Geopolítica del Petróleo: EE.UU. Reposiciona el Control del Recurso Energético como Instrumento de Poder Global

La administración Trump ha elevado el control sobre los activos petroleros a una prioridad estratégica de política exterior, combinando la intervención militar en Irán con el objetivo explícito de redistribuir el poder energético global hacia empresas y aliados estadounidenses. Esta lógica se alinea con la operación de enero de 2026 en Venezuela —que resultó en la captura del presidente Maduro y la declaración de Trump de que compañías estadounidenses reconstruirían la infraestructura petrolera venezolana— y con las amenazas de "tomar control" del Estrecho de Ormuz. El Departamento del Tesoro ha explorado medidas sin precedentes para contener el shock de precios, incluyendo la intervención directa en mercados de futuros de petróleo, una versión del denominado "Operation Twist" aplicada al mercado de tasas en 2012. El rediseño geopolítico de los flujos petroleros tiene implicancias profundas para los mercados emergentes y las cadenas de suministro globales. India recibió una autorización temporal de la administración Trump para adquirir crudo ruso sancionado como mecanismo de alivio de precios, reconociendo la ausencia de opciones inmediatas ante el cierre del estrecho. Venezuela, con 303 mil millones de barriles en reservas probadas —el 17% del total mundial—, emerge como activo estratégico clave si EE.UU. logra restablecer su capacidad productiva. La redistribución política del petróleo podría reconfigurar los lazos comerciales de América del Sur, donde China había expandido significativamente su presencia económica en la última década.