El guaraní se aprecia por factores locales de liquidez y tasas, no por debilidad global del dólar
La apreciación acumulada del guaraní durante 2026 responde a condiciones internas del mercado paraguayo y no a un debilitamiento generalizado del dólar estadounidense, según los economistas Wildo González y Jorge Garicoche. González cuantificó la divergencia: el índice que compara al dólar contra una canasta de monedas acumula un alza cercana al 1% en el año, mientras que en Paraguay la divisa estadounidense retrocedió alrededor de 10%. El contexto externo, además, habría debido operar en sentido contrario: el petróleo se ubica 24% por encima de su nivel de febrero —dato relevante para una economía que importa prácticamente todo su combustible— y la Reserva Federal descuenta subas de tasa de interés, factores que en condiciones normales favorecerían al dólar. El principal impulsor identificado es el diferencial de rendimientos: un bono corporativo en guaraníes a un año paga cerca de 400 puntos básicos más que el mismo papel del mismo emisor y plazo emitido en dólares, y unos 325 puntos básicos por encima de la tasa de política monetaria, actualmente en 5,50%. Los flujos del sistema financiero validan la lectura: entre diciembre y junio los depósitos en dólares crecieron USD 1.889 millones frente a un aumento de USD 1.178 millones en créditos en la misma moneda, a lo que se sumó la repatriación de USD 492 millones de colocaciones de bancos en el exterior. El Banco Central no compró divisas al sector financiero durante todo el primer semestre. Garicoche relativizó la hipótesis de un carry trade internacional, señalando que el diferencial de tasas frente a Estados Unidos resulta insuficiente para atraer capital externo en volumen, aunque sí observa incentivos en la comparación con Brasil, donde tanto las tasas de política monetaria como las de mercado habilitan la operación —con riesgo cambiario asociado a una eventual devaluación del real. Del lado del sector externo, la balanza comercial pasó de un déficit de USD 697 millones en el primer semestre de 2025 a un superávit de USD 746 millones en igual período de 2026, con exportaciones de soja en alza de 50,9% y una liquidación estacionalmente concentrada entre marzo y julio. González advirtió que ese excedente ya comenzó a agotarse: el excedente de liquidez que los bancos depositaban en el Banco Central cayó 40% en cuatro semanas hacia fines de julio, mientras el volumen del mercado interbancario se multiplicó por 2,5. El tipo de cambio registró una primera corrección, tras tocar G. 5.950 a comienzos de agosto y regresar por encima de G. 6.000. Sus estimaciones sitúan el tipo de cambio real cerca de 11% por debajo del promedio de los últimos 15 años y el nivel de equilibrio nominal en torno a G. 6.800 por dólar. Entre los detonantes de una reversión menciona el cierre del diferencial de tasas, subas de la Reserva Federal, el elevado precio del petróleo, la estacionalidad del segundo semestre y factores fiscales previstos para 2027, incluido el ajuste de Itaipú, que restaría al Estado unos USD 650 millones anuales de ingresos en divisas. Fuente: MarketData — análisis editorial Sudameris