El diésel alcanza precios récord y se instala como el principal riesgo inflacionario en Estados Unidos
Los futuros de diésel europeo alcanzaron un récord de USD 210 por barril esta semana, mientras que el precio minorista del diésel en Estados Unidos superó por primera vez los USD 6 por galón. Reuters consignó un promedio récord de USD 6,29 por galón, un alza de 68% frente a los USD 3,74 de un año atrás, según datos de la Energy Information Administration. La nafta se ubica en torno a USD 4,40 por galón. El diésel tiene mayor capacidad de propagarse a través de las cadenas de suministro durante meses, elevando costos de manufactura, transporte de alimentos y otros bienes, y construcción. El diagnóstico central del columnista es que el problema ya no es escasez de crudo sino un déficit severo de capacidad de refinación. Las refinerías fuera de las zonas de conflicto vienen operando a plena capacidad, y en Estados Unidos la producción de diésel se ubica en el nivel más alto desde 2018 para esta época del año, sin resultar suficiente. La Agencia Internacional de Energía proyecta un throughput global de refinación de 81,5 millones de barriles diarios para este año, frente a unos 84 millones de b/d en 2025. Los inventarios estadounidenses de diésel y otros destilados medios se encuentran en el nivel más bajo desde al menos 1982 para esta época del año, cuando normalmente los stocks aumentan antes de la demanda invernal de calefacción. La columna señala que los costos de combustible actuales son muy superiores a lo que sugerirían los precios vigentes del crudo: analistas de Société Générale calcularon que el precio del diésel en surtidor es consistente con un Brent cercano a USD 190 por barril, no con los USD 105 actuales. El impacto inflacionario del diésel opera con rezago, ya que su peso directo en los índices de precios al consumidor es mínimo mientras su efecto indirecto vía transporte, distribución y producción es significativo; el economista Joel Prakken estima que el diésel representa alrededor del 70% del uso de combustibles intermedios en Estados Unidos. Alan Gelder, de Wood Mackenzie, señaló que los precios más altos del diésel tardan más en filtrarse y desaceleran gradualmente la economía global. En términos de política, el columnista sostiene que la administración estadounidense tiene pocas palancas disponibles. Restringir las exportaciones de diésel, idea planteada por algunos legisladores, podría ofrecer alivio de corto plazo pero afectaría severamente a la industria refinadora local. Un alto el fuego duradero en Medio Oriente y la reapertura plena del Estrecho de Ormuz enfriarían el mercado energético, aunque los flujos de crudo tardarían meses en normalizarse y las refinerías dañadas años en reconstruirse. El contexto político es la elección de medio término del 3 de noviembre, con particular sensibilidad en el Farm Belt, donde los productores enfrentan mayores costos de diésel durante la cosecha de otoño. Ajustado por inflación, el precio actual del diésel se mantiene por debajo de los picos de 2008 y 2022, pero a diferencia de esos episodios —impulsados por temor a una disrupción de oferta— el alza actual refleja pérdidas efectivas de capacidad de refinación, flujos de crudo restringidos e inventarios deprimidos. Fuente: Reuters — análisis editorial Sudameris