La Reserva Federal se reúne con la bruma de la guerra: debate sobre inflación, crecimiento y posibles alzas de tasas en 2026

La Reserva Federal inició el 17 de marzo su reunión del FOMC en un entorno sin precedentes recientes: la inflación medida por el PCE subyacente permanece cerca de 1 punto porcentual por encima del objetivo del 2%, los precios del crudo subieron casi 50% en dos semanas a raíz del conflicto en Irán, y el banco central enfrenta la disyuntiva entre un shock de oferta inflacionario y señales de debilitamiento del crecimiento, con el PIB del cuarto trimestre de 2025 revisado a la baja hasta 0,7% anualizado. Los mercados de futuros asignaban una probabilidad del 99% a una decisión de pausa en el rango 3,75%–4,00%, pero el debate de fondo se concentraba en si el FOMC podría eventualmente contemplar subas de tasas en 2026, una posibilidad que Matthew Luzzetti, economista jefe para EE.UU. de Deutsche Bank Securities, describió como "casi impensable dos semanas atrás" y que ahora se discute con mayor intensidad. El Resumen de Proyecciones Económicas (SEP) actualizado —el primer "dot plot" desde diciembre— será el principal insumo de mercado al cierre de la reunión. Los analistas anticipan una revisión al alza de las proyecciones de inflación subyacente PCE para 2026 (de 3,0% a entre 3,2% y 3,3%) y un posible ajuste de la tasa de desempleo (actualmente proyectada en 4,5%), configurando un escenario de estanflación que es la peor pesadilla para cualquier banco central. Goldman Sachs y Barclays trasladaron sus expectativas de primer recorte al tercer trimestre, con un único movimiento de 25 puntos básicos previsto para el año; Morgan Stanley advirtió que los riesgos se inclinan hacia recortes más tardíos y de mayor magnitud si la actividad económica se deteriora. Powell enfrenta además una transición de liderazgo: su mandato vence el 15 de mayo y la confirmación de Kevin Warsh como sucesor permanece estancada en el Senado.