Apuestas por alzas de tasa dejan las ganancias del yen posintervención a merced del Banco de Japón

La intervención coordinada entre Japón, el Tesoro de Estados Unidos y Corea del Sur ejecutada el 30 y 31 de julio —la primera acción conjunta de este tipo desde 1998— impulsó al yen aproximadamente 5% entre fines de julio y comienzos de agosto, tras un episodio de intervención unilateral récord de Japón en abril-mayo que no logró revertir la tendencia. La moneda se recuperó desde un mínimo de 40 años de 163,99 por dólar hasta alcanzar 155,20, pero posteriormente se debilitó de nuevo por encima del nivel de 159. El repricing de expectativas de política monetaria añadió 25 puntos básicos de alzas descontadas para este año, y los mercados asignan actualmente una probabilidad de 76% a un incremento de la tasa de interés del Banco de Japón en septiembre, según datos de Tokyo Tanshi, frente a 24% el 30 de julio. El detonante del movimiento fue el planteo del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, instando a Japón a acompañar la intervención con "política y fundamentos", interpretado como una presión para que la primera ministra Sanae Takaichi module su postura expansiva y habilite el alza de tasas. Bajo el nuevo esquema operativo, Japón puede obtener dólares contra sus tenencias de Treasuries mediante la facilidad de repo FIMA de la Reserva Federal en lugar de venderlas, mecanismo que según State Street Investment Management opera como señal de compromiso político para fijar un techo en torno a 160 en el par dólar-yen. Mizuho Securities adelantó su escenario base para la próxima alza a septiembre y elevó su proyección de tasa terminal a 1,75% desde 1,50%. Persisten como contrapeso las preocupaciones por el déficit fiscal japonés y los recortes tributarios sin financiamiento, que presionan al alza los rendimientos de deuda soberana. Fuente: Reuters — análisis editorial Sudameris