Irán rechaza la propuesta de alto el fuego de EE.UU. y exige condiciones propias; Trump insiste en que Teherán quiere un acuerdo
EE.UU. transmitió a Irán una propuesta de 15 puntos a través de Pakistán, que contempla alivio de sanciones, cooperación nuclear civil, restricciones al programa de misiles, supervisión reforzada del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y garantías para la libre navegación en el Estrecho de Ormuz. Teherán respondió negativamente a la propuesta —calificada como "maximalista e irrazonable" por fuentes iraníes— y fijó sus propias condiciones: cese total de las hostilidades en todos los frentes, pago de reparaciones de guerra, garantías contra la repetición del conflicto y reconocimiento de la agresión. El canciller iraní Abbas Araqchi descartó formalmente que existan negociaciones en curso, aunque reconoció que se están intercambiando mensajes a través de intermediarios. Una encuesta Reuters/Ipsos (20-23 de marzo) registró un 61% de desaprobación entre los ciudadanos estadounidenses respecto a los ataques militares en Irán. Los mercados financieros reaccionaron con volatilidad ante la divergencia de señales: el presidente Trump afirmó que Irán está "desesperado" por cerrar un acuerdo, mientras que los mercados bursátiles asiáticos cerraron a la baja y los precios del crudo retomaron su senda alcista al diluirse el optimismo sobre una desescalada. El Pentágono tiene previsto desplegar miles de paracaidistas de la 82ª División Aerotransportada al Golfo Pérsico, en adición a dos contingentes de Marines ya en tránsito. Turquía y Pakistán son evaluados como posibles sedes de negociaciones, con el jefe del ejército paquistaní, Field Marshal Syed Asim Munir, como figura clave de enlace. La ONU advirtió que "el mundo está al borde de una guerra más amplia", reforzando los factores de riesgo que mantienen elevadas las primas geopolíticas en todos los mercados de activos.