China emerge como refugio inesperado frente al shock petrolero: acciones y yuan muestran resiliencia relativa
A pesar de ser el mayor importador mundial de crudo, China exhibe una resistencia relativa inusual frente al shock petrolero: sus acciones cayeron menos que los mercados globales desde el inicio del conflicto, el yuan se mantuvo estable frente al dólar y los rendimientos de bonos gubernamentales apenas se movieron. La explicación radica en décadas de inversión estratégica en energías renovables, dominio en la cadena de suministro de energía limpia y una acelerada adopción de vehículos eléctricos, lo que redujo su dependencia relativa del petróleo importado. Adicionalmente, China mantiene reservas estratégicas estimadas en 1.400 millones de barriles —más del triple de los niveles estadounidenses—, suficientes para cubrir aproximadamente seis meses de importaciones de Oriente Medio en un escenario adverso. Según estimaciones de Macquarie Group, incluso con el crudo en USD 100/barril, el efecto sobre la inflación al consumidor china sería de apenas ~1%, dado que las importaciones de crudo a través del Estrecho de Ormuz representan solo el 6,6% del consumo energético total del país, según cálculos de Nomura. No obstante, el principal riesgo identificado por analistas es el impacto indirecto sobre las exportaciones chinas si los precios elevados del crudo deterioran el crecimiento global. China también ordenó restricciones en las exportaciones de combustibles refinados para preservar inventarios domésticos, y cuenta con decenas de millones de barriles de crudo en buques próximos a sus costas, según datos del proveedor Kpler. BNP Paribas calificó al mercado chino como "relativamente atractivo" frente al resto de la región dada su mayor orientación doméstica.