El shock del petróleo y el cierre del Estrecho de Ormuz: la mayor disrupción de oferta energética en la historia del mercado global
Desde que Estados Unidos e Israel lanzaron ataques coordinados contra Irán el 28 de febrero de 2026 —la denominada "Operación Epic Fury"— el tráfico de petroleros a través del Estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del comercio mundial de petróleo y volúmenes significativos de GNL, ha caído a niveles casi nulos. La Agencia Internacional de Energía (AIE) estima que el suministro global de crudo se contraerá en 8 millones de barriles diarios solo en marzo, la mayor disrupción de oferta registrada en la historia del mercado petrolero. El Brent escaló hasta cerca de USD 120/barril en los primeros días del conflicto antes de moderarse a cerca de USD 100–108/barril, con el WTI cerrando el 17 de marzo en USD 96,21/barril (+2,9% en la jornada). El nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Khamenei, confirmó que el estrecho permanecerá cerrado mientras continúen las hostilidades. Los ataques iraníes han alcanzado infraestructura energética en países vecinos —incluyendo el campo gasífero de South Pars y las instalaciones de Asaluyeh— mientras la capacidad de refinación regional ha perdido más de 3 millones de barriles diarios de procesamiento. Qatar, cuya planta de Ras Laffan concentra gran parte de las exportaciones de GNL globales, ha reportado interrupciones que presionan los precios del gas natural en Europa. La AIE autorizó la liberación de 400 millones de barriles de reservas estratégicas de emergencia, volumen que equivale a apenas 20 días del flujo habitual por el estrecho. Las exportaciones aéreas y de LPG también han sufrido cortes materiales, impactando la demanda de combustibles de aviación a nivel global y las cadenas de suministro petroquímico en Asia.