La intervención conjunta Estados Unidos-Japón sobre el yen: métodos heterodoxos y meses de coordinación previa
La administración estadounidense reconoció el domingo que había intervenido junto con Japón el viernes para sostener al yen, que se había debilitado hasta un mínimo de cuarenta años cercano a 164 unidades por dólar. Se trató de la primera intervención de Washington en el mercado cambiario desde 2011, de su primera compra de yenes desde 1998 y de su primera acción coordinada con un único país en ese período, en contraste con las operaciones multilaterales del pasado. Los métodos resultaron atípicos: el Tesoro alertó previamente a operadores de divisas de varios bancos sobre la posibilidad de intervenir en una moneda determinada dentro de un marco temporal específico, eliminando el factor sorpresa, y financió las compras de yenes con euros en lugar de dólares. A ello se sumó el episodio del bloc de notas del secretario del Tesoro, Scott Bessent, fotografiado durante la reunión de gabinete del viernes con la anotación "To Do — Buy Japanese Yen (JPY) $5-10 bil", un monto reducido frente a los más de 36.000 millones de dólares que se estima empleó Japón en la operación conjunta, los cerca de 60.000 millones del 30 de julio y los más de 70.000 millones de comienzos de año. Steven Englander, jefe de estrategia de divisas G10 de Standard Chartered, calificó la motivación del Tesoro como un enigma, señalando que una intervención genuina no requiere coreografía previa. El dólar retrocedió hasta 5% frente al yen desde el viernes, y Bessent aludió públicamente a la "sustancial subvaluación" de la divisa japonesa. La elección del euro como moneda de financiamiento apuntaría al mercado de bonos: los rendimientos de los Treasuries de mayor plazo se encuentran en máximos desde 2007, presionando las tasas hipotecarias, y el uso de la facilidad de repos "FIMA" de la Reserva Federal alivia la presión sobre Tokio para vender títulos del Tesoro —las tenencias japonesas cayeron cerca de 67.000 millones de dólares en mayo hasta 1,14 billones, el mayor descenso mensual desde septiembre de 2022 y el tercero mayor del registro. La operación fue precedida por meses de preparación bilateral. La participación estadounidense en compras de yenes se consideró ya en enero, cuando la Reserva Federal de Nueva York realizó consultas de precios inusuales para asistir a Tokio. La ministra de Finanzas japonesa, Satsuki Katayama, indicó haber mantenido alrededor de diez conversaciones con Bessent, incluida una de tres horas y media durante la visita de este último a Japón en mayo, tras la fallida intervención japonesa de fines de abril y comienzos de mayo. El informe cambiario semestral del Tesoro publicado el 24 de julio replicó la advertencia de Tokio contra la volatilidad excesiva del yen y comprometió consultas estrechas. El diplomático cambiario japonés Atsushi Mimura sustituyó las advertencias verbales calibradas por un trabajo reservado con sus contrapartes estadounidenses y dio la orden de compra la noche del 30 de julio, en plena reunión de dos días del Banco de Japón y fuera del horario de Tokio, llevando al yen a 157,80 por dólar desde alrededor de 162,80. El trasfondo de política monetaria resulta determinante: el BOJ elevó su tasa de interés a un máximo de 31 años de 1%, movimiento que no logró un sostén duradero para la moneda dado que los costos reales de endeudamiento permanecen profundamente negativos. La comunicación del BOJ de la semana pasada fue la más restrictiva hasta la fecha, con el gobernador Kazuo Ueda enfatizando la necesidad de vigilancia "más que nunca" frente a riesgos alcistas de precios y aludiendo a la mención del informe del Tesoro sobre la normalización monetaria como vía para reducir la volatilidad cambiaria excesiva. Bessent anunció que se reunirá con Ueda en el encuentro de líderes financieros del G20 organizado por Estados Unidos a fines de agosto, previo a la reunión del BOJ del 17 y 18 de septiembre. Naomi Muguruma, estratega jefe de bonos de Mitsubishi UFJ Morgan Stanley Securities, considera un alza de tasa en septiembre prácticamente un hecho, argumentando que la intervención solo tiene efecto temporal y que se requieren subas más rápidas para establecer un piso duradero al yen. Fuente: Reuters (columna de opinión ROI de Jamie McGeever y reporte de Leika Kihara, Makiko Yamazaki y Tamiyuki Kihara) — análisis editorial Sudameris