El Banco de Inglaterra encara su decisión con tasa en 3,75% y un mercado que descuenta 80% de probabilidad de subida en noviembre
El Banco de Inglaterra tenía previsto anunciar su decisión de política monetaria este jueves, con la expectativa mayoritaria de mantener la Bank Rate sin cambios en 3,75% pese al repunte de la inflación. La mayoría de los economistas encuestados por Reuters la semana pasada anticipaba que la tasa permanezca en ese nivel por el resto del año, con solo tres de los nueve miembros del Comité de Política Monetaria votando por una subida en esta reunión. Se esperaba además que la entidad desacelere el ritmo al que reduce su tenencia de bonos soberanos adquiridos entre 2009 y 2021. La última modificación de tasa del BoE fue un recorte de 25 puntos básicos en diciembre. La divergencia entre el mercado y la autoridad monetaria es el eje de la discusión. Los precios de mercado del miércoles asignaban 80% de probabilidad a una subida de un cuarto de punto en noviembre, la primera de cerca de cuatro que los inversores esperan en los próximos doce meses, mientras que apenas uno de cada ocho economistas de la encuesta de Reuters proyectaba ese movimiento. Analistas de Evercore ISI señalaron que en ningún lugar la brecha entre las expectativas de mercado y las de los responsables de política es tan marcada como en el Reino Unido, con el mercado de tasas descontando aproximadamente cuatro subidas y media en un año frente a un liderazgo del banco central que aún espera atravesar el período sin subir. El propio gobernador Andrew Bailey había advertido en la reunión anterior que no debía interpretarse que el BoE estuviera acercándose a una subida. El factor que está moviendo la discusión es el shock energético derivado de la guerra con Irán. Los futuros británicos de gas natural y el Brent acumulan alzas cercanas a 20% en el mes, un dato adverso para una economía fuertemente dependiente de energía importada. La inflación interanual británica se aceleró en agosto a 3,1%, máximo de cinco meses y primer registro por encima de 3% desde marzo, impulsada principalmente por el encarecimiento de los combustibles de automoción, que subieron 23% interanual; las medidas que excluyen energía se mantuvieron estables. El economista de J.P. Morgan Allan Monks afirmó que espera un mantenimiento esta semana para no alimentar las expectativas de mercado de un ciclo de ajuste rápido, pero mantiene la proyección de subida en noviembre, y señaló que existe un argumento claro para no demorarla más dado que los movimientos de precios energéticos apuntan a un pico de inflación de 3,9% en febrero. En contra de esa lectura pesan el enfriamiento del mercado laboral y el nivel elevado de las tasas de mercado, que ya están haciendo parte del trabajo de endurecimiento de las condiciones financieras. Un mantenimiento marcaría divergencia frente al Banco Central Europeo, que subió tasas por segunda vez en el año la semana pasada, y frente a la Fed. El presupuesto británico está previsto para el 28 de octubre y el primer ministro Andy Burnham manifestó disposición a tomar las decisiones difíciles necesarias para sostener la trayectoria de la economía. Fuente: Reuters — análisis editorial Sudameris