El IPC estadounidense de julio se ubica en línea con lo esperado y reduce la urgencia de una subida de tasa de la Fed en septiembre

El índice de precios al consumidor estadounidense registró un aumento desestacionalizado de 0,1% en julio, tras la caída de 0,4% de junio —el primer descenso mensual en seis años—, situando la tasa interanual en 3,4% desde 3,5%, según la Bureau of Labor Statistics. El IPC core, que excluye alimentos y energía, subió 0,2% mensual tras haber permanecido sin cambios en junio, con una lectura interanual de 2,5% frente a 2,6% en junio. Todas las cifras coincidieron con el consenso de Dow Jones y con las encuestas de economistas de Reuters. Los precios de energía cayeron otro 1,5% mensual tras el descenso de 5,7% de junio, aunque el sector conserva un alza interanual de 14,7% luego de las fuertes subidas de meses previos —incluido el salto de 10,9% de marzo, inmediatamente posterior al inicio de los ataques contra Irán. Alimentos y vivienda registraron incrementos de 0,1% cada uno; el componente de vivienda explicó aproximadamente dos tercios del aumento del índice general, contenido por una caída de 2,8% en alojamiento fuera del hogar, mientras la medida de alquiler equivalente al propietario subió 0,3%. Vehículos nuevos avanzaron 0,1%, usados 0,4%, atención médica 0,4% y tarifas aéreas aceleraron 2,2%. La reacción del mercado fue moderada y consistente con un escenario de pausa monetaria prolongada. Los futuros de índices bursátiles recortaron ligeramente sus ganancias tras la publicación —E-minis del Dow +0,3%, del S&P 500 +0,5% y del Nasdaq 100 +1%—, mientras los rendimientos del Tesoro cedieron en toda la curva: el bono a dos años, sensible a expectativas de tasa de interés, retrocedió 4,2 puntos básicos hasta 4,176% y el de referencia a diez años cedió 3,2 puntos básicos hasta 4,652%. El índice dólar (DXY) descendió 0,1% hasta 99,66. En el mercado de futuros de fondos federales, la probabilidad implícita de mantener la tasa de política en el rango vigente de 3,50%-3,75% en la reunión del 15 y 16 de septiembre se situó en torno a 55%, con variación mínima respecto al nivel previo al dato; el indicador FedWatch de CME reflejó una probabilidad de subida de 42%. En la reunión de julio, el FOMC votó 9 a 3 por mantener la tasa sin cambios, con los tres disidentes favoreciendo un alza. Ellen Zentner, estratega económica jefe de Morgan Stanley Wealth Management, señaló que la inflación en línea mantiene intacta la narrativa de "no hay necesidad de subir tasas" instalada tras el reporte de empleo de la semana previa, que arrojó una pérdida neta de puestos en julio, aunque advirtió que habrá otra ronda de datos de inflación antes de la reunión de septiembre. Lindsay Rosner, de Goldman Sachs Asset Management, calificó el reporte como un buen comienzo que fortalece el caso de una pausa en septiembre, mientras George Bory, de Allspring Global Investments, sostuvo que si bien los datos sugieren que el pico inflacionario podría estar superado, es prematuro declarar el todo despejado porque parte de las cifras subyacentes siguen elevadas y mucho depende de los precios del petróleo y de Medio Oriente. Los economistas anticipan una aceleración del ritmo de aumentos de precios en agosto por el reciente encarecimiento del crudo, y el mercado desplazó hacia octubre o diciembre las mayores probabilidades de movimiento. Fuente: CNBC y Reuters — análisis editorial Sudameris