China acelera 20 acuerdos comerciales para consolidar su posicionamiento en el comercio global más allá de los aranceles de Trump
China está aprovechando la incertidumbre generada por las políticas arancelarias de la administración Trump para integrar su base manufacturera —la más grande del mundo— a los principales bloques económicos globales, incluyendo la Unión Europea, los estados del Golfo Pérsico y el bloque trans-Pacífico CPTPP. Un análisis de Reuters basado en más de 2.000 documentos académicos avalados por la Academia China de Ciencias Sociales (CASS) y la Universidad de Pekín revela una estrategia sistemática orientada a revertir la política comercial estadounidense y neutralizar la estrategia de contención de Washington, con aceptación interna de que los cambios estructurales son un costo justificado para la dominancia comercial de largo plazo. El superávit comercial de China asciende a USD 1,2 billones. En el ámbito de acciones concretas, el acuerdo alcanzado con Canadá durante la visita del primer ministro Mark Carney a Pekín —que reduce aranceles sobre vehículos eléctricos chinos— se constituye en el primero de una serie destinada a erosionar el leverage diplomático de Washington. China también ha activado negociaciones con Honduras, Panamá, Perú, Corea del Sur y Suiza, y el canciller Wang Yi exploró la viabilidad de un tratado de libre comercio con Bruselas y presionó al Consejo de Cooperación del Golfo para concluir negociaciones pendientes. El ministro de Comercio Wang Wentao ha establecido la adhesión al CPTPP como una prioridad estratégica, mientras el país gestiona las presiones sobre su modelo de demanda interna y el riesgo de sobreproducción industrial percibido por sus socios comerciales.