Ataques de drones ucranianos sobre las tres principales terminales de exportación de crudo rusas —Novorossiysk en el Mar Negro y Primorsk y Ust-Luga en el Mar Báltico— han dejado fuera de operación aproximadamente el 40% de la capacidad exportadora de Rusia, o cerca de 2 millones de b/d, según cálculos de Reuters basados en datos de mercado. La terminal de Novorossiysk, con capacidad de hasta 700,000 b/d, opera por debajo de su programa de carga desde un ataque masivo de drones a principios de mes, mientras que las cargas en Primorsk y Ust-Luga fueron suspendidas nuevamente tras un segundo ataque esta semana. En paralelo, las exportaciones por el gasoducto Druzhba hacia Hungría y Eslovaquia están efectivamente interrumpidas desde enero, y las frecuentes incautaciones de petroleros rusos en Europa han afectado 300,000 b/d de petróleo ártico proveniente de Murmansk. El impacto golpea a Rusia en el peor momento: los precios del crudo superaron los $100/barril a raíz del conflicto con Irán, lo que había creado condiciones favorables para las exportaciones rusas, principal fuente de financiación del presupuesto federal —que depende del petróleo en torno al 25% de sus ingresos— en una economía de $2.6 billones. Con las rutas occidentales bajo ataque, Moscú depende de las exportaciones hacia Asia, pero la capacidad de esas rutas es limitada: continúan los envíos por los gasoductos hacia China (Skovorodino-Mohe y Atasu-Alashankou) y por mar desde el puerto de Kozmino (ESPO Blend). Los ataques ucranianos sobre refinerías han reducido además la capacidad de refinación de Rusia en un 17%, equivalente a 1.1 millones de b/d, según cálculos adicionales de Reuters.

El oro spot se mantuvo estable en $4,503.29/oz a las 0300 GMT del jueves, mientras los futuros de oro en EE.UU. con entrega en abril retrocedían un 1.2% hasta $4,500, según Reuters. El metal precioso refleja una dinámica atípica en el contexto geopolítico actual: si bien el conflicto Irán-EE.UU. inicialmente impulsó el precio a máximos históricos, el posterior encarecimiento del petróleo ha reavivado los temores de estanflación, empujando a los bancos centrales —con la Fed a la cabeza— a señalar tipos altos por más tiempo, lo que reduce el atractivo del oro como activo sin rendimiento frente a los bonos soberanos. El analista Kyle Rodda, de Capital.com, señaló que en las próximas 24 a 48 horas el precio del oro seguirá reaccionando a los titulares sobre negociaciones. Las grandes casas de inversión mantienen perspectivas alcistas para el medio plazo: J.P. Morgan proyecta que el metal alcance los $6,000/oz a fin de 2026, mientras Goldman Sachs sitúa su objetivo de año en $5,400/oz, apoyándose en la continuidad de compras estructurales por parte de bancos centrales a niveles sostenidamente por encima de los registros previos a la pandemia. El diferencial entre el precio actual y esas proyecciones sugiere que el mercado descuenta un escenario de desescalada relativamente pronto, con una eventual reapertura del Estrecho de Ormuz que aliviaría las presiones inflacionarias y permitiría relajar las expectativas de tasas. Los niveles técnicos clave a vigilar son el soporte en $4,100/oz (media móvil de 200 días) y la resistencia en $4,600/oz, en torno a la cual el metal encontró vendedores en las últimas dos sesiones.