El resumen de opiniones del BoJ de julio refuerza las probabilidades de una suba de tasa en septiembre
El resumen de opiniones de la reunión de julio del Banco de Japón (BoJ), publicado el lunes, mostró que al menos tres de los nueve miembros del directorio consideran que la entidad podría elevar la tasa de interés a un ritmo superior al actual de aproximadamente dos incrementos anuales. El tono hawkish refuerza las expectativas de mercado de una suba en septiembre. El BoJ mantuvo la política sin cambios en la reunión de dos días concluida el 31 de julio, tras haber subido la tasa en junio, pero señaló con firmeza un ajuste próximo. Numerosos miembros expresaron la necesidad de mayor atención al riesgo de que la inflación subyacente supere el objetivo de 2%, en un contexto de mayores costos de importación derivados de la debilidad del yen, presiones de precios asociadas a la demanda vinculada a inteligencia artificial y elevados costos de combustibles por el conflicto en Medio Oriente. Un miembro afirmó que el ritmo de subas podría ser más rápido de lo que anticipan los mercados; otro sostuvo que "el riesgo de esperar ya no es marginal" y reclamó acelerar el ajuste del grado de acomodación monetaria. Una tercera opinión propuso evitar compromisos con un ritmo fijo y demostrar en cambio la determinación de impedir una desviación al alza de los precios. Las opiniones se alinean con la comunicación del gobernador Kazuo Ueda posterior a la reunión de julio e indican que el respaldo a subas más rápidas se extiende más allá de los dos halcones habituales del directorio, Naoki Tamura y Hajime Takata. Fuentes consultadas por Reuters indicaron que la reciente intervención conjunta de Japón y Estados Unidos en el mercado del yen, junto con declaraciones del secretario del Tesoro estadounidense Scott Bessent favorables a un alza temprana, prácticamente aseguran el movimiento de septiembre. El BoJ programó tres intervenciones públicas de miembros del directorio antes de la reunión de septiembre, que podrían aportar señales sobre la decisión. El banco central puso fin en 2024 a una década de estímulo masivo y ha elevado su tasa de referencia aproximadamente dos veces por año, incluyendo junio, cuando la llevó a 1%, máximo en 31 años. La tasa permanece muy por debajo de la de otros bancos centrales relevantes y los costos reales de financiamiento continúan en terreno negativo, con la inflación en torno al objetivo de 2% durante cuatro años. Los críticos sostienen que el ritmo cauteloso contribuyó a la caída del yen a mínimos de 40 años. La mayoría de los analistas encuestados por Reuters proyecta una suba adicional a 1,25% hacia fin de año. Fuente: Reuters — análisis editorial Sudameris