Crisis en Irán genera fuga masiva hacia efectivo; oro, bonos y acciones caen de forma sincronizada
El martes 3 de marzo los mercados globales registraron un fenómeno inusual: la liquidación simultánea de activos considerados seguros —oro, bonos del Tesoro de EE.UU. y otras deudas soberanas— junto con renta variable, mientras el efectivo y el dólar emergieron como los únicos repositorios de valor durante la escalada del conflicto con Irán. La ruptura del patrón clásico de correlación activo seguro/activo de riesgo respondió a la ampliación del conflicto hacia el Líbano, los ataques iraníes sobre infraestructura energética en países del Golfo y los bloqueos en el Estrecho de Ormuz. El Dow Jones cedió hasta 1.200 puntos en el pico de la jornada, aunque cerró con pérdidas más moderadas; el S&P 500 y el Nasdaq se estabilizaron en descensos inferiores al 1% tras el anuncio de Trump sobre escolta naval. El dólar reforzó su posición como refugio primario, con el índice DXY avanzando cerca de 0,95% hasta su nivel más alto en cinco semanas. Los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 años registraron su mayor suba diaria desde octubre al superar el 4,04%, reflejando expectativas de presiones inflacionarias derivadas del encarecimiento del crudo. El oro cotizó por encima de los USD 5.300 por onza, en tanto que analistas de State Street y Carson Group señalaron que, históricamente, el S&P 500 tiende a recuperar terreno en el semestre posterior a eventos geopolíticos de alta envergadura, con una ganancia promedio del 3,4% a seis meses desde el inicio del conflicto.