Déficit fiscal anualizado alcanza 2,6% del PIB al cierre de julio y el MEF replantea el sendero de convergencia

El déficit fiscal acumulado de Paraguay alcanzó G. 4,7 billones (USD 781 millones) al cierre de julio, equivalente al 1,2% del Producto Interno Bruto, mientras que el resultado anualizado llegó a G. 10,4 billones (USD 1.728 millones), es decir 2,6% del PIB. El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) proyecta que el déficit cerrará 2026 en 3,2% del PIB —0,6 puntos porcentuales por encima del anualizado a julio, lo que implica que el resultado deberá profundizarse en el segundo semestre—, para luego ampliarse a 3,9% en 2027 y retornar en 2028 al límite de 1,5% establecido por la Ley de Responsabilidad Fiscal (LRF). El deterioro se produce en un contexto de actividad económica sólida: el reporte de Situfin revisó la expectativa de crecimiento desde 4,2% hasta alrededor de 4,5% para este año, y el Indicador Mensual de Actividad Económica del Paraguay (IMAEP) acumuló una expansión de 5,6% a junio, con variación interanual del sexto mes también de 5,6% y un promedio de 6,5% en los últimos 12 meses. Excluyendo agricultura y binacionales, la expansión llega al 5%; el sector primario lideró con 9,4%, seguido por el secundario con 5,6%, el terciario con 4,9% y la manufactura con 2,8%. La inflación interanual fue de 1,6% en julio (1,8% acumulada), cerca del límite inferior del rango meta del Banco Central del Paraguay (BCP), lo que permitió al Comité de Política Monetaria mantener la tasa de política monetaria en 5,5%. La desconexión central está del lado de los ingresos: los ingresos totales aumentaron apenas 1,2% acumulado a julio y los tributarios 2,3%, frente a un incremento de 9,8% en el mismo periodo de 2025, con la presión tributaria retrocediendo de 6,7% a 6,4% del PIB. El factor determinante es la apreciación del guaraní —cercana al 10% frente al dólar respecto de diciembre de 2025 y del 19,9% interanual—, que erosionó la base imponible del comercio exterior: las importaciones crecieron 13,6% medidas en dólares pero solo 0,6% en volumen, y expresadas en moneda nacional la base imponible resultó 8,8% inferior a la de julio del año pasado. Como consecuencia, los impuestos externos cayeron 12,2% mientras los internos crecieron 11,2%, impulsados por renta empresarial, IVA e impuesto a los dividendos; los ingresos no tributarios cedieron 2,7% por la caída de 23,7% en recursos de entidades binacionales, con Itaipú Binacional retrocediendo 29%. En paralelo, el gasto total avanzó 9,7% —más de cuatro veces el crecimiento tributario—, con salud +14,4%, seguridad +14,1%, educación +13,1%, protección social +10,1% y seguridad social +9,8%; el gasto en medicamentos subió 21,5% y las prestaciones sociales 15,6%. La inversión pública aumentó 12,3% acumulado hasta aproximadamente 1% del PIB (0,9% un año antes), con un salto interanual de 62% solo en julio y un crecimiento de 38,9% en la ejecución del MOPC vinculado a la regularización de compromisos pendientes con empresas de obras públicas. El resultado operativo pasó de un superávit de 0,5% del PIB a un déficit de 0,2%, y el primario de -0,5% a -1%. Nathalia Rodríguez, gerente de Economía del Viceministerio de Economía y Planificación, atribuyó el replanteamiento a obligaciones acumuladas y a la aceleración de contratos previstos para periodos posteriores, sosteniendo que la trayectoria de 3,2% y 3,9% "están ancladas con cálculos concretos". El desafío queda concentrado en 2028: entre el 3,9% proyectado para 2027 y el límite legal de 1,5% existe una brecha de 2,4 puntos porcentuales del PIB a corregir en un solo ejercicio. Fuente: MarketData — análisis editorial Sudameris