La guerra en Medio Oriente y la deuda elevada dominarán las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial en Bangkok
Las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial se realizan esta semana en Bangkok, por primera vez fuera de Washington en tres años, bajo el impacto de la guerra de EE.UU. e Israel con Irán —en su octavo mes—, el mayor shock de oferta energética registrado y el alza de tasas de interés. La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, informó 18.000 inscriptos, 4.000 más que en Marruecos en 2023. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, no asistirá, incluido el encuentro del G20 que EE.UU. preside este año. El presidente del Banco Mundial, Ajay Banga, señaló que el crecimiento resistió mejor de lo temido tras el cierre del Estrecho de Ormuz (alrededor de 20% del petróleo mundial), pero que las presiones vuelven a acumularse por el diésel, los fertilizantes y un posible "súper" El Niño; por ahora la institución no revisa a la baja sus proyecciones. El FMI estima que la deuda pública global está en su nivel más alto desde la Segunda Guerra Mundial y superará 100% del PIB antes de 2030; los países en desarrollo enfrentan USD 400.000 millones en pagos a acreedores externos en 2026, con intereses que ya superan en promedio 10% de sus ingresos fiscales.