El mercado recorta a 3% su expectativa de inflación para 2026, pero el BCP advierte presión del petróleo sobre los precios internos
La Encuesta de Expectativas de Variables Económicas (EVE) del Banco Central del Paraguay correspondiente a septiembre mostró una nueva corrección a la baja de la inflación esperada para el cierre de 2026: la mediana de los agentes consultados pasó de 3,3% en agosto a 3,0% este mes. Las previsiones para 2027, para los próximos doce meses y para el horizonte de política monetaria —de 18 a 24 meses— permanecieron sin cambios en 3,5%, nivel que coincide con la meta de la autoridad monetaria. El relevamiento, cerrado el 8 de septiembre, recogió respuestas de 37 agentes económicos. En el mismo ejercicio los agentes revisaron al alza el crecimiento esperado del Producto Interno Bruto para este año, de 4,3% a 4,5%, mientras que mantuvieron 4,0% para 2027. La proyección cambiaria volvió a corregirse a la baja: para septiembre la mediana se ubicó en G. 5.947 por dólar frente a G. 6.015 en la encuesta anterior, para el cierre de 2026 pasó de G. 6.150 a G. 6.100 y para diciembre de 2027 bajó de G. 6.400 a G. 6.300. La trayectoria esperada de política monetaria no presentó modificaciones: los agentes mantienen una Tasa de Política Monetaria de 5,50% para el cierre de 2026 y proyectan una reducción moderada a 5,25% para finales de 2027. El economista jefe del BCP, César Yunis, señaló durante la presentación del informe que la desinflación se ha visto favorecida por la reducción de precios de algunos alimentos y por el comportamiento de los bienes durables de origen importado, en un contexto de apreciación del guaraní. Sin embargo, incorporó de manera explícita un factor de riesgo asociado al mercado energético: el traslado del aumento del petróleo internacional hacia los precios internos se viene produciendo de forma gradual, pero durante la segunda quincena de septiembre algunos emblemas privados comenzaron a ajustar nuevamente los precios de los derivados, en un contexto en que el crudo se encuentra por encima de USD 100 por barril. Yunis precisó que el elemento central de seguimiento para la autoridad monetaria no es el impacto directo sobre combustibles sino la posibilidad de efectos de segunda ronda sobre costos de transporte, producción y distribución. La magnitud del traslado dependerá de la capacidad de las empresas para absorber parte del incremento y de la competencia de los bienes importados. El BCP seguirá la evolución de las distintas medidas de inflación para corregir eventualmente sus expectativas al alza, y tendrá una nueva instancia formal de evaluación con la actualización de proyecciones del Informe de Política Monetaria previsto para octubre. Fuente: MarketData — análisis editorial Sudameris