El Petróleo Pierde su Efecto Desinflacionario: Una Nueva Presión para la Política Monetaria
El petróleo ha operado como un factor consistentemente desinflacionario para la economía estadounidense y global desde mediados de 2024, pero ese escenario está cambiando. Impulsados por señales de reactivación económica y la escalada de tensiones entre EE.UU. e Irán, los futuros del Brent superaron los USD 72/barril y el WTI los USD 67/barril, acumulando ganancias interanuales de aproximadamente 20% y 15%, respectivamente. En términos de efectos base, el Brent cotiza actualmente apenas un 2% por debajo de su nivel de un año atrás, frente a una caída de casi 30% que registraba en enero. Este viraje es relevante para los cálculos inflacionarios: el impacto del petróleo sobre el índice de precios está próximo a tornarse positivo (inflacionario) desde negativo (desinflacionario). El resto del complejo de materias primas ofrece señales mixtas —maíz y trigo más baratos que hace un año, cobre y metales considerablemente más caros— pero con la inflación cinco años por encima del objetivo de la Reserva Federal, cualquier impulso adicional proveniente de los combustibles aportaría un argumento más para mantener una postura monetaria restrictiva.