Cinco anomalías de la inteligencia artificial a seguir en la temporada de balances
En una columna de Reuters Open Interest, Jamie McGeever destaca la creciente divergencia entre el mercado accionario y el de crédito en torno a la inteligencia artificial. Según Michael Cembalest, de JPMorgan Private Bank, un grupo de 41 acciones vinculadas a la IA explica el 75% del retorno del S&P 500, el 80% del crecimiento de utilidades y el 90% del aumento del gasto de capital desde el lanzamiento de ChatGPT en noviembre de 2022. Sin embargo, muchos de los bonos emitidos para financiar la inversión récord en IA cotizan débiles, y los spreads de los credit default swaps alcanzaron máximos para CoreWeave y Oracle, e incluso para Amazon, Alphabet y Meta, mientras el índice de semiconductores acumula un alza de 55% en el año. La columna señala además que el uso de tokens sigue en aumento, pero el crecimiento del gasto en ellos se desacelera por la caída de precios, lo que plantea dudas sobre la conversión de demanda en ingresos para los desarrolladores de modelos. Analistas de Morgan Stanley estiman un déficit de suministro eléctrico de entre 30% y 40% para los desarrolladores de centros de datos en Estados Unidos hasta 2028, lo que deja chips almacenados y depreciándose. McKinsey y S&P Global proyectan que las seis principales hiperescaladoras invertirán más de USD 7 billones en centros de datos y gasto relacionado entre 2025 y 2030, mientras Stijn Van Nieuwerburgh, de la Universidad de Columbia, calcula que se requerirían ingresos anuales cercanos a USD 3,55 billones hacia 2032 para obtener un retorno de 10% sobre esa inversión.