Crisis energética por conflicto en Irán: análisis sobre las ilusiones del mercado y los riesgos estructurales del suministro

En una columna de análisis publicada por Reuters el 7 de abril, el columnista Clyde Russell identifica tres "ilusiones" que distorsionan la percepción del mercado sobre la crisis energética generada por el conflicto en Irán. La primera es creer que la reapertura del Estrecho de Ormuz resolverá el problema de suministro de crudo y productos refinados de forma inmediata; la segunda es suponer que el shock es exclusivamente en petróleo crudo cuando también afecta al GNL y a los derivados; la tercera es asumir que el mercado regresará rápidamente a un equilibrio de precios similar al previo al conflicto. Con el Brent y el WTI cotizando por encima de USD 110 por barril, el mercado enfrenta una perturbación de oferta con potencial de persistencia estructural dependiendo de la duración del conflicto. El análisis destaca que Irán representa aproximadamente 3,5 millones de barriles diarios (b/d) de producción en condiciones normales, con la complicación adicional de que el conflicto bélico está dañando infraestructura de extracción y exportación. Los flujos alternativos de crudo —Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos e Iraq— no pueden cubrir en el corto plazo el déficit derivado de la interrupción iraní sin sacrificar sus propias capacidades de reserva. Asimismo, la crisis tiene un componente de GNL que impacta directamente en los precios del gas natural en Europa y Asia, con implicaciones para la inflación energética global y la política monetaria de bancos centrales que observan con cautela el riesgo de una segunda ronda inflacionaria.