Encontrá las noticias más importantes en tiempo real y no te pierdas ningún detalle: ¡Mantenete al tanto!

El choque de precios energéticos derivado del conflicto bélico en Irán está acelerando la transición europea hacia la independencia del gas ruso, en un contexto en que los ataques iraníes obligaron a Qatar Energy —segundo mayor exportador mundial de GNL— a detener parte de su producción, provocando un alza de casi 50% en los precios del gas natural en Europa. Qatar aportó apenas el 4% de las importaciones de gas de la Unión Europea en 2025; con esos volúmenes ahora fuera del mercado, el GNL estadounidense —procedente del mayor productor y exportador mundial— está en condiciones de dictar los precios de referencia del mercado europeo. El Consejo de la UE aprobó en enero de 2026 una regulación que prohíbe las importaciones de GNL y gas de tubería ruso de forma escalonada: contratos de corto plazo a partir del 25 de abril de 2026 y contratos de largo plazo a partir del 1 de enero de 2027. Las importaciones europeas de gas ruso ya habían caído desde aproximadamente el 45% del total en 2021 hasta alrededor del 13% en 2025, mientras que las de petróleo ruso se redujeron a menos del 3%. Pese a ello, toda la producción de GNL del complejo ártico ruso Yamal continuó siendo despachada hacia naciones de la UE en febrero, evidenciando las dificultades técnicas de una ruptura total inmediata. El presidente ruso Vladimir Putin señaló que Moscú podría optar por dejar de suministrar gas a Europa antes de que entre en vigor el veto comunitario, redirigiendo los flujos hacia mercados alternativos, en lo que analistas ucranianos denominaron "Chantaje Energético 2.0". El encarecimiento del gas y el petróleo añade presión inflacionaria a los bancos centrales de la eurozona, complicando la calibración de la política monetaria en la región.
El Líder Supremo iraní Mojtaba Khamenei emitió el 12 de marzo su primer comunicado público desde su designación el 9 de marzo, en el que declaró que el bloqueo del Estrecho de Ormuz debe mantenerse como herramienta de presión y llamó al cierre inmediato de las bases militares estadounidenses en la región. El comunicado fue leído por un locutor de la televisión estatal iraní sin aparición en cámara del nuevo líder, lo que no despejó las dudas sobre su estado de salud tras los ataques que acabaron con la vida de su padre. Desde el inicio del conflicto, al menos 16 embarcaciones comerciales han sido atacadas en el estrecho y el Golfo Pérsico según un conteo de Reuters, y Qatar Energy declaró fuerza mayor en algunos envíos de gas natural licuado (GNL), tensionando aún más los mercados energéticos europeos. El Estrecho de Ormuz —por el que transita aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo y GNL— permanece prácticamente bloqueado desde el inicio de las hostilidades a fines de febrero, afectando el 7,5% de la producción global según la AIE. En respuesta, los países miembros de la AIE acordaron liberar 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas de emergencia. Paralelamente, el gobierno de EE.UU. otorgó una licencia de 30 días para que países terceros compren petróleo ruso varado en el mar, medida que no logró contener el alza de precios. El secretario de Energía Chris Wright señaló que la Marina de EE.UU. podría comenzar a escoltar buques tanqueros a través del estrecho antes de fin de mes, mientras Qatar declaró fuerza mayor en varios envíos de GNL.
Los futuros de los principales índices bursátiles estadounidenses operaron a la baja el 12 de marzo tras el salto del crudo por encima de USD 100 por barril, nivel impulsado por los ataques a dos buques tanqueros en aguas iraquíes atribuidos a Irán. La Agencia Internacional de Energía (AIE) calificó la situación como la mayor disrupción de oferta petrolera en la historia del mercado, con una caída esperada del suministro global de 8 millones de barriles por día en marzo. Goldman Sachs postergó su proyección para el próximo recorte de tasas de la Reserva Federal de junio a septiembre de 2026, mientras que los futuros de tasas de mercado descuentan ahora solo un recorte de 25 puntos básicos para diciembre, frente a los dos que se anticipaban antes del conflicto. En renta variable sectorial, las acciones de aerolíneas del S&P 500 —altamente sensibles al costo del combustible— se encaminaban a sus mayores pérdidas mensuales en un año, con American Airlines y United Airlines cediendo más de 2% en el premercado. En sentido contrario, empresas energéticas como Occidental Petroleum y ConocoPhillips avanzaron entre 1% y 1,8%. El índice VIX de volatilidad se mantuvo cerca de 27 puntos, mientras el mercado de crédito privado —valuado en aproximadamente USD 2 billones— añadió presión adicional tras la suspensión de rescates por parte de Morgan Stanley, BlackRock y Blue Owl en sus fondos de crédito privado.
El Indicador Mensual de la Actividad Económica (IMAEP) del Banco Central del Paraguay (BCP) registró un crecimiento interanual de 0,9% en enero de 2026. Los factores de impulso fueron el sector primario, que avanzó 2,5% interanual impulsado por mayor producción prevista de soja, mandioca, caña de azúcar, girasol y algodón, y el sector servicios, que creció 2,3% con dinamismo en intermediación financiera, telecomunicaciones y transporte. El IMAEP sin agricultura ni binacionales arrojó un incremento de 1,2% interanual. En contrapartida, el sector secundario contrajo 1,4% respecto al mismo mes del año anterior, afectado por la caída en generación de energía eléctrica, la retracción de la construcción —tanto pública como privada— y una variación de -0,6% en manufacturas. Dentro de las manufacturas, incidieron negativamente la producción de carne, aceites, químicos, textiles, cueros y calzados y productos metálicos, resultados que fueron parcialmente compensados por incrementos en azúcar, lácteos, molinerías, bebidas, papel y maquinarias.
Los mercados globales operan en postura defensiva ante la combinación de precios del crudo por encima de USD 100/barril, riesgos inflacionarios renovados y la extensión del conflicto bélico en Oriente Medio hacia su segunda semana. El S&P 500 retrocedió a niveles en torno a 6.733 puntos —una caída acumulada de aproximadamente 0,63% frente a la sesión anterior—, con el índice muy por debajo de los máximos históricos registrados a principios de año. En Asia, los principales índices también operaron a la baja. Los sectores con mejor desempeño relativo son energía —con Occidental y EQT Corporation en terreno levemente positivo— y defensa, mientras turismo y aerolíneas lideran las caídas. El FMI estima que un aumento del 10% en los precios del petróleo implica un incremento de 0,4% en la inflación global y una reducción de 0,15% en el crecimiento económico. El banco de inversión Goldman Sachs postergó su estimación del primer recorte de tasas de la Fed a septiembre y los mercados de tasas ahora descuentan un solo ajuste de 25 puntos básicos para todo el año, frente a la expectativa de dos recortes vigente antes del conflicto. Analistas de Ninety One advierten que, si la disrupción se extiende, el crudo podría escalar a USD 120 o incluso más, mientras que en un escenario de resolución rápida es improbable que los precios retornen al rango de USD 60-70 observado a principios de año. Las perspectivas de reapertura del Estrecho de Ormuz a corto plazo son reducidas, con estimaciones de algunos analistas que apuntan a una reapertura parcial recién en 2 a 3 semanas en el mejor escenario.
Irán comunicó a intermediarios regionales que como condición para un cese al fuego exige que Estados Unidos garantice que ni Washington ni Israel ejecutarán ataques contra la República Islámica en el futuro, según funcionarios familiarizados con las negociaciones que solicitaron anonimato. La principal preocupación iraní es una eventual reanudación de operaciones israelíes una vez concluido el conflicto actual. Las comunicaciones se canalizan a través de países europeos y de Oriente Medio, aunque permanece incierta la disposición de EEUU a ofrecer tal garantía y, de hacerlo, si podría asegurar el cumplimiento israelí. El presidente iraní Masoud Pezeshkian publicó en redes sociales que la única vía para terminar la guerra implica el reconocimiento de los derechos legítimos de Irán, el pago de reparaciones y garantías internacionales contra futuras agresiones. El conflicto, iniciado el 28 de febrero de 2026 con la "Operación Epic Fury", entró en su doceavo día sin señales claras de desescalada. Las condiciones iraníes complican significativamente una solución diplomática a corto plazo, manteniendo el Estrecho de Ormuz —por el que transita el 20% del petróleo global— con tráfico efectivamente suspendido. El WSJ y Reuters reportan que Irán continúa desplegando minas navales en el estrecho, con estimaciones de hasta 6.000 minas en su arsenal según informes del Congreso estadounidense. Las fuerzas de EEUU e Israel mantienen oleadas de ataques sobre infraestructura del CGRI en Teherán y otras ciudades iraníes, con el IDF reportando nuevas operaciones contra objetivos de Hezbollah en Beirut de forma simultánea.
A pesar de ser el mayor importador mundial de crudo, China exhibe una resistencia relativa inusual frente al shock petrolero: sus acciones cayeron menos que los mercados globales desde el inicio del conflicto, el yuan se mantuvo estable frente al dólar y los rendimientos de bonos gubernamentales apenas se movieron. La explicación radica en décadas de inversión estratégica en energías renovables, dominio en la cadena de suministro de energía limpia y una acelerada adopción de vehículos eléctricos, lo que redujo su dependencia relativa del petróleo importado. Adicionalmente, China mantiene reservas estratégicas estimadas en 1.400 millones de barriles —más del triple de los niveles estadounidenses—, suficientes para cubrir aproximadamente seis meses de importaciones de Oriente Medio en un escenario adverso. Según estimaciones de Macquarie Group, incluso con el crudo en USD 100/barril, el efecto sobre la inflación al consumidor china sería de apenas ~1%, dado que las importaciones de crudo a través del Estrecho de Ormuz representan solo el 6,6% del consumo energético total del país, según cálculos de Nomura. No obstante, el principal riesgo identificado por analistas es el impacto indirecto sobre las exportaciones chinas si los precios elevados del crudo deterioran el crecimiento global. China también ordenó restricciones en las exportaciones de combustibles refinados para preservar inventarios domésticos, y cuenta con decenas de millones de barriles de crudo en buques próximos a sus costas, según datos del proveedor Kpler. BNP Paribas calificó al mercado chino como "relativamente atractivo" frente al resto de la región dada su mayor orientación doméstica.
El petróleo Brent repuntó hasta USD 101,59/barril en la sesión asiática del jueves —avance de hasta 10%— luego de reportes sobre el ataque e incendio de dos tanqueros en aguas iraquíes mediante lo que fuentes de seguridad marítima describen como embarcaciones cargadas con explosivos de origen iraní, con un tripulante muerto y 38 rescatados. Iraq suspendió totalmente las operaciones en sus terminales petroleras, mientras Omán evacuó embarcaciones de su terminal de exportación fuera del Estrecho de Ormuz, y Bahréin reportó ataques sobre depósitos de combustible. Es el sexto ataque a buques en el Golfo Pérsico en las últimas 48 horas, elevando las amenazas más allá de la zona inmediata del estrecho. El crudo WTI trepó a cerca de USD 96/barril antes de recortar ganancias. Los futuros del S&P 500, Nasdaq y Dow Jones cayeron 0,34%, 0,29% y 0,45%, respectivamente, en la apertura previa al mercado en Nueva York. Las acciones de aerolíneas del S&P 500 —con American Airlines y Southwest bajando más de 1%— acumulan sus mayores pérdidas mensuales en un año, mientras los cruceros Norwegian y Royal Caribbean también cedían. Goldman Sachs postergó su proyección del próximo recorte de la Reserva Federal a septiembre —antes esperado en junio— y los futuros de tasas ahora descuentan únicamente un recorte de 25 puntos básicos para todo 2026, frente a dos recortes previstos antes del conflicto. Funcionarios iraníes advirtieron que el precio del crudo podría alcanzar los USD 200/barril si el conflicto se prolonga.
La Agencia Internacional de Energía (AIE) acordó por unanimidad la mayor liberación de reservas de emergencia en su historia: 400 millones de barriles entre sus 32 países miembros, superando más del doble los 182,7 millones de barriles liberados en 2022 tras la invasión rusa a Ucrania. Como parte de esta acción coordinada, el secretario de Energía de EEUU, Chris Wright, confirmó la liberación de 172 millones de barriles de la Reserva Estratégica de Petróleo (SPR) estadounidense —que actualmente tiene 415 millones de barriles, equivalente al 58% de su capacidad autorizada de 714 millones. La entrega requiere aproximadamente 120 días de plazo, con reposición proyectada de 200 millones de barriles en el año siguiente. Sin embargo, los 400 millones de barriles representan apenas 26 días de la oferta actualmente bloqueada —estimada en 15 millones de barriles diarios de crudo y 5 millones adicionales de productos refinados— en el Estrecho de Ormuz. El analista Neil Crosby, vicepresidente de Sparta, calificó la medida de "pequeño Band-Aid" frente a la magnitud del choque. El grupo Rapidan Energy señala que el shock supera más del doble el récord previo establecido durante la Crisis del Suez de 1956-57, que interrumpió menos del 10% del suministro global. Con Irán minando el estrecho y Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Irak y Kuwait sin poder exportar colectivamente hasta 140 millones de barriles acumulados, los analistas advierten que solo la desescalada militar puede reducir los precios de forma sostenida.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de Estados Unidos registró un incremento de 0,3% mensual en febrero de 2026, con una tasa interanual estable en 2,4%, en línea con las estimaciones del mercado. El IPC subyacente —que excluye alimentos y energía— avanzó 0,2% mensual y 2,5% interanual, también acorde a los pronósticos. Entre los componentes destacados, los precios de la vivienda subieron 0,2% mensual (+3,0% anual), el rubro de alimentos aceleró 0,4% en el mes (+3,1% anual), mientras que los precios de los huevos cayeron 3,8% mensual. Los futuros de tasas de la Fed le asignan casi 100% de probabilidad a una pausa en la reunión del 18 de marzo, con el primer recorte esperado ahora en septiembre. El reporte anticipa el período anterior al shock energético derivado del conflicto con Irán, lo que significa que el impacto del crudo sobre la inflación no se verá reflejado hasta los datos de marzo en adelante. Analistas de Goldman Sachs estiman que, en un escenario de conflicto prolongado con crudo promediando USD 100/barril, la inflación podría escalar a 3,5% hacia finales de 2026 —desde el pronóstico base de 2,4%— con tarifas aéreas potencialmente repuntando hasta 20% por el encarecimiento del combustible de aviación. El estratega Sonu Varghese, de Carson Group, señaló que el reporte de febrero muestra que la Fed ya enfrenta un problema inflacionario subyacente —con bienes afectados por aranceles y servicios no habitacionales aún elevados— antes de contabilizar el efecto energético.
Sudameris dio inicio oficial a la construcción de Sudameris Plaza, su futura sede corporativa en Asunción, con una palada inaugural en la intersección de las avenidas Mariscal López y República Argentina. El edificio, diseñado por el estudio global Foster + Partners —responsable de proyectos como 270 Park Avenue de JP Morgan Chase en Nueva York y la sede de Apple en California— contará con 39 pisos y 188 metros de altura, convirtiéndose en uno de los rascacielos más icónicos del Paraguay. El acto contó con la presencia del presidente de la República, Santiago Peña, autoridades del municipio de Asunción y representantes del estudio arquitectónico. El proyecto integrará oficinas corporativas premium, espacios comerciales, galerías de arte, teatro, propuestas gastronómicas y plazas ajardinadas abiertas a la comunidad. Sudameris Plaza será la primera obra de Foster + Partners en Paraguay, marcando un estándar arquitectónico de clase global para el país. El desarrollo apunta a atraer empresas multinacionales y startups tecnológicas mediante infraestructura avanzada, posicionando a Asunción como un hub empresarial regional de mayor proyección internacional.
El presidente argentino Javier Milei compareció ante inversores y ejecutivos en la sede de JPMorgan en Manhattan como parte de "Argentina Week", un roadshow diseñado para mantener el atractivo de la narrativa de estabilización económica argentina frente al contexto de aversión al riesgo generado por la guerra en Medio Oriente. Milei argumentó que la transición de Argentina de importador a exportador neto de energía la posiciona favorablemente ante el shock de términos de intercambio: "Nuestras cuentas externas se beneficiarán del cambio temporal en los términos de comercio", afirmó, instando al titular del Banco Central, Santiago Bausili, a prepararse para un incremento en el flujo de divisas. El precio del crudo acumuló un alza de casi 30% en el mes hasta USD 90/b, mientras el fortalecimiento del dólar y el vuelo hacia activos seguros alejó capital de los mercados emergentes. El respaldo del gobierno de Trump se ha convertido en un elemento central del discurso inversor del presidente Milei: la administración estadounidense apoyó a Buenos Aires en las elecciones de medio término de octubre de 2025, activó una facilidad de liquidez que evitó una corrida cambiaria y firmó en febrero de 2026 un acuerdo de comercio e inversión recíproco con énfasis en minerales críticos, redireccionando la política exterior argentina respecto a la influencia económica china acumulada en la región. Argentina aún enfrenta desafíos pendientes: debe reconstruir reservas de divisas, atraer inversión de largo plazo y recuperar acceso sostenible a los mercados de capitales internacionales tras años de default y controles de capital, algunos de los cuales permanecen vigentes. El roadshow también incluyó al ministro de Economía Luis Caputo y al ministro de Desregulación Federico Sturzenegger.
El dólar estadounidense cedió posiciones el miércoles mientras los operadores aguardaban señales sobre el curso del conflicto EE.UU.-Israel-Irán, con el sentimiento inversor oscilando entre las declaraciones contradictorias de Trump sobre un posible fin próximo de la guerra y las amenazas de escalada en caso de bloqueo del Estrecho de Ormuz. El euro recuperó un 0,18% hasta USD 1,1632, alejándose del mínimo de tres meses registrado el lunes en USD 1,1505, mientras la libra avanzó 0,25% a USD 1,3449. La divisa nipona cotizó en torno a los 158 yenes por dólar; el yen, que habitualmente se aprecia en episodios de aversión al riesgo, sufrió presiones a la baja por el estatus de Japón como importador neto de crudo —el 70% del petróleo japonés proviene de Oriente Medio— y por el deterioro de su posición como activo de refugio. El franco suizo, en contraste, tocó máximos de más de una década frente al euro. Los mercados de futuros de tasas de la Fed recalibraron sustancialmente sus expectativas: una pausa en marzo es considerada certeza por el consenso del mercado, mientras la probabilidad de un recorte en junio cayó al 40%, situando a septiembre como el escenario más probable para cualquier flexibilización. La estratega Kristina Clifton del Commonwealth Bank of Australia señaló que el mercado espera que la guerra se extienda meses y no semanas. El dato del IPC de febrero de EE.UU. cobra especial relevancia al constituir la última lectura de inflación "limpia" previa al impacto energético del conflicto, con el consenso de economistas encuestados por Reuters proyectando un alza mensual del 0,2% en el componente subyacente y del 0,3% en el indicador general.
El crudo WTI avanzó USD 2,90 por barril (+3,5%) hasta USD 86,33 en la apertura del miércoles, recuperando terreno tras el desplome superior al 11% del martes —la caída porcentual más pronunciada desde 2022—, jornada en la que Trump anticipó un fin rápido del conflicto. El rebote se produjo en un contexto de alta volatilidad, con el WTI habiendo alcanzado un máximo intradía de USD 119,48 el lunes. La marina estadounidense eliminó 16 embarcaciones iraníes que intentaban instalar minas en las inmediaciones del Estrecho de Ormuz, mientras el Comando Central de EE.UU. ejecutó los bombardeos que el Pentágono calificó como los más intensos de la campaña. La Armada de EE.UU. rechazó, no obstante, solicitudes de escolta de la industria naviera por considerarlas de riesgo operativo excesivo. El analista Tony Sycamore de IG Sydney proyecta que el crudo permanecerá en un rango volátil de USD 75 a USD 105 en las sesiones próximas, condicionado por el flujo de noticias del frente bélico. La guerra en Irán sustrae del mercado unos 15 millones de b/d de crudo y derivados del Golfo Pérsico, nivel que según analistas podría elevar los precios hasta USD 150/b de prolongarse. Los líderes del G7 celebraron una videoconferencia convocada por el presidente francés Emmanuel Macron para coordinar la respuesta energética, mientras el precio del Brent cotizaba en torno a USD 87,91 tras incorporar la noticia de la propuesta de la AIE de liberar reservas estratégicas.
La Agencia Internacional de Energía (AIE) ha propuesto la liberación más grande de reservas petroleras estratégicas en su historia para contrarrestar el alza de precios derivada de la guerra EE.UU.-Israel con Irán, según informó el Wall Street Journal citando funcionarios familiarizados con el asunto. El volumen propuesto superaría los 182 millones de barriles liberados en dos rondas durante 2022 tras la invasión rusa a Ucrania. La AIE convocó una reunión extraordinaria de miembros el martes; la decisión se adoptaría al día siguiente salvo objeción de alguno de los países miembros, condición que podría postergar el mecanismo. Los mercados reaccionaron con ambigüedad ante el anuncio: el WTI y el Brent, que habían recuperado terreno en las primeras horas del miércoles, revirtieron ganancias inmediatamente después de la publicación del WSJ, evidenciando escepticismo sobre la capacidad de una liberación de reservas para compensar el shock físico de oferta. Los miembros de la AIE poseen más de 1.240 millones de barriles en reservas gubernamentales, con otros ~600 millones en inventarios industriales movilizables. Corea del Sur confirmó estar participando en las deliberaciones. El mecanismo de liberación colectiva de reservas ha sido activado solo cinco veces desde la creación de la AIE, la más reciente en 2022 con ocasión de la invasión rusa a Ucrania.
El conflicto bélico entre EE.UU.-Israel e Irán expone los riesgos sistémicos de la dependencia global en petróleo y gas, cuestionando el argumento político de la administración Trump de profundizar la producción de combustibles fósiles como estrategia de seguridad energética. Por segunda vez en cuatro años —tras la invasión rusa a Ucrania en 2022— una crisis geopolítica ha generado disrupciones masivas de oferta y escaladas de precios, en esta ocasión con el cierre efectivo del Estrecho de Ormuz y la paralización del 20% del comercio global de hidrocarburos. Analistas de Raymond James señalaron que el caso económico para proyectos de energía renovable es más sólido hoy que antes del inicio de las hostilidades, lo que está impulsando flujos de capital hacia fondos de energía limpia. El shock energético ha generado presiones inflacionarias que amenazan la agenda económica del gobierno: según Raymond James, el alza de USD 25 en el precio del barril de crudo respecto a los niveles previos a la guerra podría anular prácticamente todos los beneficios fiscales derivados de los recortes impositivos del "One Big Beautiful Bill Act". Los precios del gas natural en Europa se dispararon hasta un 50% ante los ataques iraníes a la infraestructura de GNL de Qatar, que suministra el 20% del GNL mundial. La EIA prevé que la producción estadounidense de crudo promediará 13,6 millones de b/d en 2026, impulsada por los mayores precios, pero este incremento no puede compensar la brecha de 15 millones de b/d que actualmente sustrae el conflicto del mercado global.
La administración Trump ha elevado el control sobre los activos petroleros a una prioridad estratégica de política exterior, combinando la intervención militar en Irán con el objetivo explícito de redistribuir el poder energético global hacia empresas y aliados estadounidenses. Esta lógica se alinea con la operación de enero de 2026 en Venezuela —que resultó en la captura del presidente Maduro y la declaración de Trump de que compañías estadounidenses reconstruirían la infraestructura petrolera venezolana— y con las amenazas de "tomar control" del Estrecho de Ormuz. El Departamento del Tesoro ha explorado medidas sin precedentes para contener el shock de precios, incluyendo la intervención directa en mercados de futuros de petróleo, una versión del denominado "Operation Twist" aplicada al mercado de tasas en 2012. El rediseño geopolítico de los flujos petroleros tiene implicancias profundas para los mercados emergentes y las cadenas de suministro globales. India recibió una autorización temporal de la administración Trump para adquirir crudo ruso sancionado como mecanismo de alivio de precios, reconociendo la ausencia de opciones inmediatas ante el cierre del estrecho. Venezuela, con 303 mil millones de barriles en reservas probadas —el 17% del total mundial—, emerge como activo estratégico clave si EE.UU. logra restablecer su capacidad productiva. La redistribución política del petróleo podría reconfigurar los lazos comerciales de América del Sur, donde China había expandido significativamente su presencia económica en la última década.
El alza en los precios del diésel amenaza con frenar la actividad económica mundial, dado que la guerra en Medio Oriente presiona el suministro del combustible industrial y del crudo sour de alta densidad necesario para su refinación. El diésel ha enfrentado escasez estructural durante años por los ataques ucranianos a refinerías rusas y las sanciones occidentales a las exportaciones de Moscú; la guerra entre EE.UU.-Israel e Irán agrava la situación al interrumpir el flujo por el Estrecho de Ormuz, a través del cual transita entre el 10% y el 20% del suministro marítimo global de diésel. El combustible "subyace al transporte de carga, la agricultura, la minería y la actividad industrial, siendo el barril más sensible a nivel macroeconómico del sistema", señaló Shohruh Zukhritdinov, fundador de Nitrol Trading, con sede en Dubái. La crisis del diésel tiene dimensiones particulares respecto a shocks previos: a diferencia del crudo, no existen rutas alternativas significativas ni reservas estratégicas específicas para el producto refinado. Goldman Sachs proyecta que si los precios del crudo se sostienen en los niveles actuales durante varios meses, la inflación en economías desarrolladas podría subir hasta 0,7 puntos porcentuales adicionales. En Alemania, los precios de gasolina y diésel registraron saltos de dos dígitos en la última semana según el ADAC, mientras en EE.UU. el precio promedio nacional de la gasolina alcanzó USD 3,59 por galón, frente a los USD 2,92 de hace un mes.
El CEO de Saudi Aramco, Amin Nasser, advirtió que el bloqueo sostenido del Estrecho de Ormuz podría tener consecuencias catastróficas para el mercado petrolero mundial y ramificaciones aún más drásticas para la economía global. El conflicto bélico entre Estados Unidos, Israel e Irán iniciado el 28 de febrero de 2026 paralizó el tránsito de buques por el estrecho, interrumpiendo aproximadamente el 20% del suministro global de crudo —equivalente a unos 13 millones de barriles por día según Kpler— y provocando una caída de los inventarios mundiales a mínimos de cinco años. El precio del crudo Brent llegó a superar los USD 119 por barril el lunes, su nivel más alto desde junio de 2022. La clausura efectiva del estrecho ha obligado a Iraq y Kuwait a recortar producción al colmarse su capacidad de almacenamiento, mientras Qatar declaró fuerza mayor sobre sus exportaciones de GNL tras ataques iraníes a sus instalaciones en Ras Laffan. La terminal de exportación Ras Tanura de Saudi Aramco también fue cerrada. Las alternativas de rutas existentes —el oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita con capacidad de 7 millones de b/d y el oleoducto de Fujairah de los EAU— no son suficientes para compensar el volumen total del estrecho. La EIA proyecta que el precio del Brent se mantendrá por encima de USD 95/b durante los próximos dos meses antes de moderarse en el tercer trimestre.
El indicador de liquidez del sistema financiero paraguayo registró 30,03% en enero de 2026, por debajo del 30,47% de diciembre de 2025 y del 30,87% observado un año antes, de acuerdo con el informe de indicadores financieros del Banco Central del Paraguay (BCP). El ratio mide la relación entre disponibilidades e inversiones temporarias respecto al total de depósitos, y su descenso gradual desde mediados de 2024 se asocia a una mayor dinámica crediticia, ya que el incremento de los préstamos transforma parte de la liquidez disponible en financiamiento dentro de la economía real. A pesar de la compresión del indicador, el sistema financiero mantiene niveles adecuados para sostener la intermediación bancaria. El economista Humberto Colmán, exdirector del BCP, señaló que la emisión de bonos soberanos por USD 1.000 millones en moneda nacional contribuirá a incrementar la oferta de guaraníes, lo que podría estabilizar parcialmente la liquidez. El BCP realizó dos recortes a la tasa de política monetaria en lo que va del año y mantiene cautela frente al contexto geopolítico internacional, preservando una postura monetaria próxima al rango neutral respecto a la inflación.
Las exportaciones de China crecieron un 21,8% en términos de dólares en el período enero-febrero de 2026, muy por encima del 7,1% proyectado por el consenso de analistas encuestados por Reuters y del 6,6% registrado en diciembre. El superávit comercial acumulado en los dos primeros meses del año alcanzó USD 213.600 millones, superando ampliamente los USD 169.210 millones del mismo período del año anterior y la previsión media de USD 179.600 millones. La demanda de circuitos integrados y exportaciones tecnológicas lideró el crecimiento, en línea con el ciclo de inversión en inteligencia artificial a nivel global, mientras que el dinamismo en textiles, confecciones y marroquinería sorprendió al mercado dado el flojo desempeño de esos rubros en 2025. Las importaciones también se aceleraron, con un alza del 19,8% en enero-febrero frente al 5,7% de diciembre, en tanto que China mantiene su objetivo de crecimiento económico en un rango de 4,5%-5% para 2026, inferior al 5% del año anterior —meta que fue alcanzada en parte gracias a un superávit comercial que creció una quinta parte en 2025 hasta superar USD 1,2 billones. El premier Li Qiang reconoció el impacto de los aranceles estadounidenses, aunque los fabricantes chinos han redirigido flujos hacia mercados de Asia Sudoriental, África y América Latina para amortiguar la pérdida de cuota en EE.UU. El economista jefe de Pinpoint Asset Management, Zhiwei Zhang, señaló que el sólido desempeño exportador reduce el incentivo para que Pekín introduzca estímulos adicionales en el corto plazo. El riesgo latente para el resto del año es un eventual shock energético y logístico derivado del conflicto en Irán, que podría interrumpir los corredores de transporte marítimo asiáticos.
El lunes 9 de marzo los mercados globales operaron bajo la tríada característica de un escenario estanflacionario: caída en renta variable, alza de rendimientos en bonos soberanos y disparo en los precios de la energía. El S&P 500 y los índices europeos cedieron terreno mientras los inversionistas repriced las perspectivas de política monetaria, dado que un resurgimiento inflacionario podría posponer indefinidamente los recortes de tasas esperados por el mercado para 2026. Los mercados descuentan actualmente menos de dos reducciones de tasas para el año, frente a una expectativa más amplia vigente antes del inicio del conflicto. El rendimiento del bono del Tesoro a 10 años aumentó 20 puntos básicos desde el inicio de las hostilidades, y los estrategas de Deutsche Bank calificaron el shock como uno de los eventos de riesgo más significativos del ciclo actual. El canal de transmisión al sector financiero opera a través de múltiples vectores simultáneos: el alza de los costos de energía comprime márgenes corporativos, particularmente en sectores de transporte, aerolíneas y manufacturas intensivas en energía; la inflación importada erosiona el consumo real de los hogares; y los rendimientos soberanos más elevados encarecen el financiamiento tanto público como privado. La escalada en los fletes marítimos y los seguros de guerra —activados ante los ataques a buques en el Golfo Pérsico— añaden una presión adicional sobre los costos logísticos globales. Para los mercados emergentes, la combinación de dólar más fuerte, materias primas energéticas más caras y condiciones financieras más restrictivas plantea un escenario de doble presión sobre la balanza de pagos y las perspectivas de crecimiento.
El inicio del conflicto armado entre EE.UU., Israel e Irán desencadenó uno de los mayores shocks de oferta petrolera en años, al obstaculizar severamente el tráfico de buques tanqueros a través del Estrecho de Ormuz —ruta por la que transita aproximadamente el 20% del petróleo y gas natural licuado (GNL) comercializado a nivel mundial. Los ataques sobre instalaciones energéticas iraníes y las represalias sobre la infraestructura de los productores del Golfo Pérsico generaron un incremento del 36% en el precio del crudo Brent en el transcurso de una semana, con Brent alcanzando USD 119 por barril en su punto máximo. El mercado de GNL también sufrió un shock significativo: Qatar se vio obligado a reducir su producción, elevando los precios spot en Asia aproximadamente al doble de su nivel previo al conflicto, mientras los precios de gas natural en Europa subieron cerca del 50%. El dólar estadounidense se fortaleció frente a las principales divisas de referencia —con el euro cayendo 0,5% y la libra esterlina 0,64%— en tanto que inversionistas institucionales adoptaron posiciones de refugio ante el deterioro del entorno macroeconómico global. Los analistas advirtieron que Asia sería la región más expuesta al shock energético, dada su alta dependencia de las importaciones de petróleo y GNL provenientes de Medio Oriente. Los ministros de finanzas del G7 discutieron una posible liberación coordinada de reservas estratégicas a través de la Agencia Internacional de Energía (AIE), aunque sin un compromiso formal. Con las reservas globales estimadas en cerca de 11.000 millones de barriles, los analistas señalaron que la herramienta existe, aunque su distribución geográfica es desigual y no resolvería de forma inmediata los cuellos de botella logísticos.
Con el crudo Brent superando los USD 100 por barril por primera vez desde la invasión rusa a Ucrania, los mercados globales encaran un escenario de estanflación en el que el alza de precios de la energía amenaza con reavivir la inflación precisamente cuando los datos laborales de EE.UU. muestran señales de debilitamiento. La combinación de un informe de empleo de febrero que registró una pérdida neta de 92.000 puestos de trabajo y el shock energético derivado del conflicto en Oriente Medio dejó a la Reserva Federal ante un dilema de política monetaria sin margen de maniobra: recortar tasas para estimular el crecimiento arriesga exacerbar las presiones inflacionarias, mientras mantenerlas elevadas compromete la actividad económica. Los economistas de JPMorgan estiman que cada incremento del 10% en el precio del crudo implica un impacto negativo de entre 15 y 20 puntos básicos sobre el crecimiento del PIB. Los mercados de renta variable, renta fija y divisas reaccionaron de forma sincronizada y adversa: el Nikkei japonés cedió más del 5%, el KOSPI surcoreano retrocedió cerca del 6%, y los rendimientos de los gilts británicos a dos años registraron su mayor alza diaria desde 2022. El índice Bloomberg U.S. Aggregate Bond cayó 1,0% en la semana y el dólar estadounidense se apreció frente a todas las divisas principales, incluyendo el franco suizo. Los estrategas de Deutsche Bank calificaron el shock petrolero como uno de los "más serios de la historia reciente", aunque el mercado sigue descontando un conflicto de corta duración. Goldman Sachs estima que un alza del 10% en el crudo eleva la inflación subyacente en 4 puntos básicos y la inflación general entre 20 y 30 puntos básicos, parámetros relevantes para evaluar el margen de actuación de los bancos centrales.

Matriz - Asunción

(021) 618 4921
+595 981 277564
Avda. Aviadores del Chaco esq. Vasconcellos
Edificio Corporativo Sudameris

Encarnación

+595 985 988 748
Carlos Antonio López esq. 14 de Mayo
Sucursal Sudameris

Ciudad del Este

+595 981 255 678
Avda. Mons. Rodriguez esq. Jorge Anisimof
Edificio Corporativo Regional Km. 4