El trigo se consolida como segundo motor de las exportaciones primarias, con el área de siembra en retroceso

Según el Reporte de Comercio Exterior del BCP, las exportaciones registradas de Paraguay crecieron 19,3% entre enero y junio de 2026, impulsadas principalmente por los productos primarios. Dentro de ese grupo, el trigo fue el segundo producto con mayor incidencia positiva —solo detrás de la soja y por delante del resto de semillas y frutos oleaginosos—, compensando parcialmente la incidencia negativa del maíz. Hugo Pastore, director ejecutivo de la Cámara Paraguaya de Exportadores y Comercializadores de Cereales y Oleaginosas (Capeco), precisó que los envíos de trigo alcanzaron 425,2 mil toneladas en el primer semestre frente a 248,1 mil toneladas en igual período del año anterior, un incremento cercano a las 176 mil toneladas. Brasil concentra alrededor del 99% de los embarques, con la logística terrestre como vía principal para sostener la competitividad del producto y asegurar el abastecimiento del mercado brasileño. En materia de precios, el informe del BCP consigna que la cotización internacional del trigo cayó 7,1% en junio respecto de mayo, aunque en la comparación interanual mostró una recuperación de 9% frente al mismo mes de 2025. Pastore describió un mercado regional relativamente estable y señaló que, si bien en Estados Unidos se observó una mejora de precios, todavía resulta insuficiente para generar un cambio significativo en las cotizaciones; de acompañar el clima el desarrollo de los cultivos, no se esperan grandes variaciones en el corto plazo. Sobre la campaña, los cultivos sembrados entre abril y mayo se encuentran en distintas etapas de desarrollo y las heladas registradas hasta el momento no provocaron daños importantes, pero las condiciones de alta humedad, días nublados y precipitaciones mantienen en alerta al sector por el riesgo de enfermedades que afecten rendimiento y calidad. El grano paraguayo también despierta interés en Argentina, que el año pasado importó un volumen reducido por inconvenientes de calidad en su propia producción. El punto de preocupación estructural es la reducción sostenida del área de siembra, atribuida por Capeco a la menor rentabilidad del productor, factor que condiciona el crecimiento de la producción y de las exportaciones del cereal en los próximos años. Fuente: MarketData — análisis editorial Sudameris