. Mientras tanto, Paraguay seguía construyendo su propia narrativa de solidez: inflación de 0,8% en marzo, USD 2.000 millones negociados en bolsa en el trimestre, y la deuda pública creciendo con la disciplina medida de quien sabe que los mercados te están mirando. Una semana que combinó geopolítica de alto voltaje, datos macroeconómicos mixtos y la recurrente pregunta de si el ciclo de tasas globales tiene salida. Spoiler: nadie lo sabe todavía, pero todos tienen una opinión muy bien remunerada al respecto.
Paraguay
Inflación de 0,8% en marzo: Los combustibles lideran, el BCP observa
La inflación de Paraguay cerró marzo en 0,8% mensual, con los combustibles como principal factor explicativo en un mes donde la volatilidad del crudo internacional (que llegó a superar USD 100 por barril durante la escalada del conflicto iraní) se trasladó, con cierto rezago previsible, a los precios domésticos. El resultado eleva la inflación acumulada en el primer trimestre de 2026 a niveles que, si bien aún se ubican dentro del rango meta del Banco Central del Paraguay (4% ± 2%), exigen atención en el contexto de un escenario externo que no da señales de estabilizarse en el corto plazo.
El componente energético siguió siendo el driver más sensible al ruido geopolítico: el cierre efectivo del Estrecho de Ormuz durante gran parte de marzo empujó al WTI a superar USD 100/barril y al Brent a rozar USD 113, niveles que inevitablemente se filtran hacia los precios al consumidor en economías importadoras netas como la paraguaya. El BCP, que venía manteniendo una postura de política monetaria estable tras su ciclo de recortes de 2024-2025, ahora debe calibrar si el shock de oferta externo justifica una pausa más prolongada o si la inflación subyacente, que permanece más contenida, le permite continuar con la senda de normalización.
El dato de marzo refuerza la lectura de que el mayor riesgo inflacionario para Paraguay en 2026 es de origen externo antes que doméstico. La economía local no genera presiones de demanda significativas, y los salarios reales no muestran desalineamientos preocupantes. El problema, como siempre, es que el BCP puede controlar muchas variables, pero el precio del barril de petróleo no figura entre ellas.
La bolsa paraguaya cierra el trimestre con USD 2.000 millones: Un hito que ya no sorprende, y eso es la buena noticia
El volumen negociado en la Bolsa de Valores de Asunción acumuló USD 2.000 millones al cierre del primer trimestre de 2026, confirmando que el dinamismo del mercado de capitales local no fue una historia de un trimestre excepcional sino una trayectoria sostenida. El resultado refleja la confluencia de mayor participación de emisores corporativos en el mercado primario, el apetito inversor local en renta fija y la creciente sofisticación de los participantes institucionales.
En perspectiva regional, Paraguay continúa cerrando la brecha con mercados más desarrollados del cono sur. Si el contexto macroeconómico no experimenta deterioros significativos, el mercado podría cerrar 2026 superando el registro anual histórico, una señal positiva del proceso de bancarización y capitalización de la economía paraguaya.
Exportaciones de carne bovina caen 12% en el primer trimestre: USD 453 millones y una señal de alerta moderada
Las exportaciones de carne bovina totalizaron USD 453,3 millones en el primer trimestre de 2026, una contracción del 12% respecto al mismo período del año anterior. La caída combina menor demanda desde Asia, particularmente China, que ha diversificado sus fuentes de abastecimiento, con la ventaja competitiva que el real depreciado le otorga a Brasil en términos de precio FOB, y restricciones sanitarias en algunos mercados de destino. Paraguay debe profundizar su diferenciación por calidad y trazabilidad para no competir únicamente por precio en segmentos donde las economías de escala no favorecen a un exportador de tamaño mediano.
La contracción del primer trimestre no implica necesariamente deterioro estructural: la faena sigue siendo sólida y el stock ganadero permanece en niveles competitivos. Sin embargo, si los mercados asiáticos no recuperan dinamismo de demanda en el segundo trimestre, el impacto sobre las cuentas externas del año podría volverse más visible.
Liquidez bancaria se normaliza y las tasas comienzan a ceder
La liquidez en el sistema bancario paraguayo retomó su proceso de normalización durante el primer trimestre, traduciéndose en una moderación de tasas tanto en créditos como en depósitos. La reducción de tasas activas facilita el acceso a financiamiento para capital de trabajo e inversión en el segmento corporativo, mientras que en retail el impacto más visible se da en créditos hipotecarios y de consumo. El proceso ocurre en contracorriente del entorno global: mientras el BCP tiene margen para mantener o moderar su postura, la Fed enfrenta un escenario donde las expectativas de recorte se han evaporado ante la presión inflacionaria importada desde el conflicto en Medio Oriente, una divergencia de política monetaria que, por ahora, no representa un problema inmediato para el sistema financiero paraguayo, pero sí un factor a monitorear en términos de flujos de capital y tipo de cambio.
Deuda pública sube 14% interanual en febrero: USD 20.694 millones y el debate sobre sostenibilidad
La deuda pública de Paraguay alcanzó USD 20.694 millones a febrero de 2026, registrando un incremento del 14% interanual. El dato refleja tanto el efecto de nuevas emisiones soberanas en mercados internacionales, donde Paraguay mantiene acceso fluido gracias a su calificación crediticia investment grade, como el impacto del tipo de cambio sobre la porción denominada en moneda extranjera, que representa la mayor parte del stock total.
El nivel de deuda como porcentaje del PIB se mantiene en un rango manejable para los estándares regionales, ubicándose por debajo del umbral del 40% que los organismos multilaterales suelen utilizar como referencia de sostenibilidad para economías emergentes de ingreso medio. Sin embargo, el crecimiento del 14% interanual en términos nominales plantea la pregunta relevante: ¿el ritmo de expansión del stock de deuda está acompañado por un crecimiento equivalente de la capacidad de repago, medida por ingresos fiscales y producto?
La respuesta, por el momento, es relativamente tranquilizadora: los ingresos tributarios han mostrado dinamismo, la presión fiscal no ha escalado de manera abrupta, y el servicio de deuda se mantiene dentro de parámetros manejables como porcentaje del presupuesto. El desafío de mediano plazo será sostener esa ecuación en un entorno donde las tasas de interés globales permanecen elevadas y el costo de refinanciamiento en mercados internacionales no ha bajado al ritmo que los modelos de sostenibilidad de deuda asumían hace dos años.
Carne porcina: el rubro silencioso que ya supera USD 12 millones en exportaciones
Las exportaciones de carne porcina superaron USD 12 millones acumulados a marzo de 2026, consolidando uno de los procesos de diversificación productiva más silenciosos y consistentes de la economía paraguaya. El contraste con el desempeño bovino no pasa desapercibido: mientras los bovinos enfrentan una contracción del 12%, los porcinos crecen impulsados por mercados asiáticos (Japón, Corea del Sur y el sudeste asiático) que han ampliado su cuota de importación de carne paraguaya, favorecida por reputación sanitaria y precios competitivos frente a los grandes exportadores europeos. El desafío inmediato es escalar la capacidad de procesamiento y certificación sanitaria para acceder a mercados de mayor valor unitario, donde el precio por tonelada justifica la inversión en trazabilidad y calidad diferenciada.
Estados Unidos
El reporte de empleo de marzo: Sólido en los titulares, complejo en los detalles
El mercado laboral estadounidense cerró marzo con nóminas no agrícolas que superaron el consenso, generando la reacción bifurcada habitual: los optimistas celebraron la resiliencia del empleo, mientras los analistas de política monetaria recordaron que un mercado laboral fuerte en un contexto de inflación elevada no es precisamente una invitación a recortar tasas. El crecimiento salarial mostró una moderación modesta pero insuficiente para cambiar la narrativa de la reunión de mayo.
El trasfondo complica la lectura: el reporte llega en una semana donde el conflicto en Medio Oriente elevó los precios de la energía a niveles no vistos desde 2022, añadiendo un componente inflacionario de duración incierta que ningún modelo de la Fed tiene forma de proyectar con precisión. Las probabilidades de un recorte antes de septiembre se han reducido de manera significativa en las últimas dos semanas. La ironía no escapa a nadie: el mercado laboral más sólido del mundo desarrollado se ha convertido en el principal obstáculo para la relajación de condiciones financieras que el mercado de acciones estaba anticipando.
El crédito privado bajo estrés: «Catastrófico en potencia, pero todavía no»
Analistas señalaron esta semana las vulnerabilidades del sector de crédito privado (private credit) estadounidense, un mercado que superó los USD 2 billones en activos bajo administración durante la era de tasas bajas y que ahora enfrenta su primera prueba de estrés seria. El diagnóstico puede resumirse en una frase que haría las delicias de cualquier regulador prudencial: el potencial de daño es considerable, la materialización todavía no es inminente.
El problema central es estructural: el private credit opera con tasas variables (un detalle irrelevante en 2021 y crítico en 2026) y sin la transparencia de los mercados públicos. Los precios no se marcan a mercado diariamente, lo que significa que el deterioro crediticio puede acumularse sin que los inversores lo perciban hasta que el problema ya no puede ser ignorado. Para los fondos de pensión, compañías de seguros y family offices que han ampliado su exposición a este segmento, el riesgo no es solo crediticio: es también de liquidez en el peor momento posible..
Inflación PCE subyacente en 3,0%: La Fed sigue esperando la señal que no llega
El índice PCE subyacente (el indicador de inflación preferido de la Reserva Federal) registró 3,0% interanual en febrero de 2026, en línea con el consenso, pero significativamente por encima del objetivo del 2% que la Fed lleva persiguiendo desde que Jerome Powell pronunció la palabra «transitorio» y el universo económico nunca lo olvidó. La desinflación avanza, pero a un ritmo que no justifica urgencia en los recortes.
El dato combinado con un mercado laboral sólido y una inflación energética al alza por el conflicto en Medio Oriente dibuja un cuadro que no admite movimientos en el corto plazo. Algunos estrategas del sell-side han comenzado a plantear el escenario (políticamente incómodo, pero técnicamente coherente) de que la próxima variación de tasas podría ser un alza antes que una baja. Una hipótesis que nadie quiere que sea correcta, especialmente en un año electoral.
PIB del cuarto trimestre 2025 revisado a 0,5%: La economía más grande del mundo, perdiendo impulso
La revisión final del PIB estadounidense del cuarto trimestre de 2025 confirmó un crecimiento de 0,5% anualizado, su expansión trimestral más débil desde la normalización post-pandémica. La corrección a la baja refleja principalmente menor consumo privado en bienes duraderos y una acumulación de inventarios inferior a la estimada. No es recesión, pero tampoco es el «aterrizaje suave perfecto» que los mercados celebraban en el tercer trimestre de 2025.
La economía estadounidense entra al segundo trimestre de 2026 con menor impulso, un mercado laboral que se sostiene más por inercia que por expansión activa de la demanda, y con los Treasuries a 10 años por encima del 4,2%, nivel que no favorece ni el crédito al consumo ni la inversión residencial. El vuelo de largo aliento continúa, pero las turbulencias son cada vez más frecuentes.
Mundo
El FMI advierte: La guerra en Medio Oriente implica menor crecimiento y mayor inflación
La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, confirmó esta semana lo que cualquier modelo con un shock energético de esta magnitud proyecta: el conflicto en Medio Oriente derivará en menor crecimiento global y mayor inflación, una combinación que en los libros de texto se llama estanflación y que los bancos centrales del mundo desarrollado han estado tratando de evitar desde 2022. El canal de transmisión es directo: energía más cara eleva costos de producción, comprime márgenes, reduce ingresos disponibles y fuerza políticas monetarias más restrictivas, justo cuando el crecimiento necesita oxígeno. Para las economías emergentes importadoras de energía, el impacto es proporcionalmente mayor y el margen de maniobra fiscal para absorberlo, considerablemente menor.
El Banco de Japón considera subir tasas con un ojo puesto en Medio Oriente
Un funcionario del BoJ señaló que la institución evalúa una nueva suba de tasas, condicionada al impacto del conflicto en Medio Oriente sobre la economía japonesa. El dilema es clásico pero agudizado: Japón es uno de los mayores importadores de petróleo del mundo, el yen ya acumula una depreciación considerable frente al dólar, y una suba de tasas podría apoyar la moneda, pero enfriaría una economía que no ha consolidado su salida definitiva de la deflación. La decisión del BoJ ilustra el dilema de política monetaria de 2026: en un mundo donde los shocks de oferta energética generan simultáneamente inflación y desaceleración, los bancos centrales deben elegir qué problema atacar sabiendo que cualquier respuesta agrava el otro.
Las bolsas europeas repuntan: El alto al fuego como catalizador de alivio
El lunes 7 de abril los mercados europeos protagonizaron un rally de alivio impulsado por el anuncio del alto al fuego, con el STOXX 600 liderando las ganancias regionales y los sectores de aviación, turismo y energía encabezando el rebote. Europa es la región desarrollada más expuesta al shock energético de Medio Oriente tanto por su dependencia de importaciones de crudo y gas como por la vulnerabilidad de sus cadenas de suministro a los costos de flete marítimo en el Mar Rojo. El mercado no esperaba que los problemas estructurales se resolvieran; simplemente celebró que empeoraran más despacio. El rebote no borra, sin embargo, las pérdidas del trimestre, ni los fundamentos de una economía real que sigue desacelerándose.
Los precios de combustibles refinados en Asia: El alto al fuego no resuelve el estrés de oferta
A pesar del rebote en los precios del crudo tras el alto al fuego, los combustibles refinados en Asia continuaron mostrando estrés de oferta a mediados de semana. Los márgenes de refinación se mantuvieron elevados, evidenciando que la disrupción en las cadenas de suministro físico no se corrige a la misma velocidad que los mercados financieros descuentan la reducción del riesgo geopolítico. El mercado le enseñó al alto al fuego una lección básica de logística: anunciar que el barco no se va a hundir no lo saca inmediatamente del fondo del mar. Para India, Japón, Corea del Sur y los países del ASEAN, el estrés en combustibles refinados sigue traduciendo en inflación local, márgenes industriales comprimidos y balanzas comerciales bajo presión.
OPEC+ debate en silencio un aumento de producción que nadie sabe cómo anunciar
En medio del conflicto, la OPEC+ comenzó a discutir internamente la posibilidad de aumentar producción, movimiento descrito por analistas como «teórico», que en el lenguaje diplomático del la OPEC+ equivale a «real, pero sin consenso todavía». Arabia Saudita enfrenta incentivos contradictorios: precios elevados generan ingresos fiscales que el reino necesita para el Vision 2030, pero la presión de Washington para aumentar la oferta como parte de la estrategia de desescalada tampoco puede ser ignorada completamente. El resultado más probable es que la OPEC+ mantenga su postura de esperar y ver sin comprometer nada y sin resolver nada. Exactamente el tipo de equilibrio en el que los consorcios de commodities se sienten más cómodos.
Conflicto en el Medio Oriente: Narrativa cronológica: la semana del alto al fuego que nadie del todo creyó
Martes 7 de abril — Trump anuncia el alto al fuego: el petróleo cae USD 12 y los mercados celebran
El martes abrió con la noticia que los mercados llevaban semanas esperando: Trump anunció un alto al fuego de dos semanas en el conflicto entre Estados Unidos-Israel e Irán, destinado a facilitar negociaciones sobre la reapertura del Estrecho de Ormuz. La reacción fue inmediata: el WTI cayó USD 12,04 hasta USD 100,90 por barril (su mayor caída diaria desde que la escalada comenzó) mientras los mercados de acciones globales rebotaron con fuerza, los bonos del Tesoro se estabilizaron y el dólar cedió ante la reducción de la demanda de activos refugio.
La lectura de fondo, sin embargo, exigía cautela. El alto al fuego era de dos semanas, no un acuerdo de paz. Israel no había modificado sus objetivos estratégicos. Irán seguía controlando de facto el tráfico del Estrecho. Y Trump, con la coherencia comunicacional que lo caracteriza, advirtió simultáneamente que, si las negociaciones fracasaban, la respuesta sería una «escalada mayor». El mercado celebró el lado optimista de la ecuación y archivó el resto. Por ahora.
Miércoles 8 de abril — El petróleo rebota: el mercado físico recuerda que el crudo no sabe leer titulares
El rebote llegó apenas 24 horas después del derrumbe. El miércoles los futuros del WTI volvieron a subir, en una secuencia que ilustra la tensión entre la narrativa financiera del alto al fuego y la realidad operativa del mercado físico. Los traders argumentaron que la caída del martes había sido técnicamente exagerada: el Estrecho seguía sin operar con normalidad, los contratos de entrega física a corto plazo continuaban mostrando backwardation (señal de escasez de oferta inmediata, no de abundancia) y las navieras seguían cobrando sobrecostos de riesgo de guerra para transitar rutas próximas al Golfo Pérsico. La esperanza diplomática alivia los contratos financieros; los mercados físicos de producto refinado, que operan en tiempos de entrega reales, tardaron más en convencerse.
Jueves 9 de abril — Trump escala la retórica y los mercados recalibran
El jueves trajo el componente que el mercado había archivado el martes: Trump advirtió que, si el proceso de paz fracasaba, el resultado sería una «escalada mayor de la guerra», reinstaurando parte de la prima de riesgo geopolítico que el alto al fuego había comprimido dos días antes. Los mercados globales mostraron una reacción más contenida pero perceptible, futuros del S&P 500 cediendo, el oro recuperando terreno, el petróleo operando en rangos inciertos. El cierre de semana dejó una geometría compleja: crudo significativamente por debajo de los máximos de marzo, pero lejos de los niveles pre-conflicto, mercados de acciones con ganancias netas impulsadas por el rally del martes, pero con momentum decreciente, y renta fija reflejando la ambigüedad sobre la trayectoria de tasas. Si la semana empezó con un guión de alivio, terminó como un episodio de suspenso. El próximo capítulo depende de negociaciones cuyo desenlace permanece abierto y dado el track record reciente de la región, el mercado tiene sobradas razones para no excederse en optimismo.