Análisis: por qué una corrección en inteligencia artificial difícilmente replique 2000 o 2008
Con las acciones de semiconductores en retroceso y el temor a una burbuja de inteligencia artificial en ascenso, la columna de Jamie McGeever sostiene que las comparaciones con el desplome de las dotcom y con la Crisis Financiera Global de 2008 resultan desacertadas. El punto de partida es la resiliencia del conjunto del mercado: el Dow Jones y el S&P 500 cotizan apenas 1% y 2% por debajo de sus máximos históricos, respectivamente, y el Russell 2000 de baja capitalización acumula un alza del 20% en el año. La tensión se concentra en el segmento tecnológico: el Nasdaq coquetea con una corrección del 10% y el Philadelphia Semiconductor Index, aún con una ganancia anual del 55%, ingresó recientemente en un mercado bajista técnico. Los argumentos bajistas apuntan a la acumulación de deuda y apalancamiento —en particular a los esquemas de "financiamiento circular" mediante los cuales las empresas de la cadena de valor de inteligencia artificial se financian entre sí—, a la concentración récord de los índices (los semiconductores representan un 19% del S&P 500, más del doble que en 2000), al costo récord de asegurar contra el incumplimiento de algunos hyperscalers y a un mercado de crédito privado opaco de USD 3 billones expuesto al alza de los rendimientos de bonos. A ello se suma la exuberancia declarativa del sector: "creo que tenemos la capacidad, como industria, de duplicarnos cada año", declaró el CEO de Nvidia, Jensen Huang, a Bloomberg la semana pasada. El contraargumento se apoya en valuaciones y en riesgo sistémico. El ratio precio/beneficio proyectado a 12 meses del Nasdaq se ubica en torno a 30 veces, frente a 70 veces en marzo de 2000, y muchas de las compañías hoy bajo presión son firmas establecidas y altamente rentables, a diferencia de las empresas de internet sin ganancias que impulsaron el auge de las dotcom —episodio en el que el Nasdaq se desplomó 75% y demandó 15 años para recuperarse. La comparación con 2008 resulta aún más distante: el S&P 500 y el Nasdaq perdieron cada uno la mitad de su valor en apenas siete meses antes de tocar fondo a comienzos de marzo de 2009, con el mínimo del S&P 500 del 6 de marzo en 666 puntos, mientras la economía estadounidense se contrajo 5% de pico a valle entre 2007 y 2009, la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial. La crisis se originó en el mercado inmobiliario, sector que representa el 16% del PIB estadounidense y que incide de forma directa sobre el consumo a través del efecto riqueza; un retroceso adicional del 25% en acciones de semiconductores o una caída del 50% en crédito privado difícilmente tendrían un impacto económico equivalente. Adicionalmente, la regulación específica, las normas de capital más estrictas y la supervisión reforzada implementadas desde 2008 vuelven extremadamente remota una congelación del sistema bancario estadounidense. La conclusión de la columna no niega los riesgos vigentes en materia de concentración de mercado, expectativas de retorno elevadas y exuberancia irracional, pero relativiza su alcance: no todo mercado bajista constituye una crisis. Fuente: Reuters — Open Interest (columna de opinión), vía sindicación The Globe and Mail y TradingView — análisis editorial Sudameris