De los alimentos a los créditos hipotecarios: el petróleo caro se filtra en la vida cotidiana

El petróleo en un máximo de cinco meses de USD 110 por barril y los precios del gas en Asia y Europa en su nivel más alto desde diciembre de 2022 se trasladan a los presupuestos de los hogares a través del transporte, la calefacción, los alimentos y el costo del crédito. La guerra en Irán llevó los precios globales del diésel a máximos históricos: el promedio en surtidores del Reino Unido alcanzó por primera vez GBP 2,00 por litro este mes y en EE.UU. llegó a un récord de USD 6,53 por galón en septiembre; las facturas de calefacción en Nueva York subirían 47% interanual. En respuesta, la administración Trump habilitó hasta fin de año el uso general del diésel teñido de rojo, exento de impuestos viales. En el crédito hipotecario, la tasa a 30 años en EE.UU. pasó de alrededor de 6,1% a cerca de 7,5%, y el Banco de la Reserva de Australia elevó su tasa de referencia a un máximo de 15 años, lo que encarece en unos AUD 3.900 anuales la cuota de un préstamo promedio de AUD 731.000. Los precios de los plásticos en EE.UU. subieron 7% en agosto frente a octubre de 2025, en un contexto en que los envases representan entre 5% y 15% del costo de fabricación de productos de consumo masivo, y los datos de la FAO anticipan que la inflación global de alimentos se acelerará y persistirá hasta 2027.