La crisis de bonos reabre el debate sobre la independencia de los bancos centrales y su rol como compradores de deuda

En su columna, Mike Dolan plantea que la intensificación del selloff soberano podría derivar en una confrontación entre bancos centrales y gobiernos con déficits elevados, dado que las autoridades monetarias se muestran reacias a reconstruir tenencias de deuda pública. El balance agregado de los bancos centrales del G7 alcanzó un máximo de más de USD 30 billones (10¹²) en bonos a inicios de 2022 y se redujo en cerca de un tercio desde entonces, en paralelo a una caída de 40% en los índices de bonos soberanos de largo plazo del G7 y un alza de cuatro puntos porcentuales en su rendimiento implícito; el costo de endeudamiento de largo plazo de EE.UU. está en su máximo en casi 25 años. La columna recoge que el nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, sostiene que el episodio de 18 años de QE "roza la política fiscal" y creó un grupo de trabajo para reducir aún más el balance; el Banco de Inglaterra sigue vendiendo gilts y el BCE continúa reduciendo un balance equivalente a más de 40% del PIB de la eurozona. Georgieva (FMI) advirtió a los gobiernos que no esperen rescates de los bancos centrales. Dolan señala además que la menor demanda de fondos de pensión fue reemplazada por inversores de corto plazo como hedge funds, más sensibles a variaciones de tasas.