Economía global en la tormenta: El conflicto en Medio Oriente sacude mercados, petróleo y finanzas Internacionales
El mundo vive una de las semanas más convulsionadas de la última década. El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán (iniciado el 28 de febrero de 2026 con la Operación Epic Fury) ha clausurado de facto el Estrecho de Ormuz, bloqueando cerca del 20% del suministro global de petróleo y gas. Mientras los precios del crudo superan los USD 100 por barril y los indicadores de actividad empresarial envían señales de estanflación en varios continentes, Paraguay navega estas aguas turbulentas con tasas ancladas, exportaciones que muestran señales mixtas y una apuesta inédita: convertirse en proveedor mundial de créditos de carbono.
Paraguay
El BCP mantiene la tasa en 5,5%: Calma en medio del temporal
El Comité de Política Monetaria del Banco Central del Paraguay decidió mantener la tasa de interés de referencia en 5,50% anual, destacando que la actividad económica sigue creciendo de manera moderada y que la inflación se mantiene dentro de niveles bajos. La decisión se tomó en un contexto de incertidumbre internacional por el conflicto en Medio Oriente y la volatilidad en los precios de energía y productos agrícolas. En la práctica, la decisión equivale a decirle al mercado: «aquí no hay pánico», algo no menor en un entorno donde media docena de bancos centrales ya están revisando sus proyecciones a la baja.
En Paraguay, el Indicador Mensual de Actividad Económica registró en enero una expansión interanual de 0,9%, impulsada por la dinámica positiva de los sectores de agricultura, electricidad, agua y servicios. La inflación interanual del IPC se situó en 2,3%, mientras que las expectativas inflacionarias se mantienen ancladas en 3,5% para todos los plazos consultados. Ese anclaje de expectativas (en un año donde el Brent alcanzó su pico más alto en cuatro años) es quizás el dato más relevante del informe, porque sugiere que el ruido externo aún no permea las decisiones cotidianas de consumidores y empresas locales.
Paraguay apuesta al mercado de carbono como nuevo motor de exportación
Paraguay busca consolidarse como un actor clave en el mercado global de carbono, destacando su abundancia de recursos naturales, su sector forestal con alto potencial de secuestro de carbono y una de las huellas de carbono más bajas del mundo. El país apunta a atraer inversiones verdes, promover proyectos sostenibles y transformar su capital natural en oportunidades de desarrollo económico y social para comunidades rurales, productores familiares y jóvenes emprendedores.
Desde 2021, Paraguay ha firmado acuerdos con países como Singapur, Emiratos Árabes Unidos y Taiwán para consolidarse como proveedor confiable en la generación, certificación y comercialización de créditos de carbono de alta calidad. El Carbon Forum se presenta como un espacio de intercambio orientado a atraer socios y proyectos que aprovechen el potencial ambiental y económico del país, mientras se impulsa la transición hacia una economía más sostenible e inclusiva. En otras palabras, Paraguay quiere cobrarle al mundo por sus árboles. Y curiosamente, en el contexto de la mayor crisis energética desde los años 70, ese argumento nunca había sido tan oportuno.
Exportaciones: La soja salva el trimestre, la carne lo complica
Las exportaciones registraron un desempeño dispar en el primer bimestre de 2026, con un fuerte impulso del sector primario, cuyos envíos crecieron 17% interanual hasta alcanzar USD 783,3 millones, liderados principalmente por la soja. Sin embargo, el comportamiento fue parcialmente contrarrestado por la caída de los envíos de manufacturas de origen agropecuario, que disminuyeron 5,4% debido a menores envíos de carne bovina, harina y aceite de soja.
Las cifras puntuales revelan el contraste con claridad: los envíos de carne y menudencia bovina cayeron 13,9% respecto al mismo período del año anterior, registrándose USD 48,2 millones menos que en el primer bimestre de 2025. La harina de soja cayó 25,4%, pasando de USD 67,3 millones a USD 50,2 millones. No obstante, dentro de esta agrupación se destacó el importante crecimiento de las exportaciones de bebidas, líquidos alcohólicos y vinagre, que se exportaron por USD 42,8 millones. El dato de las bebidas, con un salto de más de 475%, merece una mención aparte: al parecer, mientras el mundo discute sobre petróleo, Paraguay está perfeccionando su propuesta de exportación de alcohol. Nadie puede acusar al país de falta de creatividad.
Intercambio con el Mercosur crece 4,4% en enero
En enero de 2026, Paraguay registró un aumento del 4,4% en sus exportaciones al Mercosur, alcanzando USD 621,9 millones, según el informe de comercio exterior del MEF. Este crecimiento fue impulsado principalmente por mayores envíos de energía eléctrica y derivados de soja. Al mismo tiempo, las importaciones desde el bloque registraron una disminución del 3,3%, lo que permitió al país mantener un saldo comercial favorable en su intercambio con la región.
Los envíos de habas, poroto y semillas de soja representaron ingresos por USD 253,0 millones, aunque con una caída del 17,5% frente al mismo período del año anterior. En cambio, la energía eléctrica creció 19,7%, con exportaciones por USD 102,2 millones, mientras que las exportaciones de harina de soja registraron un aumento superior al 1.604%, constituyéndose en una de las grandes sorpresas del informe. El Mercosur sigue siendo el patio trasero más importante de Paraguay: le compra más, le vende menos y, por ahora, le da números positivos para empezar el año.
Estados Unidos
El shock iraní sacude los bonos del Tesoro
El shock del petróleo iraní ha trastocado las proyecciones de tasas y agitado los mercados de bonos del Tesoro de Estados Unidos, llevando la volatilidad a sus niveles más altos en casi un año y generando ventas que están afectando seriamente la liquidez. Lo que antes era una correa de transmisión confiable entre política monetaria y mercados financieros, hoy parece cortada. El banco Morgan Stanley señaló que la liquidez en los bonos del Tesoro de corto plazo se había deteriorado notablemente, con los diferenciales entre precios de compra y venta en los bonos a dos años ampliándose casi un 30% durante marzo en comparación con febrero.
En un shock de oferta energética, la Reserva Federal tendrá que hacer malabarismos entre los riesgos al alza para la inflación y el creciente riesgo de que la economía pierda impulso, con mucho dependiendo de la duración de la guerra y su impacto en los precios energéticos y las cadenas de suministro globales. Además, el gasto en defensa podría elevar aún más el déficit, ya que el involucramiento de Estados Unidos en Irán podría llevar el presupuesto militar a niveles no vistos desde la Guerra de Corea.
El petrodólar en la cuerda floja
El sistema del petrodólar descansa en tres pilares: la necesidad de Estados Unidos de petróleo, la fijación del precio del crudo en dólares y la relación de seguridad entre la región del Golfo y Washington. Los tres pilares están ahora bajo presión. Durante décadas, este arreglo fue tan sólido como predecible; hoy luce más frágil que nunca. Reportes de que los buques petroleros podrían tener permitido el paso por el Estrecho de Ormuz (bloqueado de otra forma) si el petróleo se denomina en yuanes es uno de los muchos elementos que los mercados observan de cerca con implicancias de largo plazo.
Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Omán y Bahrein vinculan sus monedas al dólar, lo que requiere grandes reservas de apoyo estimadas en alrededor de USD 800 mil millones. Pero eso se ve empequeñecido por los fondos soberanos del Consejo de Cooperación del Golfo, estimados en gestionar más de USD 6 billones invertidos en todo el mundo, fuertemente en activos vinculados a Estados Unidos. Deutsche Bank lo sintetizó con una frase que el mercado repite sin parar: la importancia estratégica del Medio Oriente para el rol del dólar como moneda de reserva no debe subestimarse, y el conflicto actual podría ser la prueba definitiva para el régimen del petrodólar.
Mundo
La guerra ya toca la economía global: Alarmas de estanflación
La guerra de Irán ya está afectando a las principales economías del mundo, de acuerdo con encuestas empresariales que muestran cómo el aumento de los precios energéticos y la mayor incertidumbre están frenando la actividad y elevando las expectativas inflacionarias. El índice PMI compuesto flash de la zona euro cayó a un mínimo de diez meses de 50,5 en marzo, por debajo de las expectativas. El economista en jefe de S&P Global describió los datos europeos como señales de estanflación: la peor combinación posible para un banco central, precios subiendo y crecimiento frenando, y además el escenario que los libros de macroeconomía describen el más difícil de gestionar.
En Gran Bretaña, la actividad empresarial creció al ritmo más lento en seis meses, mientras que los costos de insumos de los fabricantes se aceleraron a la tasa más rápida desde 1992. En Japón, el PMI compuesto cayó a 52,5 en marzo desde 53,9 en febrero. India (que importa cerca del 90% de su petróleo crudo) vio su crecimiento del sector privado alcanzar un mínimo de tres años en marzo, con costos de insumos aumentando al ritmo más rápido desde junio de 2022.
Los activos refugio pierden su brillo: El oro y los bonos fallan
El conflicto en Medio Oriente ha generado una paradoja notable en los mercados de capitales. La guerra en Irán y el aumento de los precios energéticos han sacudido los mercados globales, impactando no solo las acciones sino también los activos refugio tradicionales como los bonos, el oro y las divisas. El S&P 500 se encamina a su peor mes en un año. El oro cayó un 11% en una semana, registrando su mayor pérdida semanal desde 1983. El metal ha bajado más del 14% desde que comenzó la guerra, ya que los precios energéticos en alza están llevando a los bancos centrales de todo el mundo a replantearse su postura frente a los tipos de interés. Como suele ocurrir en los mercados: cuando todos necesitan liquidez al mismo tiempo, no queda refugio que no se moje.
China y mercados asiáticos: Entre la tormenta y la oportunidad
Las acciones de China y Hong Kong estuvieron en camino de registrar su peor jornada en casi un año mientras la guerra en Medio Oriente avivaba los temores de estanflación y sacudía los mercados financieros globales. Los inversores liquidaron acciones en sectores que van desde tecnología hasta turismo y agricultura, temiendo el impacto de la suba del petróleo y la debilidad de la demanda. Sin embargo, el panorama se aclaró parcialmente a mediados de semana cuando el presidente Trump señaló que ambos países negociaban, lo que impulsó al Nikkei 225 a ganar casi un 3%, al Hang Seng a subir más de 1% y al S&P/ASX 200 australiano a avanzar casi un 2%, recordando a los mercados que, en tiempos de guerra, cada tuit presidencial cotiza.
Japón: La inflación baja del 2%, pero el problema es la deuda del contexto
La inflación núcleo de Japón cayó por debajo del objetivo del 2% del Banco Central de Japón en febrero por primera vez en casi cuatro años, dificultando la justificación de nuevas subas de tasas de interés. El índice de precios al consumidor núcleo (que excluye los precios de alimentos frescos) subió 1,6% interanual en febrero, desacelerándose desde un alza del 2,0% en enero.
La paradoja japonesa es llamativa: el Banco de Japón enfrenta una difícil disyuntiva, ya que el conflicto eleva las presiones inflacionarias mientras daña los beneficios corporativos y una economía que depende fuertemente del combustible importado. Si el BOJ subiera tasas, podría dañar una economía ya golpeada por el deterioro del sentimiento empresarial. Japón importa el 95% de su energía desde Medio Oriente; dicho de otro modo, lo que ocurre en el Estrecho de Ormuz no es geopolítica lejana para Tokio: es la factura mensual de luz y gas del país.
Petróleo
Irak: Sin lugar para guardar petróleo, sin lugar a donde exportarlo
La producción de petróleo en las principales zonas petrolíferas del sur de Irak cayó cerca de un 80%, hasta aproximadamente 800.000 barriles por día, ya que el país no puede exportar crudo por el Estrecho de Ormuz, reportaron tres funcionarios de energía iraquíes. Antes del conflicto, la producción de esas zonas se situaba en torno a los 4,3 millones de barriles diarios.
Irak solicitó a BP reducir la producción del gigantesco yacimiento Rumaila en 100.000 barriles diarios y a la italiana Eni recortar la producción del campo Zubair en 70.000 barriles diarios. Los funcionarios de energía iraquíes advirtieron que podrían anunciarse nuevos recortes en los próximos días si la crisis en el Estrecho de Ormuz permanece sin resolver. En términos simples: Irak tiene el petróleo, tiene las instalaciones, pero los tanques están llenos y los barcos no pueden salir. Es como tener la heladera repleta y el camión de reparto bloqueado en la puerta del supermercado.
Los precios del crudo suben al ritmo de las negociaciones
El petróleo subió más de USD 1 por barril, recuperando parte de las pérdidas de la sesión anterior, en medio de preocupaciones por que el prolongado enfrentamiento en Medio Oriente seguirá perturbando los flujos energéticos. Los futuros de Brent subieron a USD 103,87 por barril, mientras que el crudo WTI avanzó a USD 91,81 por barril. Irán sigue revisando la propuesta de paz presentada por Washington, pero su canciller dejó en claro que el país no tiene intención de entablar negociaciones directas para poner fin al conflicto.
La «coraza petrolera» de Trump muestra grietas
El presidente Trump entró a la guerra de Irán convencido de que la abundancia de petróleo de Estados Unidos protegería al país del tipo de shock energético que azota a gran parte del mundo. Cuatro semanas después del inicio del conflicto, ese escudo luce frágil. La razón es estructural: en mercados petroleros interconectados, la abundancia doméstica no compra inmunidad. Los precios de la gasolina en las estaciones de servicio estadounidenses ya saltaron más de un 30% este mes y están a punto de superar los USD 4 por galón, pese a los esfuerzos de la Casa Blanca por contener los precios. Los precios minoristas del diésel cruzaron los USD 5 por galón por solo la segunda vez en la historia. Trump lo describió como «un pequeño precio a pagar» por los objetivos de la guerra. Los conductores estadounidenses probablemente tengan una opinión distinta al momento de llenar el tanque.