Errores acumulados e intereses cortoplacistas amenazan con una crisis global de combustibles
El cierre efectivo del Estrecho de Ormuz está eliminando del mercado aproximadamente 18 millones de barriles diarios entre crudos y productos refinados, según datos compilados por la consultora Kpler. El error estratégico central de la ofensiva conjunta de EE.UU. e Israel fue subestimar la capacidad de Irán de clausurar esta vía marítima; las medidas paliativas adoptadas —como ofrecer seguros para los buques que intenten el tránsito— no han generado respaldo en el mercado. Un único ataque con misil balístico sobre un petrolero cargado sería suficiente para agravar significativamente la situación. En los mercados de productos refinados, el jet fuel en Singapur alcanzó un máximo histórico de USD 225,44 por barril el 4 de marzo antes de ceder hasta USD 155,82 al cierre de semana, nivel que aún supone un alza del 66,7% respecto al 27 de febrero, día previo al inicio de las operaciones militares. Los refinadores asiáticos ya están diversificando sus fuentes de aprovisionamiento para eludir el cuello de botella del Estrecho de Ormuz, lo que presiona al alza los precios de los crudos disponibles fuera de la región del Golfo. El gasoil de Singapur, insumo básico para diésel y combustible de aviación, tocó USD 123,39 por barril el 4 de marzo, su mayor nivel desde septiembre de 2023 y una suba del 33,5% frente al cierre previo al conflicto. La dinámica de estrechez se profundizará si los países siguen adoptando políticas de interés nacional cortoplacistas —como la restricción china de exportaciones de combustibles refinados— que fragmenten aún más el mercado global y amplíen las disparidades de precio entre regiones.