El guaraní extiende su apreciación frente al dólar apoyado en el superávit externo y la compresión del riesgo soberano
El guaraní se consolida como una de las divisas de mayor apreciación en América Latina durante 2026, con un avance en torno al 10,9% en lo que va del año según datos de Bloomberg, ubicándose detrás del peso colombiano (+20,35%) y por delante del colón costarricense (+10,64%). La cotización oficial del BCP cerró el 3 de agosto en 5.961,64 guaraníes por dólar, frente a los 6.227,60 con que inició el ejercicio, y las casas de cambio locales operaron entre 5.990 y 6.000 guaraníes por unidad. Se trata del tercer nivel más bajo del dólar en siete años. Los factores identificados por analistas de mercado son fundamentalmente de cuenta corriente y de percepción de riesgo antes que de diferencial de tasa de interés: el mayor ingreso de divisas por el repunte exportador de soja y derivados, la expansión de los envíos bajo régimen de maquila, y una demanda internacional creciente de instrumentos en moneda local tras la incorporación de bonos en guaraníes a índices internacionales. En el plano del riesgo soberano, Paraguay cerró julio en el tercer lugar del ranking regional del EMBI de JP Morgan con 106 puntos básicos, detrás de Uruguay (68 pb) y Chile (94 pb), y por delante de Perú (113 pb), Guatemala (122 pb), Panamá (123 pb) y Costa Rica (127 pb). La compresión del spread soberano reduce el costo marginal de financiamiento externo y refuerza el atractivo relativo de los activos locales. En materia de expectativas, los agentes económicos consultados por el BCP proyectan un tipo de cambio de G. 6.300 para el cierre del año, lo que implicaría una corrección al alza desde los niveles actuales. La apreciación no es neutral en términos distributivos: abarata las compras internacionales denominadas en guaraníes y alivia la carga de pagos en dólares, pero comprime los ingresos en moneda local de los sectores exportadores —motivo por el cual la Cámara de Industrias Sustentables del Paraguay (CISPY) solicitó en abril una intervención más intensa del BCP en la administración del tipo de cambio— y desacelera la recaudación tributaria vinculada al comercio exterior. Fuente: MarketData — datos verificados vía Bloomberg Línea, EFE/BCP y La Nación — análisis editorial Sudameris