La amenaza iraní de petróleo a USD 200/barril y la realidad del mercado energético global
Desde el inicio del conflicto armado entre Estados Unidos, Israel e Irán el pasado 28 de febrero, el tráfico de buques por el Estrecho de Ormuz —corredor por el que transita aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo y GNL— ha quedado efectivamente paralizado. El portavoz del Cuartel General Khatam al-Anbiya de las Fuerzas de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), Ebrahim Zolfaqari, advirtió que el precio del crudo podría alcanzar los USD 200 por barril como consecuencia directa de la inestabilidad regional. El Brent superó los USD 100/barril por primera vez en cuatro años la semana pasada, acumulando un alza superior al 50% desde el inicio del conflicto, mientras el WTI cotizaba en torno a los USD 96/barril. La IEA coordinó la mayor liberación coordinada de reservas estratégicas en la historia, con 400 millones de barriles comprometidos por más de 30 países. Analistas de mercado reconocen que el escenario de USD 200/barril no es descartable si el bloqueo del Estrecho se prolonga. Oxford Economics identificó USD 140/barril como el umbral a partir del cual la economía global entraría en recesión leve, con una contracción del PIB mundial de 0,7% hacia fin de año y caídas en el Reino Unido, la Eurozona y Japón. Goldman Sachs proyecta que el Brent promedió más de USD 100 en marzo, con un retroceso hacia USD 85 en abril bajo su escenario base; UBS revisó al alza su estimación para fin del segundo trimestre a USD 90, frente a una proyección previa de USD 65. Los estrategas subrayan que la duración del conflicto y el comportamiento del nuevo líder iraní Mojtaba Khamenei —considerado una línea dura— son las variables determinantes para el precio del crudo en el corto plazo.