Inflación subyacente de Japón cae por debajo del objetivo del BOJ por primera vez en casi cuatro años
El índice de precios al consumidor (IPC) subyacente de Japón —que excluye alimentos frescos— se situó en 1,6% interanual en febrero, por debajo del objetivo del 2% del Banco de Japón (BOJ) por primera vez desde marzo de 2022, frente al 2,0% registrado en enero y por debajo de la previsión del mercado de 1,7%. La principal causa fue la caída de 9,1% en los costos de energía, resultado de la reanudación de subsidios gubernamentales a la electricidad y el gas, así como una reducción en el impuesto a la gasolina que restó 0,94 puntos porcentuales a la inflación general. Sin embargo, el índice que excluye tanto alimentos frescos como energía —seguido de cerca por el BOJ como mejor indicador de la inflación impulsada por demanda— se mantuvo en 2,5% interanual, sólo marginalmente inferior al 2,6% de enero. El dato complica la comunicación del BOJ en un contexto donde la institución busca justificar mayores alzas de tasas a pesar de la presión bajista generada por las intervenciones gubernamentales. El banco central anunció la semana pasada que publicará antes del verano un nuevo indicador de precios que excluirá los efectos de factores puntuales de política fiscal, un movimiento que analistas interpretan como orientado a fundamentar futuras subas de tasas. Según Capital Economics, "las presiones inflacionarias son más arraigadas de lo que el débil resultado de febrero sugeriría". El BOJ mantuvo su tasa de referencia en 0,75% en su reunión del 19 de marzo, con ocho de nueve votos a favor, señalando que el conflicto en Medio Oriente genera presiones alcistas sobre el crudo que podrían reactivar la inflación importada en los próximos meses.