El Banco de Japón mantuvo la tasa en 1% y emitió su señal más restrictiva sobre riesgos de precios
El Banco de Japón mantuvo su tasa de interés de corto plazo en 1% al término de la reunión de política monetaria de dos días concluida el viernes, en línea con lo esperado tras la suba del mes pasado que llevó la referencia a su nivel más alto en 31 años. La entidad advirtió por primera vez que la inflación subyacente podría desviarse por encima de su objetivo del 2%, la señal más contundente emitida hasta la fecha sobre un posible desborde de su principal medida de precios, e indicó que las discusiones de política se centrarán en los riesgos alcistas. "Dado que la inflación subyacente se acerca a nuestro objetivo del 2%, debemos ser más conscientes que nunca de los riesgos alcistas de precios. Debatiremos nuestra política desde la próxima reunión en adelante con este punto en mente", declaró el gobernador Kazuo Ueda en conferencia de prensa, en referencia al encuentro de septiembre. Ueda mencionó además la posibilidad de "acelerar" el ritmo de los aumentos. La decisión y el comunicado impulsaron al alza el rendimiento del bono del gobierno japonés a dos años. El yen mostró inicialmente escasa reacción, pero saltó con fuerza durante la mañana europea, con operadores atentos a la posibilidad de nuevas intervenciones; no quedó claro de inmediato qué motivó el movimiento del viernes ni si las autoridades japonesas estaban en el mercado. En su informe trimestral de perspectivas, el BOJ señaló que los riesgos para el escenario económico se encuentran equilibrados, mientras que los de precios están sesgados al alza por el aumento en los precios de semiconductores derivado de la fuerte demanda vinculada a inteligencia artificial y por la reciente depreciación del yen. La mayoría de los analistas encuestados por Reuters proyecta un nuevo aumento hasta 1,25% antes del cierre del año. Masahiko Loo, estratega senior de renta fija de State Street Investment Management en Tokio, interpretó que el mensaje de Ueda enfatizó la transmisión de la debilidad del yen a la inflación, y que "septiembre-octubre está ahora en juego, con otra suba hacia comienzos de 2027 cada vez más plausible". El ritmo gradual de normalización ha sido señalado como factor detrás del desplome del yen a mínimos de cuatro décadas y del consiguiente encarecimiento de las importaciones. Fuente: Reuters vía sindicación — análisis editorial Sudameris