Fondos de bonos apuestan a divergencia de políticas monetarias pese a amenaza inflacionaria global

Los gestores de renta fija intensifican sus apuestas por una divergencia en las políticas monetarias de los principales bancos centrales, resistiendo la narrativa de que la guerra en Irán y el alza del petróleo conducirán inevitablemente a subidas de tasas generalizadas. El argumento central de estos inversores es que el impacto del choque energético será asimétrico: países exportadores de materias primas o con menor dependencia de importaciones de petróleo podrían mantener o profundizar ciclos de relajación monetaria, mientras que economías más expuestas —como la Eurozona y el Reino Unido— enfrentan mayor presión al alza sobre tasas. El Bloomberg Global Aggregate Index, que rastrea la deuda soberana y corporativa investment-grade, borró sus ganancias acumuladas hasta el inicio del conflicto el 28 de febrero, habiendo llegado a acumular hasta un +2,1% en el año. Los mercados de futuros ya reflejan esta divergencia: mientras los traders anticipan con alta probabilidad que la Fed mantendrá las tasas sin cambios hasta al menos septiembre, los derivados sobre tasas en la Eurozona y el Reino Unido incorporan posibilidades crecientes de alzas para la segunda mitad del año. Esta dinámica genera oportunidades de valor relativo en spreads soberanos y en posicionamiento de curva entre jurisdicciones. El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años cotiza al 4,12%, mientras que en el mercado de swaps de inflación a cinco años se descuenta un 2,6% anual de inflación en EE.UU., frente al 2,4% previo al conflicto —todavía muy por debajo del pico de 3,6% registrado durante la invasión rusa a Ucrania en 2022.