Cortar la ruta petrolera del mar Rojo podría ser una crisis de más para el mercado del crudo
La amenaza hutí de bloquear el estrecho de Bab el-Mandeb llega en un momento particularmente adverso para el mercado petrolero, dado que la vía se había convertido en el principal atajo alternativo al estrecho de Ormuz, cuyo tráfico de buques se ha reducido drásticamente en los últimos días. Arabia Saudita había logrado sortear parcialmente las interrupciones en Ormuz transportando crudo mediante oleoductos hasta Yanbu, en la costa del mar Rojo, con envíos desde ese puerto que promediaron 4,14 millones de barriles diarios en junio de 2026, redireccionando efectivamente cerca del 64% de los volúmenes tradicionalmente exportados vía Ras Tanura. Con la navegación por Bab el-Mandeb ahora también bajo amenaza, el corredor alternativo que reducía la dependencia del reino respecto de Ormuz enfrenta sus propios riesgos de seguridad, en un escenario en que los dos principales puntos de estrangulamiento energético de Medio Oriente podrían quedar comprometidos simultáneamente. Según datos de Kpler, cerca de 6 a 7 millones de barriles diarios de crudo transitan actualmente por Bab el-Mandeb, de los cuales aproximadamente la mitad corresponde a crudo saudí cargado en Yanbu y la mayor parte del resto a crudo ruso con destino a Asia. La ruta alternativa a través del Canal de Suez, bordeando África por el Cabo de Buena Esperanza, permitiría mantener parte del crudo en movimiento pero añadiría semanas a los tiempos de entrega —el trayecto desde Yanbu hasta Corea del Sur pasaría de unos 24 días a aproximadamente 54—, incrementaría sustancialmente los costos de flete y combustible, y generaría problemas logísticos que limitarían el volumen exportable. Un obstáculo adicional es que los superpetroleros (VLCC) plenamente cargados que transportan la mayor parte del crudo de Yanbu no pueden atravesar el Canal de Suez por su calado, lo que obligaría a transferir parte de la carga mediante el oleoducto SUMED de Egipto o a recurrir a buques Suezmax de menor tamaño, elevando costos y reduciendo la eficiencia de las exportaciones. Fuente: Reuters — análisis editorial Sudameris