El shock petrolero iraní sacude el mercado de Treasuries y elimina expectativas de recortes de la Fed

El conflicto Irán-EE.UU. ha generado una perturbación severa en el mercado de deuda soberana estadounidense: la volatilidad implícita de los Treasuries —medida por el índice MOVE a tres meses— trepó a su nivel más alto desde mayo pasado, registrando al mismo tiempo el mayor alza mensual desde inicios de 2009, en plena crisis bancaria global. El mercado eliminó por completo las expectativas de recortes de la Reserva Federal para 2026, revirtiendo un consenso de varios meses. El Tesoro americano, con un volumen de $30 billones, opera como reserva global de valor por su profundidad y liquidez, pero esas condiciones se han visto comprometidas bajo el estrés geopolítico actual. Morgan Stanley identificó un deterioro marcado en la liquidez del tramo corto de la curva: los diferenciales entre precio comprador y vendedor (bid-ask spreads) de las notas del Tesoro a dos años se ampliaron aproximadamente 0.15 puntos básicos durante marzo frente a febrero, un incremento cercano al 30%. Este deterioro en la microestructura del mercado representa una señal de alerta para gestores de reservas internacionales y fondos soberanos que dependen de la liquidez del mercado de Treasuries para gestionar sus posiciones. Una degradación sostenida de estas condiciones podría elevar las primas de plazo y presionar al alza los rendimientos de largo plazo con independencia de las decisiones de política monetaria.