Economista atribuye la fortaleza del guaraní a la iliquidez del mercado, el superávit comercial y la menor intervención del BCP

El economista Luis Carlos Berino atribuye el actual proceso de fortalecimiento del guaraní frente al dólar a una combinación de factores locales e internacionales. En el frente doméstico identifica tres canales: la iliquidez del mercado observada a lo largo de 2025 y parcialmente atenuada por ligeros aumentos de liquidez durante 2026, que indujo a inversores a deshacer posiciones en dólares; la ausencia de intervención del Banco Central del Paraguay (BCP), que elevó la volatilidad en detrimento de la moneda estadounidense y derivó en una flotación más libre y menos "sucia"; y el superávit de balanza comercial registrado tras un período prolongado de déficit, que amplió la oferta de divisas. En el plano externo señala el proceso de devaluación del dólar: desde el 25 de junio el euro inició un rally de fortalecimiento frente a la moneda estadounidense luego de situarse en 1,1354, el nivel más bajo del año en curso. Berino sostiene que el eje del debate no debería ser la fortaleza del guaraní sino la gestión de reservas en un escenario de devaluación del dólar con visos de persistencia. Sobre el papel del carry trade, el economista lo relativiza: a pesar del grado de inversión, el guaraní todavía no alcanzaría la dimensión necesaria para ser objeto de estas operaciones, aunque en el ámbito local sí se observa toma de créditos en dólares dada la restringida liquidez del guaraní y el comportamiento de las tasas de interés. Su lectura es que la liquidez restringida pesó más que las operaciones de arbitraje de tasas en la apreciación reciente, y advierte que existen inversores dispuestos a comprar dólares y posicionarse en deuda estadounidense esperando la reversión del proceso. En cuanto a sostenibilidad, indica que a fines de 2025 dudaba de la persistencia de la tendencia por ausencia de datos fundamentales, pero que casi ocho meses después observa fundamentos que la sostienen, sumado a la inflación y la suba de rendimientos de los Treasury bonds en Estados Unidos —que interpreta como un endurecimiento efectivo de las tasas de interés a pesar de que la Fed decidió mantener la suya. Evita fijar un plazo concreto, aunque considera plausible que el proceso se extienda más allá de fin de año: la apreciación lleva más de un año en marcha, a un ritmo promedio de -0,0953% diario desde el 7 de julio de 2025. Fuente: MarketData — análisis editorial Sudameris