Fed y bancos centrales globales: señales restrictivas sin acción inmediata ante el choque petrolero
Los principales bancos centrales del mundo —la Reserva Federal (Fed), el Banco Central Europeo (BCE), el Banco de Inglaterra (BoE) y el Banco de Japón (BoJ)— se reúnen esta semana de forma prácticamente simultánea por primera vez desde 2021, en un contexto marcado por el alza del petróleo y el riesgo de un rebrote inflacionario. La Fed inicia hoy su reunión de dos días con una probabilidad de pausa superior al 99% según el CME FedWatch, con la tasa de referencia en el rango de 3,50%-3,75%. Previo al conflicto, los mercados descontaban dos recortes de 25 puntos básicos para 2026; actualmente solo anticipan uno, con probabilidades del 77% de que permanezca sin cambios incluso en junio. EY-Parthenon revisó su escenario base a un único recorte en diciembre, señalando que es "enteramente plausible" que no haya ningún movimiento este año. El dilema central para los bancos centrales radica en distinguir si el choque energético es transitorio o estructural. La teoría monetaria convencional indica que los shocks de oferta en energía deben ser "mirados a través", pero el historial reciente —pandemia, guerra en Ucrania, aranceles comerciales— ha erosionado esa convicción entre los policymakers. El BCE enfrenta una "genuina disyuntiva" según ING, con inflación persistente por encima del objetivo y crecimiento debilitado por los aranceles estadounidenses. El BoE registra en los mercados de futuros expectativas de posibles subidas de tasas para más adelante en el año. El BCE advirtió que "para ver una subida de tipos, la economía de la Eurozona tendría que mostrar una resiliencia clara". Los mercados de bonos han reaccionado con alzas en rendimientos: el bono del Tesoro a 10 años cotiza al 4,12%, frente al 3,96% anterior al conflicto, reflejando que el mercado pondera más el riesgo inflacionario que el vuelo a la calidad.